La doble vida de un cura que compraba drogas con la limosna de sus feligreses para organizar orgías

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Desde que su arresto sacase a la luz su doble vida, Francesco Spagnesi, párroco de Prato (Italia), no ha dejado de acaparar titulares con detalles cada vez más sórdidos y escandalosos que se agolpan en los medios italianos. El que fuera sacerdote de la iglesia Toscana Anunciación de Castellina ha sido acusado de comprar drogas con el dinero de la Iglesia y de organizar orgías.

El cura ha sido arrestado y se enfrenta a varios cargos por sus acciones. (Foto: Getty Images)
El cura ha sido arrestado y se enfrenta a varios cargos por sus acciones. (Foto: Getty Images)

Una de las acusaciones que pesa sobre Spagnesi, que fue retirado de sus funciones como sacerdote, es la de venta e importación de drogas, según publicó junto a la noticia de su arresto la agencia Ansa. Las investigaciones de la policía descubrieron que el párroco, de 40 años y que dejó la carrera de Medicina a los 26 al sentir la llamada del sacerdocio, habrían conseguido importar tanto cocaína como Gbl (conocida como ‘droga de las violaciones') para las fiestas que organizaba. 

La citada agencia de noticias italiana señalaba que la pista la dieron las actividades delictivas de otro hombre, Alessio Regina, que sería su supuesto cómplice y que fue arrestado a finales de agosto por la importación ilegal de drogas procedentes de Holanda. Esa fue la pista definitiva que puso a los agentes en el camino del arresto del sacerdote solo unas semanas más tarde.

Producido este, el obispo de Prato, Giovanni Nerbini, se mostró consternado por una noticia que “afecta a toda la diócesis” y mostró su apoyo a la comunidad parroquial de “Castellina, compartiendo su sufrimiento y malestar”. Según ha transcendido tras destaparse el escándalo, en la diócesis tenían constancia desde hace tiempo de que algo no iba bien con Spagnesi. Habían notado, han reconocido, que el párroco se encontraba en un estado de sufrimiento tanto físico como psicológico considerable. 

“Pero nadie”, ha explicado el obispo, “podría haber imaginado jamás que tuviera problemas de adicción a las drogas”. No fue hasta el mes de abril, cuando se sitió acorralado, que reconoció sus problemas de adicción, por lo que sus superiores le impusieron un tratamiento de rehabilitación. Conocido el origen de sus males, empezaron a llegar noticias de movimientos sospechosos en las cuentas de la parroquia y se le retiró el acceso a las cuentas. Al parecer, cuando se le preguntaba por ellos, él aseguraba que eran para ayudar a los feligreses necesitados. 

En el curso de la investigación, se ha descubierto que Spagnesi llegó a usar para sus fiestas y adquisición de drogas más de 200.000 euros entre lo sacado de las cuentas parroquiales y lo pedido a los feligreses. Algunos de ellos ya se han tomado acciones legales contra él al sentirse estafados.

Además de las acusaciones de tráfico de drogas y de malversación de fondos, podría sumar una más debido a la hipótesis que maneja el fiscal del caso de no haber informado a las personas con las que mantuvo relaciones de que era seropositivo. Para las fiestas contactaban con otros hombres a través de aplicaciones de citas y les citaban en su casa, donde se han encontrado diversas pruebas como botellas para consumir crack.

En esas fiestas, según ha informado la Fiscalía, se reunían entre 20 y 30 personas, se consumían drogas y aunque en el curso del tiempo el párroco contrajo SIDA y lo sabía, siguió manteniendo relaciones sin informar a sus parejas esporádicas. Él asegura que usó protección, pese a que algunos testigos lo desmienten. En esas fiestas se usaba las mencionadas droga y tenían una frecuencia de varias al mes. 

Giovanni Nerbini, que acudió a dar misa en la parroquia en la que Spagnesi había oficiado las ceremonias los últimos 12 años, pidió disculpas a los feligreses desde el púlpito. “Os pido perdón porque no habéis sido suficientemente protegidos. Soy consciente de que vuestro sufrimiento es muy grande y el daño moral que habéis sufrido es incluso superior al daño material, es inconmensurable”, les dijo.

Por su parte, el sacerdote arrestado ha culpado a su adicción, que le hizo, según él, “traicionar” a sus parroquianos, “decir mentiras” y “tomar acciones de las que me avergüenzo”. Según su testimonio, recogido por Il Corriere della Sera, está tomando antirretrovirales. También ha “pedido perdón a todos” y prometido que devolverá el dinero.

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