Sánchez tira la toalla

Daniel Ventura Herranz

Cambio de tercio. Ha vuelto a hacerlo. Pedro Sánchez en estado puro. Ni 2020, ni el próximo octubre, ni el "superdomingo" de mayo. El Gobierno ha pasado en menos de una semana a aceptar la figura del relator que exigía el independentismo catalán a romper las negociaciones con sus socios parlamentarios y replantearse el calendario.

Todo ha contado: las dificultades para explicar un acuerdo con quienes mañana mismo se sentarán en el banquillo del Supremo; la hiperventilada respuesta de la oposición; la clave orgánica; el temor a gestionar una sentencia sobre el procés antes del verano; la inestabilidad; el desgaste... El caso es que el presidente ha tirado la toalla y se dispone ya a poner fecha a las elecciones generales, que serán en abril, mucho antes de lo esperado.

Lo han contado, sí. En la Ejecutiva y en el Gobierno, en el PSOE y en La Moncloa, cerca, muy cerca y no tan cerca de Sánchez. Diga lo que diga Adriana Lastra y quienes buscan ahora al responsable de una filtración que creen "precipitada". La fecha que se manejaba desde hace tiempo, aunque ha sido en las últimas horas cuando ha cobrado mucho más fuerza, era el 14 de abril. El mismo día que se hundió el Titanic, se desintegró la nave espacial soviética Sputnik 2 y se proclamó en España la Segunda República.

Sin presupuestos, el juicio del procés por delante y una oposición que inflama a diario el verbo y la calle, el presidente se ha convencido ya de que no puede aguantar hasta octubre. Le ha costado.

Pueden ser el 14 o pueden ser el 28. De hecho Ferraz ha consultado con los responsables de varias federaciones la conveniencia de que sean un día u otro. Lo que ya nadie duda es que serán en abril, antes de las municipales, autonómicas y europeas. Ganan por tanto barones y alcaldes del PSOE contrarios al "superdomingo" de mayo, los que temían pagar en las urnas, como pagó en buena medida Susana Díaz, la gestión de Sánchez ante la crisis catalana.

Sin presupuestos, el...

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