Sánchez iniciará el 26 de febrero el diálogo con separatistas catalanes

El jefe del gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, inaugurará el próximo miércoles la mesa de negociación formal con los separatistas catalanes, de cuyo progreso depende la aprobación de sus presupuestos y su capacidad para gobernar.

Después de un tira y afloja entre ambas partes, Sánchez y su homólogo regional, el presidente catalán Quim Torra, acordaron este jueves celebrar la primera reunión de este foro de diálogo el 26 de febrero en la sede del gobierno español en Madrid.

"Es importante que superemos las diferencias, las discrepancias, que abramos esta vía de diálogo entre los dos gobiernos y que seamos muy conscientes de que vamos a una negociación muy larga", dijo Sánchez desde Bruselas antes de una cumbre europea.

Sánchez encabezará la delegación del gobierno central, acompañado por su número dos Carmen Calvo y su número tres, Pablo Iglesias, líder del partido de izquierda radical Podemos, la única formación estatal favorable a un referéndum para esta región del noreste de España.

Por la parte catalana, sólo están aseguradas por ahora la presencia de Torra, del partido Juntos por Cataluña, y la de su vicepresidente Pere Aragonés, de la formación Izquierda Republicana (ERC).

El dirigente socialista se comprometió a crear este foro bilateral para buscar una solución a la larga crisis de esta región, a cambio de que el partido separatista ERC facilitara en enero su investidura en el fragmentado Congreso español, en el que la suma de PSOE y Podemos se encuentra en minoría.

Los presupuestos del gobierno central, que deben permitir la puesta en marcha de un amplio abanico de medidas sociales, también dependen de esta formación, que vincula su apoyo al avance de este diálogo.

En 2019, el fracaso de los primeros presupuestos elaborados por el ejecutivo de Sánchez, en el poder desde junio de 2018, provocaron la convocatoria a elecciones anticipadas en abril que se repitieron después en noviembre ante la falta de mayorías de gobierno.

- Los obstáculos de Torra -

Criticado agriamente por la derecha y extrema derecha española, el diálogo tampoco despierta entusiasmo en la otra gran fuerza separatista, Juntos por Cataluña, de la que forman parte Torra y su predecesor Carles Puigdemont.

Muestra de este recelo, Torra, que había recibido a principios de mes a Sánchez en Barcelona, puso inconvenientes a la primera fecha propuesta desde Madrid para iniciar la mesa de negociación, el 24 de febrero.

En una carta enviada este jueves, Torra alegó "razones de carácter personal y privado" y ofreció otros días, mientras criticaba a Sánchez por haber lanzado públicamente la propuesta sin haberla pactado previamente.

El socialista propuso entonces que la reunión tuviera lugar el 26 de febrero, lo que el gobierno regional aceptó.

Los espacios de encuentro son, sin embargo, limitados. El presidente regional apuntó en su carta algunas condiciones para el diálogo, como abordar el derecho a la autodeterminación y la amnistía a los dirigentes separatistas condenados o perseguidos por el intento de secesión de 2017.

Además, reclama la presencia de un mediador internacional en las reuniones y de los dirigentes huidos al extranjero tras la fallida independencia de hace tres años, entre ellos el mismo Puigdemont, actualmente residente en Bélgica.

"Va a ser una negociación compleja y si queremos abordarla con autenticidad (...) lo más importante es que hablemos en primer lugar de las cosas en que podemos llegar a un acuerdo de manera mucho más fácil", le advirtió Sánchez desde Bruselas.

En el fondo planean las profundas divisiones entre Juntos por Cataluña y ERC, que llevaron al presidente regional a anunciar la convocatoria a unas elecciones anticipadas en los próximos meses, sin dar una fecha exacta.

Los sondeos apuntan a una victoria de ERC que, sin embargo, podría verse perjudicada si la negociación con Madrid, denostada por los separatistas más radicales y por sus socios del gobierno local y principales rivales electorales, no empieza a dar frutos.