Sánchez cree que el nuevo "consorcio de las derechas" abre espacio al PSOE

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El presidente del gobierno Pedro Sánchez y el presidente del Tribunal Supremo Carlos Lesmes, se saludan a su llegada al Congreso de los Diputados, en el que se celebra esta mañana la solemne conmemoración del 40 aniversario de la Constitución, un 6 de diciembre en que coinciden, de forma excepcional, el actual jefe del Estado con el anterior monarca y la heredera de la Corona. EFE

Madrid, 6 dic (EFE).- El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, cree que el nuevo "consorcio de las derechas" que el PP, Cs y Vox podrían inaugurar próximamente en Andalucía deja para el PSOE todo el espacio político de la moderación, lo que supondría una oportunidad para los socialistas si la utilizan con inteligencia.

Sánchez, que en una conversación informal con periodistas en el Congreso tras el acto del 40 aniversario de la Constitución ha dado casi por seguro que el líder de Cs, Albert Rivera, va a lanzarse a una aventura que va en contra de sus esencias como proyecto político, se ha mostrado convencido de que ese pacto de gobernabilidad en Andalucía con la extrema derecha va a terminar radicalizando tanto a Cs que el espacio que ahora ocupa en el centro quedará libre para el PSOE.

Cuatro días después de la debacle socialista en las elecciones andaluzas, Sánchez y la presidenta en funciones de la Junta, Susana Díaz, han coincidido hoy en este acto oficial, aunque no se les ha visto saludarse.

El descalabro electoral de Díaz, que ha caído catorce escaños, ha tensionado la relación entre ambos y, aunque el presidente y secretario general del PSOE ha dado a la andaluza su apoyo para que intente ser investida presidenta, está por ver qué ocurre si no lo consigue.

Lo que hoy ha dejado claro Sánchez es que la candidata del PSOE a la investidura será ella y que no está dispuesto a ofrecer su cabeza para intentar un pacto de gobierno que margine a Vox. "O Susana o Susana", ha dicho.

La mera sugerencia por parte de la dirección federal, apenas unas horas después de conocerse los resultados electorales, de que Díaz podría terminar apartada si no consigue gobernar, hizo que esta se revolviera, lo que alertó a Sánchez de que una guerra interna a cinco meses de las municipales y autonómicas podría ser letal.

Ni él ni ninguno de los expresidentes socialistas consultados en la recepción de hoy por este asunto contaban con que el PSOE pudiera perder el Gobierno en Andalucía, lo que han atribuido a la gran abstención que se ha registrado en el electorado de izquierdas.

Un descontento mezclado con un exceso de confianza y tranquilidad del que pecó no solo el PSOE andaluz, sino todo el partido, según se ha encargado de subrayar uno de los predecesores de Sánchez.