Sánchez construye un gobierno con tecnócratas, socialistas de peso y comunistas

Por Álvaro VILLALOBOS
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Arancha González Laya, subsecretaria general de la ONU y con una amplia experiencia en comercio internacional, asiste a una cena del Foro de la Paz de París el 11 de noviembre de 2019

El líder socialista Pedro Sánchez terminaba este viernes de darle forma a su futuro gobierno en España, que incluye perfiles de reconocido prestigio internacional y varios ministros de la izquierda radical de Podemos, con la que gobernará en coalición desde el lunes.

El principal nombramiento conocido el viernes fue el de una experta en comercio internacional, Arancha González Laya, como ministra de Asuntos Exteriores.

Según la oficina de Sánchez, "la diplomacia económica será prioritaria" para esta mujer de 50 años curtida durante dos décadas en la Organización Mundial del Comercio (OMC) y la Comisión Europea.

Su currículum presenta un fuerte componente tecnocrático, al igual que el de Nadia Calviño, otra veterana de la Comisión Europea que repite en Economía y ocupará una de las cuatro vicepresidencias del gobierno, en su caso de carácter económico.

Junto a Calviño y González Laya se sentarán en el consejo de ministros los cinco cargos que aporta Podemos al ejecutivo de coalición, entre ellos su líder, Pablo Iglesias, futuro vicepresidente de Derechos Sociales.

Dos de esos cinco son militantes comunistas: la abogada Yolanda Díaz, que ocupará la cartera de Trabajo, y el economista Alberto Garzón, al frente de Consumo.

Se trata de dos ministerios de perímetro reducido, ya que habitualmente Trabajo incluía Seguridad Social, y Consumo iba asociado a Sanidad. Tanto Sanidad como Seguridad Social serán carteras aparte.

Y es que para dar cabida a Podemos, Sánchez ha tenido que ensanchar el gabinete, para el que se barajan unos 20 ministerios.

Una arquitectura que el Partido Popular, principal formación de oposición conservadora, tachó de "despilfarro".

"Cuatro vicepresidencias son también más coches oficiales, más asesores, más altos cargos, y no sé cuántos ministros más", dijo el portavoz del PP, Pablo Montesinos.

- Experimento novedoso en España -

En una Europa repleta de gobiernos de coalición, el ejecutivo de Sánchez es muy novedoso en España, donde el último cogobierno se remonta al Frente Popular de izquierdas de 1936.

Defenderemos una política "que por primera vez ponga a la gente humilde en el centro", prometió Iglesias esta semana, añadiendo que se ha "negociado un programa muy moderado", pues "somos perfectamente conscientes de que hay límites".

El domingo, el líder socialista presentará al rey Felipe VI la lista completa de ministros, que asumirán sus carteras el lunes y el martes celebrarán su primer consejo.

Será la culminación de una laboriosa negociación que los socialistas condujeron discretamente en dos direcciones: con Podemos, pero también con varios partidos regionales, entre ellos la formación separatista catalana ERC, a fin de garantizar esta semana la investidura de Sánchez en el Congreso de los diputados por estrecho margen.

El encaje de Podemos conlleva dificultades para el PSOE, ya que compiten en el mismo espacio electoral. Sánchez se ha blindado no obstante con pesos pesados de su partido en puestos clave.

La vicepresidenta primera será Carmen Calvo, una veterana con un importante rol en la crisis catalana, quien será también responsable de las Relaciones con las Cortes.

Una función muy destacada, ya que le tocará explorar las mayorías necesarias para aprobar leyes en el Parlamento más fragmentado de los últimos cuarenta años.

Otro ministro clave que repite, en Transportes, es José Luis Ábalos, hombre de máxima confianza de Sánchez en el gobierno y en el PSOE.

Igualmente ha sido ascendida a vicepresidenta para la Transición Ecológica Teresa Ribera, al frente de la organización en Madrid de la última cumbre del clima de la ONU en diciembre bajo presidencia de Chile.

Los socialistas y Podemos gobernarán en minoría, con 155 diputados de los 350 con que cuenta la cámara baja.

El gobierno de coalición deberá por tanto negociar con los demás cada una de sus leyes, empezando por los Presupuestos, en un país regido por las cuentas aprobadas en 2018 por el anterior ejecutivo del PP.