La ruta madrileña de Mick Jagger

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Mick Jagger, fotografiado al aterrizar en Madrid junto al resto de los Rolling Stones. (Photo: JUAN MEDINA via REUTERS)
Mick Jagger, fotografiado al aterrizar en Madrid junto al resto de los Rolling Stones. (Photo: JUAN MEDINA via REUTERS)

Mick Jagger, fotografiado al aterrizar en Madrid junto al resto de los Rolling Stones. (Photo: JUAN MEDINA via REUTERS)

Los Rolling Stones aterrizaron hace unos días en Madrid para preparar su esperadísimo concierto de este miércoles en el Wanda Metropolitano —marcado por la ausencia de su batería Charlie Waters, fallecido en agosto de 2021—.

Como un turista más, el cantante Mick Jagger ha compartido varias fotos en sus redes sociales de su paso por la capital. ”¡Disfrutando mucho de lo que Madrid tiene para ofrecer, desde ángeles caídos hasta flamenco!”, ha escrito junto a las instantáneas.

En la primera de ellas se le ve posando, sombrero incluido para protegerse del sol, junto a una peculiar estatua. Se trata del ángel caído de El Retiro, la única dedicada a Lucifer en un espacio público en todo el mundo —no hay que olvidar que los Rolling también son conocidos como Sus Satánicas Majestades—.

En las otras imágenes, el cantante, de 78 años, aparece en el exterior de un bar de Chueca con una caña en la mano; en otra junto al Guernika, de Pablo Picasso, en el Museo Reina Sofía y en la última, en un jardín.

En otro tuit, Jagger compartió un vídeo de una actuación de flamenco de la que debió ser testigo.

Según Informativos Telecinco, Jagger, acompañado por algunos miembros de su equipo, disfrutó de la gastronomía española en el restaurante Las tortillas de Gabino, en la calle Rafael Calvo, 20, cerca de la Castellana. “Ha sido de la gente más educada que he atendido nunca. Tenía un nivel cultural impresionante”, relató el metre del establecimiento, Aarón.

Los artistas y su equipo degustaron judías verdes, pimientos de Guernika asados, ensalada de tomate y tortilla velazqueña. Como desvelaron desde el restaurante, Jagger se animó con una lubina con verdura.

Debieron quedar satisfechos, puesto que la propina que dejaron ascendió a 200 euros, más una púa de guitarra.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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