Rusia Unida, partido de Vladimir Putin, lidera las elecciones legislativas rusas

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En Rusia, el partido de Gobierno Rusia Unida, respaldado por el presidente Vladimir Putin obtuvo más del 45% de los votos, según resultados provisionales, tras la finalización del conteo de 33% de las papeletas electorales; algo que acerca al oficialismo a ganar las elecciones parlamentarias. Sin embargo, después de tres días de votación, se denunciaron más de 3.000 irregularidades en todo el país.

Es un resultado que se esperaba. Según los datos anunciados este domingo tras el cierre de los últimos colegios electorales, Rusia Unida, el partido gobernante en Rusia comandado por Vladimir Putin, encabeza la votación de las elecciones legislativas.

El objetivo de estas elecciones fue la renovación de los 450 mandatos de los diputados de la Duma, la cámara baja del Parlamento ruso, dominada por Rusia Unida.

Con el 33% de los votos escrutados en todo el país, la Comisión Electoral Central declaró que Rusia Unida ganó con más del 45% de los votos, lo que permite al oficialismo revalidar su mayoría en la Duma.

Para obtener escaños en el Parlamento, los partidos deben superar el umbral del 5% de los votos.

Catorce facciones políticas participaron en los comicios y los resultados muestran que los comunistas quedaron en segundo lugar, con casi el 22% de los votos, seguido por el partido nacionalista PLDR, que cosechó cerca del 9% de los sufragios. Pero ambos no son considerados como una oposición seria al oficialismo, sino como una oposición sistémica, ya que suelen respaldar al Kremlin en cuestiones clave.

Según los últimos datos oficiales, cinco partidos frente a los cuatro de la legislatura anterior entrarán a la Duma: el partido gubernamental y el partido comunista; el partido nacionalista PLDR; el nuevo partido Gente Nueva y el bando socialdemócrata de Rusia Justa.

Unos comicios sin una oposición contraria al presidente Putin

La oposición contraria al mandatario fue en gran medida excluida de esos comicios, a los cuales unos 108 millones de rusos estaban llamados a elegir a sus legisladores.

Las elecciones que empezaron el pasado viernes y se finalizaron este domingo, se celebraron tras meses de represión que dejaron fuera a los opositores al presidente Putin.

Los críticos afirman que la votación fue una farsa, dada la opresión previa a las elecciones que ilegalizó el movimiento liderado por el opositor Alexéi Navalny, impidió a sus aliados presentarse a los comicios y atacó a los medios de comunicación críticos y a las organizaciones no gubernamentales que las autoridades consideraban hostiles.

"La gente no tiene casi ninguna opción, hay pocos partidos. De hecho, no podemos elegir entre nada", declaró a la agencia de noticias AFP, Vladimir Zakharov, empresario que votó el sábado en San Petersburgo.

Los aliados de Navalny, que está cumpliendo una condena de cárcel por violaciones de su libertad condicional, algo que él niega, habían fomentado el voto táctico contra Rusia Unida. El plan consistía en apoyar al candidato con más probabilidades de derrotar al partido oficialista en determinados distritos electorales.

En muchos casos aconsejaron a los votantes que, incluso a regañadientes, votaran para el partido comunista. Las autoridades habían intentado bloquear esta campaña lanzada en línea.

A pesar de la victoria, una caída en la popularidad del principal partido de Rusia

Aunque estos resultados podrían suponer una rotunda victoria para el partido del Kremlin, no se comparan con el triunfo de la última vez que se celebraron elecciones parlamentarias en 2016; cuando obtuvo más del 54% de los votos.

Rusia Unida se ha enfrentado a una considerable pérdida de confianza por parte de la población, debido a diversas razones, incluso el malestar provocado por el deterioro a nivel económico, así como las acusaciones de corrupción denunciadas por Navalny. En agosto, el país vio su tasa de inflación alcanzar el 6,68% mientras 17,8 millones de ciudadanos sobreviven con ingresos por debajo del nivel de subsistencia.

También, se puede entender que la campaña de los aliados del principal opositor, para que los votantes eligiesen a los comunistas haya perjudicado en cierta medida al partido de Gobierno.

Precisamente, los beneficiarios del descenso de la popularidad del Kremlin son los comunistas, que registraron su mejor resultado desde 1999. Hace cinco años, sólo habían obtenido el 13% de los votos.

Sin embargo, la menor participación, del 45,15% frente al 47,88% en los comicios de 2016, favoreció al partido gubernamental, ya que los votantes más opositores prefirieron quedarse en casa.

Acusaciones de irregularidades en casi la totalidad del territorio

Golos, un organismo de control electoral independiente, dijo que había registrado muchas anomalías durante la votación, incluido amenazas contra los observadores y el relleno de algunas urnas con papeletas. De hecho, ejemplos flagrantes de esas irregularidades circularon en las redes sociales, con algunas personas grabadas mientras rellenaban las urnas.

La Comisión Electoral Central comunicó que había registrado casos de manipulación de papeletas en ocho regiones y que los resultados de esos colegios electorales serán anulados.

Pero Ella Pamfílova, la presidenta del órgano electoral, aseguró a pesar de las denuncias, que hubo varias veces menos irregularidades que en los comicios de hace cinco años.

Por su parte, el Gobierno minimizó las infracciones, argumentando que de todas formas, no afectarían el resultado final.

Unas elecciones que el presidente Putin no podía permitirse perder

El presidente ruso necesitaba al menos una mayoría que le permitiese demostrar el apoyo de la población antes de que termine su mandato en 2024, para que pueda tener la legitimidad de presentarse nuevamente a una reelección y perpetuarse en el poder hasta 2036, cómo le autoriza ahora la ley, tras un referéndum constitucional organizado en 2020.

Así, su partido no podía arriesgarse a perder la mayoría en la Duma y el presidente de 68 años, ha hecho todo lo posible para que esto no ocurra. Antes de las elecciones, Putin adoptó medidas populistas, entre ellas, la subida de los beneficios sociales a los militares, pensionistas, familias con hijos y veteranos de guerra.

Pero fue la campaña de persecución contra la oposición la que más le permitió asegurarse la victoria en esas elecciones.

El Kremlin niega que exista una represión por motivos políticos y afirma que se persigue a las personas que infringen la ley. Tanto el mandatario, como Rusia Unida, niegan haber intervenido en el proceso de inscripción de candidatos.

Por otra parte, cabe recalcar que Putin, quién lleva como presidente y primer ministro 22 años en el poder, sigue siendo una figura popular entre muchos rusos que le atribuyen el mérito de haberse enfrentado a Occidente y de haber restituido el orgullo nacional.

Reuters, AFP, Efe

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