Rusia plantará batalla a Estados Unidos en el turismo espacial

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Aterrizaje del millonario Yusaku Maezawa en la Soyuz MS-20
Aterrizaje del millonario Yusaku Maezawa en la Soyuz MS-20

Todas las tecnologías punteras comienzan siendo muy caras, prototipos o servicios exclusivos que parecen reservados para una selecta minoría adinerada. Ha ocurrido con el coche, con los aviones, con los ordenadores, con los teléfonos móviles… cuando aparece un nuevo avance, los primeros en acceder a él suelen ser los millonarios y tendemos a pensar que es un lujo innecesario que nunca estará disponible para el resto de mortales. Pero el tiempo siempre pasa y, un buen día, miras a tu alrededor para descubrir que vives rodeado de esos mismos objetos y servicios que, hasta hace no tanto, resultaban inaccesibles.

Hace unos días regresaba a la Tierra el empresario japonés Yusaku Maezawa después de haber comprado su pasaje al espacio con visita incluida a la Estación Espacial Internacional. No se ha revelado la cantidad exacta que el magnate ha pagado para flotar en microgravedad y disfrutar de las incomparables vistas de la ISS pero seguramente hayan sido varias docenas de millones de dólares. Calderilla para Maezawa, algo impensable para nosotros.

Jeff Bezos, Richard Branson, Jared Isaacman… la cantidad de millonarios que últimamente se están convirtiendo en astronautas a golpe de talón nos hace intuir que el negocio del turismo espacial puede llegar a extenderse, ampliarse y, quizá en un futuro no muy lejano, llegar a niveles económicos más asequibles. Aun así, e incluso si todo esto se queda finalmente como un placer único destinado a empresarios ricos, la actividad espacial privada se ha convertido ya en un atractivo pastel donde todos quieren meter la cuchara.

"No le daremos este nicho a los estadounidenses. Estamos listos para luchar por él”, afirmaba Dmitry Rogozin, director general de Roscosmos en la conferencia de prensa durante el lanzamiento de Maezawa (acompañado de su asistente) hacia el espacio como parte de la misión Soyuz MS-20.

Infografía de una de las propuestas para la futura estación rusa ROSS con cuatro módulos de 20 toneladas: el módulo base BM, el módulo comercial, el módulo de servicios materiales y el módulo de producción | Imagen Novosti
Infografía de una de las propuestas para la futura estación rusa ROSS con cuatro módulos de 20 toneladas: el módulo base BM, el módulo comercial, el módulo de servicios materiales y el módulo de producción | Imagen Novosti

A pesar de la vital importancia que el espacio despliega en nuestras vidas mediante satélites, tecnologías de geoposición, meteorología, tráfico aéreo, marítimo y un larguísimo etcétera de aplicaciones, los fondos de la mayoría de agencias espaciales han disminuido irremediablemente durante estos últimos años. Los millones procedentes de estos nuevos magnates espaciales se han convertido en una poderosa fuente de ingresos con la que suplir sus cada vez más raquíticos presupuestos.

Rusia era, hasta hace poco, la única potencia espacial capaz de lanzar misiones tripuladas. La cancelación del programa de transbordadores dejó a Estados Unidos y al resto de agencias a merced de las viejas y siempre fiables Soyuz. Pero esos tiempos ya han quedado atrás y la situación de NASA es muy diferente en la actualidad, y mucho más cuando despliegue su esperado SLS. China también se ha unido a la carrera y ya es capaz de enviar astronautas al espacio con destino a su propia estación espacial. Todo ello sin contar la disruptiva aparición de las empresas privadas como SpaceX, Blue Origin o Virgin Galactic.

¿Qué está pensando Rusia para hacer frente a esta avalancha espacial? Las nuevas ideas rusas resultan, como casi siempre, muy arriesgadas pero tremendamente atractivas. “Rusia ha tomado nota y ya estamos calentando para unirnos a la batalla”, exclamaba Dmitry Loskutov, director de Glavkosmos, la división de Roscosmos responsable de proyectos comerciales que ya incluye el turismo espacial. En esa comparecencia Loskutov anunció la propuesta rusa de expandir las ofertas e incluir una caminata espacial durante la próxima misión turística. Un movimiento realmente osado si tenemos en cuenta el nivel de dificultad que esta actividad exterior implica, pero muy seductor para aquellos amantes de las emociones más fuertes.

Moscú también ha revelado planes para su propia estación orbital que contaría con un “módulo turístico específico y separado a bordo”. En abril de este año 2021, Rusia hizo pública su intención de abandonar la colaboración multinacional de la ISS, al considerar el proyecto “obsoleto”. En su lugar y, a partir de 2026, los rusos tienen previsto iniciar la construcción de su propia estación espacial donde reservarán un lugar adecuado para visitas, turistas, e incluso para rodar películas en microgravedad.

Otra posibilidad que se ha planteado es la de ofertar diferentes rutas turísticas espaciales, como, por ejemplo, seguir la trayectoria del primer ser humano en el espacio, el cosmonauta Yuri Gagarin. Emular el viaje de uno de los héroes espaciales de todos los tiempos, resultaría sencillo de organizar y sería un magnífico reclamo para cualquier aerotrastornado.

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