Por qué Rusia, con vacuna propia, tiene tan malos datos comparada con España

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El 11 de agosto de 2020, Rusia registraba la que en ese momento era la primera vacuna contra el coronavirus. Lo hacía en tiempo récord y abría la esperanza para luchar contra una pandemia que ya afectaba a todo el mundo. 

Casi un año después, hay numerosos países con altísimas tasas de inmunización entre su población (más del 50% de vacunados), sin embargo, Rusia no es uno de ellos. Al contrario, se trata de una nación muy rezagada, a pesar de tener vacuna propia, tal y como muestra su comparación con España.

La vacunación en Rusia está yendo muy lenta. (Photo by DIMITAR DILKOFF/AFP via Getty Images)
La vacunación en Rusia está yendo muy lenta. (Photo by DIMITAR DILKOFF/AFP via Getty Images)

El ritmo de vacunación en suelo español es similar al que están teniendo otros países europeos como Francia, Alemania o Italia. A pesar de que en los primeros meses de la vacunación apenas llegaron dosis, los grandes países continentales han podido acelerar durante la primavera y mantienen el mes de agosto como fecha clave para poder alcanzar la inmunidad de rebaño (fijada en el 70% de la población inmunizada). 

Sin embargo, Rusia, que desde el principio no ha tenido problemas de suministro presenta tasas llamativamente bajas de inmunización.

Hasta el punto que se encuentra por debajo de España no solo en términos relativos (algo lógico debido a la distinta velocidad de vacunación), sino también en absolutos (algo que no tiene ningún sentido debido a que tiene cuatro veces más de población de España y por tanto mayor capacidad para poner más rápido un mayor número de dosis).

En términos relativos la distancia es considerable. Mientras que un 54,16% de los españoles tiene al menos una dosis de la vacuna a fecha 29 de junio, apenas un 15,21% de los rusos cuentan con un pinchazo. En la pauta completa, las distancias también son acentuadas: 37,5% frente a 11,9%.

España ha inmunizado a un porcentaje mucho más alto de su población que Rusia, al menos con la primera dosis. (Our World in Data).
España ha inmunizado a un porcentaje mucho más alto de su población que Rusia, al menos con la primera dosis. (Our World in Data).

Más sorprendente son los términos absolutos porque España también se sitúa por delante de Rusia en número de dosis administradas. Desde que empezó la vacunación en diciembre de 2020 (los rusos, un par de semanas antes), el sistema sanitario español ha puesto 41,2 millones de pinchazos, mientras que sus homólogos rusos se quedan en los 39,3 millones, según los datos de Our World in Data del pasado 29 de junio. 

España también va por delante en términos absolutos. (Our World in Data).
España también va por delante en términos absolutos. (Our World in Data).

En este sentido, estos números son reveladores y muestran la lentitud de Rusia. Por ejemplo, Francia, otro país más poblado que España, ha inmunizado a un menor porcentaje de personas (49,4% con primera dosis) y sí que ha puesto más dosis que España (53 millones).

Las razones que explican estos pésimos números son varias. Una de ellas no es la falta de stock de dosis, que ha estado garantizado durante los últimos seis meses. Tampoco que la vacuna tenga baja efectividad, ya que estudios prestigiosos como el publicado en la revista The Lancet en febrero de 2021 le otorgaba una efectividad superior al 90%.

El problema es precisamente el hecho de que el país no ha podido coger en ningún momento velocidad de crucero en la inoculación. Mientras que España ahora mismo pone 1,14 dosis diarias por cada 100 habitantes, los rusos se conforman con 0,33. 

Comparando ambas gráficas se aprecia cómo la española ha ido subiendo mucho más rápidamente, mientras que la rusa ha sido más sostenida, sin grandes diferencias respecto a meses como marzo o abril.

España cada vez ha ido vacunando más rápido, mientras que Rusia no ha conseguido coger velocidad. (Our World in Data).
España cada vez ha ido vacunando más rápido, mientras que Rusia no ha conseguido coger velocidad. (Our World in Data).

Otro de los motivos a los que apunta Bloomberg es la desconfianza crónica de los rusos en la autoridad. Se trata de un país en el que, según Amnistía Internacional, hay una gran crisis de derechos humanos. Para muestra, la detención del líder opositor Navalny o el hecho de que Putin ganase las elecciones en 2018 con casi un 77% de los votos, algo impensable en un país democrático.

Así, la desconfianza en el Gobierno se traslada a las vacunas promovidas por este. Las encuestas muestran que el 62% de los preguntados no quieren vacunarse, mientras que el 55% no tienen miedo del contagio. Estos números tan altos de personas que rechazan la inmunización complica tanto acelerar con el proceso como llegar a la inmunidad de rebaño en un futuro próximo.

El peligro del todo va bien

Una tercera razón importante es la falsa sensación de confianza que destila la población. Durante meses las autoridades han repetido el mensaje de que todo marchaba bien y que no había de qué preocuparse. Suelen ser mensajes habituales en regímenes con falta de libertades, pero ahora se vuelven en contra para convencer a la gente de que se vacune. La vacunación no ha sido una prioridad lo suficientemente urgente y el escepticismo y el negacionismo han provocado que llegue una nueva ola de contagios.

Rusia es uno de los países más afectados por la pandemia. (Photo by DIMITAR DILKOFF/AFP via Getty Images)
Rusia es uno de los países más afectados por la pandemia. (Photo by DIMITAR DILKOFF/AFP via Getty Images)

Hasta el momento Rusia es el quinto país del mundo con más positivos (más de 5,5 millones) y el sexto con más muertes. La propagación de la variante delta está causando estragos en países como Reino Unido o Portugal, con altas tasas de vacunados, y podrían tener un efecto devastador en Rusia, donde la gente no está tan protegida. 

Así pues, Rusia deberá dar un giro radical a su política respecto al coronavirus, mientras que las elecciones parlamentarias de septiembre asoman en el horizonte. La realidad es que para esa fecha los rusos pueden quedar muy rezagados respecto a otros países como los europeos o China, habiendo tenido en su mano todas las herramientas disponibles en forma de vacunas desde el principio.

EN VÍDEO I El monólogo más eficaz contra la desinformación sobre las vacunas del Covid-19

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