Rusia estrecha el cerco sobre los partidarios del disidente Navalni

Nikolay KORZHOV
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La policía rusa multiplicó las investigaciones y allanamientos este miércoles para frenar el movimiento de protesta a favor del encarcelado disidente Alexéi Nalvani, cuyos partidarios quieren manifestarse de nuevo este fin de semana.

Al mismo tiempo, la oficina supervisora de las telecomunicaciones Roskomnadzor anunció que va a sancionar a las redes sociales y a los sitios Facebook, Instagram, Twitter, TikTok, VKontakte, Odnoklassniki y YouTube por haber dejado en línea mensajes incitando a menores a participar de las protestas.

El departamento moscovita de Navalni fue allanado por la policía el miércoles. "No permiten que venga mi abogada y han roto mi puerta", gritó a la prensa por su ventana Yulia, la esposa del opositor.

La abogada Verónica Poliakova esperaba por la tarde en la puerta de la casa junto a algunos periodistas, entre ellos el de la AFP, denunciando una "violación de la ley" y acusando a la policía de no dejarla entrar "deliberadamente".

La abogada también informó que la portavoz de Navalni, Kira Iarmych, fue condenada a nueve días de prisión el viernes pasado.

La policía realizaba además un registro en las oficinas de Navalni, el Fondo de Lucha contra la Corrupción, informó en Twitter Liubov Sobol.

Estas incursiones se producen en el marco de una investigación del ministerio del Interior por violación de las "normas sanitarias" vigentes, a causa de la epidemia del nuevo coronavirus, después de las manifestaciones del sábado en Rusia convocadas por el opositor, afirman sus allegados.

- Investigaciones y multas -

Las investigaciones relacionadas con las manifestaciones del sábado pasado se multiplican, mientras que los partidarios de Navalni han anunciado nuevas manifestaciones el domingo.

En Moscú está prevista una protesta frente a la sede de los servicios de seguridad (FSB), mientras que Navalni debe pasar ante los jueces la próxima semana y corre el riesgo de ser encarcelado.

Los organizadores esperan repetir el éxito que tuvieron el 23 de enero, cuando decenas de miles de rusos salieron a la calle pese a una prohibición de manifestar.

Las autoridades anunciaron haber abierto unas 20 investigaciones en relación con las manifestaciones, en particular por llamados a disturbios, violencia contra la policía o incitar a menores a cometer acciones ilegales.

El ministerio del Interior abrió una investigación por bloqueo de vías públicas, en particular en Vladivostok (extremo oriente), donde los manifestantes bloquearon la circulación.

La manifestación en un centenar de ciudades rusas, una amplitud geográfica excepcional para este país, se saldó con cerca de 3.900 arrestos.

Para alimentar este movimiento, el equipo de Navalni publicó la semana pasada una resonante investigación anticorrupción sobre un suntuoso palacio que habría sido construido para Vladimir Putin, lo que éste último niega categóricamente.

Alexéi Navalni acusó a los servicios secretos rusos (FSB) de envenenarlo a finales de agosto con un agente neurotóxico, por orden del presidente ruso. Acusaciones rechazadas por el Kremlin.

Tras una convalecencia de cinco meses en Alemania, el opositor regresó a Rusia el 17 de enero y fue detenido inmediatamente.

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