Alemania y toda Europa temen el corte definitivo ruso del suministro del gasoducto Nord Stream 1

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El Nord Stream 1, a su paso por Mecklenburg-Western Pomerania, en Alemania. (Photo: picture alliance via Getty Images)
El Nord Stream 1, a su paso por Mecklenburg-Western Pomerania, en Alemania. (Photo: picture alliance via Getty Images)

El Nord Stream 1, a su paso por Mecklenburg-Western Pomerania, en Alemania.  (Photo: picture alliance via Getty Images)

Alemania y toda Europa se preparan para lo peor. Rusia ha interrumpido el suministro de gas al país germano desde este lunes durante los próximos diez días por trabajos de mantenimiento de las instalaciones del gasoducto Nord Stream 1 del mar Báltico. La fecha prevista para su restauración es el 21 de julio, pero nadie se fía de las intenciones de Putin y existe el temor de que la suspensión sea permanente.

El Nord Stream 1 es la conexión más importante para los flujos de gas natural hacia Alemania. El Gobierno de Olaf Scholz no ha querido especular sobre lo que pasará después del día 21, pero sí habla abiertamente de una situación “tensa” y “muy seria”.

En una rueda de prensa ordinaria, Susanne Ungrad, portavoz adjunta de Economía, ha asegurado que “a fecha de hoy la seguridad del suministro está garantizada” y agregó que por el momento no se plantea declarar el próximo nivel en el plan de emergencia del gas, que implicaría la intervención del Estado en el mercado para regular el flujo.

Pese al riesgo evidente, los líderes continentales piden mantener la calma. Hay reservas para tiempo suficiente, pero no hay tiempo que perder ante lo que pueda hacer Putin, camino del quinto mes de invasión de Ucrania.

Por ello, UE ultima su plan energético para lograr la independencia de Rusia. Ursula von der Leyen lo quiere presentar ante los socios el próximo miércoles 20 de julio, un texto que analizarán los Veintisiete una semana después, donde cada miembro podrá proponer sus propias ideas, como parte de los distintos planes de contingencia nacionales. Para la presidenta de la Comisión, que cada cual aporte es “bueno”, pero lo necesario es una “acción coordinada y común” en el caso de que haya una interrupción total del gas.

Semanas atrás, el Kremlin ya ha cortado el grifo de países “hostiles” como Polonia, Bulgaria, Finlandia, Países Bajos y Dinamarca, todos ellos miembros de la Unión Europea.

Las “obras” en el gasoducto

La empresa estatal rusa Gazprom ya ha reducido considerablemente los volúmenes de suministro a través del gasoducto de 1.200 kilómetros entre Rusia y el norte de Alemania, alegando retrasos en las obras de reparación. Moscú atribuyó los retrasos a las sanciones impuestas por Occidente, argumento que fue rechazado por el canciller alemán, Olaf Scholz.

El gasoducto sólo se utilizaba a un 40% de su capacidad, lo que provocó nuevas subidas de precios en el mercado del gas, según la Agencia Federal de Redes alemana.

El operador ha programado diez días para la parada del Nord Stream 1, para comprobar y reparar o recalibrar el suministro de energía, los sistemas de protección contra incendios y gas y ciertas válvulas, según sea necesario. Los trabajos de mantenimiento se producen en un momento en que Alemania trata de reducir urgentemente su dependencia del gas ruso, al tiempo que llena los depósitos de almacenamiento para el invierno que se avecina.

Italia y Austria también afectadas

No es solo Alemania. Italia ha sentido la bajada de un tercio en las entregas de gas comprometidas por Gazprom. La energética rusa pasará de entregar 32 millones de metros cúbicos por día a 21 millones a la italiana Eni.

El gobierno transalpino, liderado por Mario Draghi, lleva tiempo defendiendo su intención de que esta cantidad sea cada vez menor, para apostar por otros suministradores ajenos a Putin, como Argelia, Azerbaiyán y Qatar.

Este lunes también ha llegado con amenaza cumplida a Austria, cuyo consorcio gasístico nacional solamente está recibiendo un 30% de lo acordado. Es una nueva limitación del flujo, que ya venía limitada al 50% por la reducción de la cantidad transportada por el gasoducto Nord Stream. Una situación problemática para un país que depende en torno a un 80% de Moscú.

La nefasta previsión de Francia

La primera ministra francesa, Élisabeth Borne, advirtió este pasado sábado de que Europa debe prepararse para una posible interrupción de las exportaciones energéticas de Rusia, debido justamente a las sanciones contra Moscú por su invasión de Ucrania.

“Una ruptura de los envíos (energéticos) de Rusia a Europa es creíble”, afirmó, por lo que pidió actuar para cortar la dependencia del exterior y crear empleo a nivel interno a la vez que se combate el cambio climático.

Borne, en un coloquio en los Encuentros Económicos de Aix-en-Provence (un foro que se reúne cada año en esa localidad del sureste francés) señaló que “no hay que esconder la realidad”, en medio de noticias sobre la reducción de los envíos de gas ruso a varios países, como Alemania, y el temor a que se corte el flujo por el gasoducto Nord Stream.

Por ello, avanzó que su Gobierno presentará próximamente “un plan de sobriedad energética” en el que habrá que acelerar la movilización de toda la población para reducir el consumo, renovar los hogares más antiguos y descarbonizar el transporte y la industria.

“Supone una oportunidad para reforzar nuestra soberanía y para crear empleos en nuestro territorio”, afirmó la jefa del Ejecutivo francés. También permitirá evitar “la vulnerabilidad” que suponer sufrir de manera habitual “un aumento del precio del barril” que afecta “al poder adquisitivo de millones” de personas.

La otra gran consecuencia del abandono de las energías fósiles será la aceleración de la lucha contra el cambio climático. “Queremos ser el primer país en salir de las energías fósiles”, afirmó.

España se prepara para el invierno

En el caso español, la dependencia del gas ruso es menor que en otros países centroeuropeos, aunque el Gobierno ha confirmado que el pasado mes de junio, Moscú se convirtió en el segundo proveedor representando casi un cuarto de gas importado.

Aún así, siguiendo con las recomendaciones de la Comisión Europea, el Gobierno se prepara para un plan “cualquier eventualidad” en caso de que Rusia cierre el grifo de cara al otoño.

“Hemos aprobado un segundo paquete de medidas y estamos preparando un plan de contingencia, como ha solicitado la Comisión Europea a todos los Estados miembros. Estamos preparándonos para cualquier eventualidad de cara al otoño”, ha señalado Nadia Calviño a su entrada a la reunión de ministros de Economía y Finanzas, Eurogrupo.

En todo caso, la ministra de Asuntos Económicos ha indicado que “está claro que el conjunto de la UE tiene que prepararse para hacer frente a este escenario tan incierto”, en relación a los posibles cortes de suministro de gas por parte de Rusia de cara al invierno.

En paralelo a los planes de contingencia que Bruselas ha reclamado a las capitales, el Ejecutivo comunitario prepara un plan de emergencia común que prevé presentar la próxima semana para adelantarse al golpe de un posible corte total del suministro energético por parte de Rusia a la UE.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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