Rusia confirma el despliegue de 600 instructores adicionales en República Centroafricana

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Un guardia ruso de un grupo de seguridad privado (c) se encarga de la protección del presidente Faustin Archange Touadéra junto a un Casco Azul ruandés de la Minusca (d) y un miembro de la guardia presidencial centroafricana (i), el 27 de diciembre de 2020 en Bangui

Un total de 600 instructores rusos llegaron recientemente a Bangui para formar a las fuerzas centroafricanas, anunció el jueves a la AFP la diplomacia rusa, con lo que ya son 1.135 los expertos militares rusos oficialmente desplegados en República Centroafricana.

"Recientemente, un nuevo grupo de instructores, 600 personas en total, llegó a Bangui", indicó el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso en una respuesta escrita, añadiendo que "se enviará una notificación" al respecto al comité competente del Consejo de Seguridad de la ONU.

En mayo, el gobierno centroafricano anunció que preveía la llegada de esos efectivos, aunque su despliegue no había sido oficializado.

Rusia, que había afirmado anteriormente que tenía 535 instructores desplegados, asegura que ninguno de esos 1.135 efectivos "participa directamente en las operaciones de combate contra los grupos armados ilegales" y que actúan en función de las "necesidades de las autoridades oficiales de República Centroafricana".

El anuncio llega días después de que un informe anual de expertos de la ONU contradijera a Moscú.

Según ese documento, instructores rusos desplegados en República Centroafricana cometieron, con el ejército de ese país, "violaciones del derecho humanitario internacional". Además, el informe apunta que habría hasta 2.100 instructores rusos sobre el terreno.

Varios testimonios de distintos lugares del país afirmaron que los rusos participaron en enfrentamientos y crímenes.

Según los expertos de Naciones Unidas, soldados centroafricanos y rusos cometieron delitos como "asesinatos indiscriminados, la ocupación de escuelas y saqueos a gran escala incluso de organizaciones humanitarias".

El emisario de la ONU en República Centroafricana, Mankeur Ndiaye, denunció en junio el comportamiento de las fuerzas nacionales centroafricanas y de sus aliados rusos.

Estos últimos son a menudo presentados como paramilitares del grupo privado Wagner, con fama de ser cercano al presidente ruso, Vladimir Putin.

Esta organización opaca, cuya existencia niega Moscú, estaría compuesta por veteranos fieles al gobierno ruso y se les encomendarían misiones sensibles en lugares en los que Rusia prefiere no aparecer de forma demasiado oficial.

El Kremlin, no obstante, rechaza todas estas acusaciones pero tampoco ha precisado nunca quiénes son esos hombres ni de qué instituciones dependen.

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