Rusia: la batalla por preservar la memoria de la represión soviética

En noviembre, poco antes del 30 aniversario de la caída de la Unión Soviética, las autoridades rusas tomaron medidas para cerrar Memorial, una de las ONG más antiguas e influyentes del país que se dedicó a preservar la memoria de las represiones de la era de Stalin. A pesar de todo, los historiadores del grupo están decididos a continuar la lucha para abrir los archivos de los servicios secretos soviéticos. Informe de Elena Volochine de France 24, con ilustraciones de Sofiya Voznaya.

Hace treinta años, el 25 de diciembre de 1991, dimitió el presidente de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) Mijaíl Gorbachov. Era el fin del imperio soviético que había durado casi 70 años y fue el último de los líderes en servir bajo la bandera roja de la hoz y el martillo.

Desde 1929 hasta su muerte en 1953, ese cargo lo ocupó Joseph Stalin, responsable del exterminio de entre 3 y 20 millones de sus conciudadanos, según diferentes estimaciones.

Se cree que unas 750.000 personas fueron asesinadas a tiros solo durante los dos años del 'Gran Terror', 1937 y 1938, los años de los tribunales extrajudiciales de la ‘Troika’. Mientras tanto, se estima que más de 18 millones de personas fueron enviadas a los campos de concentración de Gulag, donde muchas de ellas morirían de hambre, frío, enfermedades y agotamiento por trabajos forzados.

Gulag es la abreviatura de Glavnoye Upravleniye Lagerei, el organismo central que administraba el extenso aparato de campos de concentración de la Unión Soviética. El Gulag se ha convertido en el símbolo de todo un sistema, descrito por el escritor ruso Aleksandr Solzhenitsyn en su obra maestra ‘El archipiélago Gulag’.

Cuando cayó la URSS en 1991, los archivos de la NKVD, los servicios secretos soviéticos, antepasados ​​de la KGB y del actual FSB ruso, se abrieron parcialmente. La medida dio a los historiadores la esperanza de que finalmente sería posible arrojar luz sobre las horas más oscuras del pasado.

Pero en 2015, un decreto del FSB declaró secretos de Estado las identidades de los oficiales de la NKVD que firmaron órdenes de deportación y ejecución. El 8 de diciembre de 2021, Sergey Prudovsky, investigador de la ONG Memorial, no logró que la Corte Suprema de Rusia levantara este secreto. El propio Memorial fue declarado "agente extranjero" en 2014 por el Estado ruso y ahora es objeto de un proceso de liquidación.

A medida que aumenta la presión sobre quienes luchan para revelar los detalles de los crímenes del estalinismo, y en particular los nombres de los perpetradores y las víctimas, los grupos de la sociedad civil rusa dicen que el Kremlin está volviendo a los métodos de la era soviética, con servicios secretos todopoderosos, un interés estatal que prima sobre derechos y libertades individuales, así como informes de tortura sistemática dentro del sistema penitenciario ruso, heredado del Gulag.

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