Rusia asalta la acería de Azovstal, la última resistencia de Mariúpol

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Los prorrusos del Donbás, en el este de Ucrania, han comenzado el asalto a la acería de Azovstal de Mariúpol, el último foco de resistencia en la ciudad ucraniana que vive asediada desde hace más de un mes y medio.

“Por donde yo sé, algunos grupos de asalto, seleccionados especialmente para esa misión, ya han comenzado su labor y nos ayuda en ello la Federación de Rusia con su aviación y artillería”, dijo el portavoz de las milicias de la república popular de Donetsk, Eduard Basurin.

Según Basurin, entrevistado por la televisión pública rusa, las fuerzas prorrusas controlan todos los barrios residenciales de Mariúpol. Basurin se ha mostrado confiado de que las fuerzas ucranianas atrincheradas en Azovstal acabarán entregándose próximamente.

Rusia dio el fin de semana un ultimátum a los defensores de Mariúpol para que entregaran las armas a cambio de la preservación de sus vidas. Las fuerzas ucranianas rechazaron la rendición y prometieron combatir hasta el final. De hecho, los combatientes del batallón Azov, la fuerza neonazi legalizada que combate en el Donbás desde el inicio del conflicto en el 2014, ya reconoció que ante la falta de municiones y suministros, tan solo les queda el combate cuerpo a cuerpo.

Azovstal: un millar de civiles y soldados atrincherados

Según las autoridades ucranianas, junto con militares en la acería de Azovstal hay cerca de un millar de civiles, entre ellos mujeres y niños, y unos 100.000 habitantes se encuentran en otras zonas de la ciudad portuaria. Moscú a su vez rechaza que en la fábrica puedan refugiarse civiles y asegura que sus ataques están dirigidos solo contra grupos armados ucranianos. Precisamente, este es el enclave del que fuerzas ucranianas alertaron de un presunto uso de armamento químico por parte de Rusia, que Moscú ha negado categóricamente.

En las últimas horas, el comandante del Batallón Azov ha difundido un vídeo en el interior de las instalaciones en el que supuestamente se ve cómo numerosos civiles están guarecidos en la acería de Azovstal. Además, ha reclamado la apertura de corredores humanitarios desde la fábrica para que puedan evacuar a esta población.

Horas más tarde, Rusia ha anunciado la apertura de tres corredores humanitarios para evacuar la acería. El Ministerio de Defensa ruso ha señalado en un comunicado que la decisión se ha adoptado “ante una situación catastrófica” y “siguiendo principios puramente humanitarios”.

En este sentido, el ejército ruso ha aplicado un alto al fuego desde las 14:00 horas (hora local) y se ha procedido a la retirada de militares rusos y milicianos de Donetsk a “una distancia segura”.

El enésimo ultimátum ruso

Rusia ha dado este martes otro ultimátum a las fuerzas ucranianas que aún resisten en la asediada ciudad de Mariúpol, especialmente en la acería de Azovstal, para que depongan hasta el mediodía de este martes las armas a cambio de salvar así su vida.

A todos los que depongan las armas se les garantiza la conservación de la vidaMijaíl Mizintsev, coronel general ruso y jefe del Centro de Control de Defensa Nacional

“Teniendo en cuenta la situación catastrófica que se ha desarrollado en la planta metalúrgica de Azovstal, además de guiarse por principios puramente humanos, las Fuerzas Armadas rusas ofrecen una vez más a los militantes de batallones nacionalistas y mercenarios extranjeros detener las hostilidades y deponer las armas a partir de las 12:00 (09.00 GMT)”, señaló el Ministerio de Defensa.

“A todos los que depongan las armas se les garantiza la conservación de la vida”, dijo el jefe del Centro de Control de Defensa Nacional de la Federación Rusa, el coronel general Mijaíl Mizintsev, en un comunicado. El plazo para aceptar este nuevo ultimátum expiró poco antes de que el portavoz de las milicias prorrusas anunciase la “misión” sobre la acería.

Mariúpol se niega a claudicar

La ciudad ucraniana de Mariúpol, sitiada por el ejército ruso, aún no ha caído bajo el control total de Moscú, a pesar de los intensos bombardeos que padece, aseguró este martes Petro Andriushchenko, teniente de alcalde de esa población, en su cuenta de Telegram.

“Las tropas de ocupación no solo arrojan bombas sobre la planta de Azovstal (que aún defienden los soldados ucranianos), sino que bombardean caóticamente los barrios residenciales de la ciudad, donde solo recientemente permitieron el regreso de civiles”, señaló el edil municipal.

La urbe marítima, a orillas del Mar de Azov, ha sido fuertemente bombardeada por el ejército ruso desde el inicio de la invasión, el pasado 24 de febrero, y su población no cuenta con servicios básicos como agua, luz, electricidad o alimentos.

Aunque la ciudad está prácticamente destruida, las autoridades municipales nombradas antes de la ocupación continúan enviando mensajes sobre la situación de los cerca de 100.000 civiles que permanecen en la urbe y los más de un millar de soldados que impiden que caiga totalmente en manos rusas.

Un civil en silla de ruedas, en Mariúpol. (Photo: ALEXANDER ERMOCHENKO via REUTERS)
Un civil en silla de ruedas, en Mariúpol. (Photo: ALEXANDER ERMOCHENKO via REUTERS)

Un civil en silla de ruedas, en Mariúpol. (Photo: ALEXANDER ERMOCHENKO via REUTERS)

‘Cebos’ de civiles para francotiradores ucranianos

“Los ocupantes no solo lanzan bombas extremadamente poderosas sobre Azovstal (complejo siderúrgico y de altos hornos), sino que continúan bombardeando zonas residenciales aleatorias del barrio de Livoberezhnyi a lo largo del bulevar Meotyda”, precisó el edil, según las agencias ucranianas.

Anoche, “los ocupantes permitieron que los civiles regresaran a esta parte de la ciudad para recoger las pertenencias de sus casas”, subrayó. Y denunció que “como los rusos usan cintas blancas para marcarse, también se las ponen a la población civil de la ciudad para usarla como ‘cebo’ para los francotiradores ucranianos”.

Un miliciano prorruso con la cinta blanca identificativa. (Photo: ALEXANDER ERMOCHENKO via REUTERS)
Un miliciano prorruso con la cinta blanca identificativa. (Photo: ALEXANDER ERMOCHENKO via REUTERS)

Un miliciano prorruso con la cinta blanca identificativa. (Photo: ALEXANDER ERMOCHENKO via REUTERS)

Según Andriushchenko, desde el comienzo de la ofensiva en el este de Ucrania, mercenarios de la llamada República Popular de Donetsk (autoproclamada república independiente reconocida por Moscú) han tomado las posiciones de las fuerzas rusas en Mariúpol como parte de la rotación de tropas. “Es posible que esto se haya hecho en un intento de fortalecer la ofensiva”, dijo.

En esta situación “tenemos una nueva ola de saqueos por parte de los soldados rusos. Abren apartamentos que aún están intactos y se llevan las cosas de los ciudadanos, en su mayoría electrodomésticos. Este robo y esta mezquindad no son nada nuevo para las tropas rusas”, dijo el teniente de alcalde.

Considerado como la llave para en control absoluto del mar de Azov, Mariúpol es un punto estratégico para el ejército ruso que pretende ocupar para unir a sus fuerzas en el sur y el este de Ucrania, desde la península de Crimea, anexionada en 2014, hasta la región del Donbás, fronteriza con Rusia.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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