¿Ronald Reagan, racista? Ocasio-Cortez no dijo eso, pero la polémica revela muchas cosas

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Durante el fin de semana, la representante demócrata socialista por Nueva York, Alexandria Ocasio-Cortez, el coco de Fox News, provocó otro arrebato conservador cuando subió al escenario del festival South by Southwest celebrado en Austin, Texas, y pronunció las palabras “Reagan” y “racista” en un mismo párrafo.

“Un ejemplo perfecto ‒un ejemplo perfecto‒ de cómo los intereses especiales y los poderosos han enfrentado a blancos de clase trabajadora con trabajadores morenos y mestizos estadounidenses con el simple objetivo de arruinar a todos los estadounidenses de clase trabajadora es el reaganismo de los años 80″, eso dijo Ocasio-Cortez durante una entrevista de la conferencia.

Mencionó una de las anécdotas preferidas de Reagan de su campaña presidencial de 1976 (la cual perdió frente a Gerald Ford ese mismo año) sobre una mujer de Chicago que fue acusada de cobrar de forma fraudulenta subvenciones públicas utilizando varios nombres. Los periódicos la llamaban la “reina del bienestar”.

La representante Alexandria Ocasio-Cortez y el presidente Ronald Reagan (Foto ilustrada: Yahoo News; fotos: Nick Wagner / Austin American-Statesman a través de AP, AP).
La representante Alexandria Ocasio-Cortez y el presidente Ronald Reagan (Foto ilustrada: Yahoo News; fotos: Nick Wagner / Austin American-Statesman a través de AP, AP).

“Entonces piensen en esta imagen ‘las reinas del bienestar’”, continuaba Ocasio-Cortez, “y en lo que [Reagan] realmente quería decir… Él estaba pintando esa visión realmente resentida de mujeres negras que no hacían nada, [a quienes] les daba igual nuestro país, ¿verdad? (…) Eso no es racismo explícito, pero sigue anclado en la caricatura racista. Le da una razón lógica ‒lógica‒ a la gente para decir, ‘Oh, sí no. Neguemos toda red de seguridad'”.

La respuesta entre los republicanos fue rápida y furiosa, con decenas de usuarios que corrieron a Twitter para defender a Reagan, a quien los republicanos han beatificado en los años que han pasado desde que dejó el cargo.

“Primero voté por Ronald Reagan en 1980”, escribía el especialista conservador Tony Shaffer. “Unió a todos los trabajadores para sacar ventaja económica y tener éxito”. “Así que eso explica cómo Reagan se llevó 49 estados en 1984”, agregó sarcásticamente el presentador de radio conservador, Larry Elder. “El desempleo entre los negros cayó más rápido que entre los blancos. Las empresas de propietarios negros crecieron más rápido que las de propietarios blancos”.

Primero voté por Ronald Reagan en 1980 – unió a todos los trabajadores para sacar ventaja económica y tener éxito – los demócratas centristas de la coalición Blue Dog le apoyaron y fue reelegido con un triunfo arrollador en 1984 – parece que @AOC cree que el “1984” de Orwell es un manual sobre “cómo” reescribir la historia.

La representante socialista Alexandria Ocasio-Cortez (demócrata por Nueva York) sugiere que el expresidente Ronald Reagan fue un racista y afirma que “enfrentó a blancos de clase trabajadora con trabajadores morenos y negros estadounidenses para arruinar a todos los estadounidenses de clase trabajadora “

“Así que eso explica cómo Reagan se llevó 49 estados en 1984”, agregó sarcásticamente el presentador de radio conservador, Larry Elder. “El desempleo entre los negros cayó más rápido que entre los blancos. Las empresas de propietarios negros crecieron más rápido que las de propietarios blancos”.

Mira a @AOC acusando al presidente Ronald Reagan de usar el racismo para “arruinar a todos los estadounidenses de clase trabajadora”. Ah, así que eso explica cómo Reagan se llevó 49 estados en 1984. El desempleo entre los negros cayó más rápido que entre los blancos. Las empresas de propietarios negros crecieron más rápido que las de propietarios blancos.

“AOC dice que Reagan era un racista”, echaba humo el columnista de Newsmax, James Hirsen, resumiendo la impugnación republicana. “¿Qué demonios es su definición de racista?”

Hasta ahora, todo es predecible, pero antes de que concluya el último episodio melodramático de AOC en curso en Estados Unidos, vale la pena detenerse a considerar lo que dice sobre un problema mayor en nuestra política. Más que nada, un ejemplo de cómo una envalentonada Ocasio-Cortez está dispuesta a criticar a un héroe republicano cuyo legado incluso Barack se mostró reacio a desafiar; un estudio de caso sobre cómo los medios de comunicación conservadores demonizan alegremente a la congresista en su primer año para dirigir el tráfico; y la tapadera de Reagan revela la forma de hablar sobre la raza hoy de la izquierda y la derecha, y la razón por la que parece que siempre están hablando entre sí.

La diferencia entre ambos bandos es simple pero cruda. La izquierda cree que las políticas ‒y las tácticas usadas para promoverlas‒ pueden ser racistas. En contraste, la derecha parece creer, o elegir creer, que solo las personas pueden ser racistas.

Pensemos en lo que Ocasio-Cortez dijo realmente en SXSW: que la “imagen de “reinas del bienestar” que “no hacían nada”, pero “a quienes les daba igual nuestro país”, se “anclaba en la caricatura racista” y que Reagan lo usó para convencer a la gente de “negarles la red de seguridad”. En otras palabras, Reagan vendió una propuesta política que perjudicaría a un número desproporcionado de minorías ‒recortando el bienestar y otros servicios‒ recurriendo a estereotipos sobre las mujeres afroamericanas; para los conocedores de la ironía histórica, el NPR ha informado que la “reina del bienestar” original, que recibe el nombre de Linda Taylor y muchos otros, podría ni siquiera haber sido afroamericana.

A continuación, pensemos en lo que no dijo Ocasio-Cortez, que el mismo Reagan era un “racista”. En lugar de fingir que podía ver el alma de un político que murió hace 15 años, empleó la palabra “racista” para describir la caricatura de la “reina del bienestar” y no al hombre que la popularizó. Incluso dijo que las tácticas de Reagan no eran “racismo explícito”.

Ocasio-Cortez en el South by Southwest celebrado en Austin, Texas, el 9 de marzo de 2019 (Foto: Callaghan O’Hare / Bloomberg a través de Getty Images).
Ocasio-Cortez en el South by Southwest celebrado en Austin, Texas, el 9 de marzo de 2019 (Foto: Callaghan O’Hare / Bloomberg a través de Getty Images).

Ahora pensemos en la respuesta típicamente republicana de James Hirsen: “AOC dijo que Reagan era un racista. ¿Qué demonios es su definición de racista?” Hirsen eligió ver la crítica de Ocasio-Cortez como un ataque personal al mismo Reagan; y respondió de la misma manera.

El biógrafo de Reagan y exiliado político, Craig Shirley, se preguntaba cómo podía definirse a Reagan como racista si, como gobernador de California, había nombrado a más afroamericanos para puestos en el gobierno que cualquiera de sus predecesores; si fue respaldado por líderes defensores de los derechos civiles como Ralph Abernathy, Charles Evers y Hosea Williams; si firmó la ley que convertía el cumpleaños del doctor Martin Luther King Jr. como festivo nacional; si nombró al primer asesor de seguridad nacional afroamericano, Colin Powell, y al primer secretario del gabinete latino, Lauro Cavazos; si recibió más del 43 % del voto latino en 1980; si dejó el cargo con el apoyo del 41 % de afroamericanos; y si mientras se encontraba en un viaje de fútbol universitario, invitó a dos compañeros de equipo que eran negros a quedarse en la casa de su familia después de que fueran rechazados en un hotel.

Otros siguieron un filón similar. “El lote económico para los negros y los hispanos mejoró mucho más que el de los blancos tras los fuertes recortes de impuestos de Reagan”, agregó Larry Elder. “A fines de 1982, el segundo año de Reagan en el cargo, la tasa de desempleo de los negros era del 20,4 %. Para 1898, su último año, el desempleo de los negros había caído al 11,4 %”.

Todo esto es bastante cierto, aunque hay otras cosas durante los ocho años de Reagan en el poder ‒como frenar los progresos en la lucha contra la segregación escolar y aumentar de forma masiva la encarcelación de personas negras‒ que ofrecen una fotografía más compleja. Pero el problema es que los conservadores no se están enganchando al argumento vertido por AOC. En lugar de eso, les parece atractivo un argumento que, ya sea por diseño o por defecto, tiene un argumento que ella no dio.

La representante Alexandria Ocasio-Cortez con Briahna Gray, editora política en el Intercept. (Foto: Nick Wagner / Austin American-Statesman a través de AP).
La representante Alexandria Ocasio-Cortez con Briahna Gray, editora política en el Intercept. (Foto: Nick Wagner / Austin American-Statesman a través de AP).

Esto ocurre todo el tiempo. En su lecho de muerte, el consultor político republicano Lee Atwater se disculpó por haber dicho durante la campaña presidencial de 1988 que “pondría a Willie Horton [el gobernador de Massachusetts, Michael Dukakis] como compañero de fórmula”. [Horton fue un conocido delincuente negro que había salido de la cárcel durante el gobierno de Dukakis, el candidato demócrata]. “Me hace parecer racista, pero no lo soy”, dijo sin querer Atwater, olvidando completamente que el asunto no era su opinión personal, sino la forma en como eso degradó la campaña (y el debate sobre la justicia penal) con una táctica racista del miedo.

Cuando el ex solucionador de problemas de Donald Trump, Michael Cohen, testificó ante el Congreso que Trump es “un racista”, el representante de Carolina del Norte, Mark Meadows, aliado de Trump, expulsó a Lynne Patton ‒una mujer afroamericana que fue durante mucho tiempo compañera de negocios de Trump y que ahora es administradora regional del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano‒ como prueba de que eso no podía ser verdad. En respuesta, la representante demócrata Rashida Tlaib señaló que usar “mujer negra” como “sostén” es “racista en sí mismo”. Meadows se puso como loco; finalmente Tlaib tuvo que aclarar que “no estaba llamando racista a Meadows”, sino diciendo que cometió un “acto racista”.

En resumen, si los demócratas usan “racista” como adjetivo ‒para describir una política o una táctica‒, los republicanos prefieren usarlo como sustantivo. Esta falta de comunicación tiene grandes implicaciones para el tema racial en Estados Unidos. Para AOC, y para la izquierda en general, el punto central es que los políticos racistas no es la única forma en que la raza afecta a la política. En lugar de eso, dice, las políticas pueden perpetuar por sí mismas una desigualdad racial sistémica independientemente de qué sientan sus defensores con la gente de color. La raza también puede afectar en cómo estas políticas se promueven. Por lo tanto, se trata menos de cómo Trump se refiera a países de África y el Caribe y más de cómo su administración respondió al huracán María, pidió leyes electorales más restrictivas o separó a niños de sus padres en la frontera.

Para demostrar este punto, Ocasio-Cortez habló en SXSW sobre cómo, a pesar de que “actuamos como si el New Deal no fuera racista”, fue de hecho “una política económica muy racista que dibujó líneas rojas alrededor de las comunidades negras y mestizas”, y “permitió a los estadounidenses blancos tener acceso a préstamos hipotecarios a los que no tenían acceso los afroamericanos y mestizos estadounidenses, lo que les otorgaba el mayor patrimonio intergeneracional, que es el de la propiedad inmobiliaria”.

El New Deal fue, por supuesto, una política demócrata y homóloga para la propia polémica propuesta sobre el cambio climático de la congresista. Así que las críticas en clave racial de AOC no se limitaban a los republicanos. Aunque en lugar de etiquetar al presidente Franklin D. Roosevelt como racista por aprobar el New Deal, Ocasio-Cortez eligió centrarse en el hecho de que sus leyes “realmente aceleraron muchos componentes de una ya horrible brecha de riqueza según las razas que aún persiste hoy” y a preguntar cómo las políticas del futuro podrían abordar esas desigualdades.

Al final, actuar como si solo las personas pudieran ser racistas sirve para desactivar una conversación sobre los progresos en materia racial antes de comenzarla. Del otro lado, discutir sobre qué políticas son racistas es una propuesta mucho más desafiante. También es el único camino que puede conducir a un cambio real.

Andrew Romano