Rodeado de familia y campesinos, Castillo llama a la "tranquilidad" en Perú

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Rodeado de familiares y campesinos, el candidato izquierdista Pedro Castillo llamó este domingo a la "tranquilidad" en su chacra de Cajamarca, mientras los peruanos votaban en un balotaje presidencial cuyo resultado es imprevisible.

Después de una extenuante campaña, Castillo encabezó a primera hora un desayuno familiar en el patio interior techado de su casa en el caserío de Chugur, mientras caía una fina llovizna.

"Llamo a la tranquilidad del pueblo peruano", dijo a los periodistas en una pausa este maestro de escuela, provisto de mascarilla y vestido con casaca marrón y sombrero blanco de copa alta, típico de los campesinos de la norteña región de Cajamarca.

"Estoy seguro de que esta fiesta [la votación] va a ser totalmente democrática. Vamos a ser respetuosos en cuanto haya algún informe oficial" del escrutinio del balotaje, afirmó el candidato de 51 años.

Entre la decena de asistentes al desayuno estaban sus padres, Ireño y Lavila, su esposa Lilia Paredes, algunos de sus ocho hermanos, además de sus hijos Arnol, de 16 años, y Alondra, de seis.

Jennifer Paredes, de 23 años, hija adoptiva de los Castillo, hizo una breve oración al comenzar el desayuno, cuyo menú era caldo de gallina con grandes bizcochos de campo con queso, mientras sonaba en un equipo musical el tema "El cóndor pasa".

Sobre la escena, desde la baranda del segundo piso, colgaba un cuadro de Jesús rodeado de ovejas, con la leyenda en inglés: "Jehova is my shepherd" (Jehová es mi pastor).

- "En las manos de Dios" -

Una multitud de campesinos le dio la bienvenida en la plaza de armas de Tacabamba el sábado en la noche, luego de que el candidato llegara desde Lima, donde cerró el jueves su campaña.

Las casas de Tacabamba estaban embanderadas con carteles y lucían lápices gigantes, el símbolo del partido de Castillo, colgados en las puertas de los negocios.

"Hay dos proyectos en estos momentos", dijo en la plaza el candidato en referencia a su programa, que propone un mayor rol del Estado en la economía, y al de su rival derechista Keiko Fujimori, fuerte defensora del libre mercado. "Dejo en manos de Dios que el pueblo peruano haga lo más justo y lo más correcto".

Las referencias a Dios y los pasajes bíblicos nunca faltan en sus discursos, como tampoco en los de Fujimori. Ambos candidatos son católicos conservadores, pero la esposa de Castillo es evangélica.

"Amo a mi patria, quiero mucho a esta tierra y quiero mucho a Tacabamba, la tierra que me vio nacer", añadió ante la multitud Castillo, quien dio la gran sorpresa al encabezar la votación en la primera vuelta electoral, el 11 de marzo.

Luego partió hacia su hogar en Chugur, donde fue recibido por su esposa y sus hijos.

- "Primer presidente pobre" -

Castillo votaría después del desayuno familiar en la escuela Salomón Díaz de Tacabamba, para luego viajará a Lima a esperar los resultados de esta segunda vuelta.

Si gana Castillo, "sería el primer presidente pobre del Perú", dijo a la AFP el analista Hugo Otero.

El influyente periodista César Hildebrandt escribió en el semanario que lleva su nombre que si el maestro rural gana "sería el primer presidente sin contacto alguno con las élites. Es verdad: no hay lazo alguno que vincule a Castillo con el empresariado, los militares, la academia".

El hogar de la familia Castillo ahora siempre está custodiado por miembros de las "rondas campesinas", creadas hace más de cuatro décadas por lugareños de Cajamarca, 800 km al norte de Lima, para impedir los robos de ganado. Portan bastones y látigos de cuero.

En los duros años del conflicto armado interno peruano (1980-2000), los ronderos, provistos de armas, se dedicaron también a repeler las incursiones de la guerrilla maoísta Sendero Luminoso.

En Chugur viven unas 150 personas en rústicas viviendas, con techos de calamina. Al caserío se llega a través de un sinuoso camino en medio de cerros cubiertos por bosques de eucaliptos y campos de maíz.

Junto a su casa de ladrillos de dos pisos, Castillo, que fue criado en el cercano caserío de Puña, donde trabajó en el campo con sus padres, tiene una chacra de una hectárea en la que cultiva maíz, camote y hortalizas, y cría gallinas y algunas vacas.

"Él siempre decía que el Perú está hecho un desastre con mucha corrupción", dijo a la AFP Amelia Castillo, de 34 años, la hermana menor del candidato. "Nos sentimos orgullosos que mi hermano haya llegado hasta esta altura, siendo un hombre humilde".

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