La falta de respeto inadmisible de RTVE a los equipos modestos en la Copa del Rey

Luis Tejo
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El periodista Roberto Gómez interviniendo en el programa 'Estudio Estadio' de TVE. Foto: YouTube.
El periodista Roberto Gómez interviniendo en el programa 'Estudio Estadio' de TVE. Foto: YouTube.

La opinión mayoritaria es que el nuevo formato de la Copa del Rey (no tan nuevo, en realidad; ya se empezó a utilizar la temporada 2019/20) supone un avance con respecto a métodos pasados. Suprimir las antiguas eliminatorias con ida y vuelta y jugar a partido único en campo del rival de menor categoría hasta semifinales sirve para, por un lado, aligerar el calendario, ya extremadamente saturado con la Liga, las distintas competiciones europeas y los compromisos de selecciones, y por otro, propiciar sorpresas que dan emoción al torneo al permitir que no siempre ganen los mismos. Sirvan como ejemplo las eliminaciones sorprendentes del Real Madrid a manos del Alcoyano, ayer, o del Atlético en Cornellá hace algunas semanas.

Mayoritaria, sin embargo, no significa unánime. Hay quienes consideran que el sistema, más que dar oportunidades a quienes no suelen disfrutar de ellas, lo que hace es favorecer que los grandes se quiten de en medio cuanto antes, y por tanto reducir la calidad global de la Copa. La libertad de expresión que afortunadamente conservamos en España garantiza, faltaría más, que tal punto de vista también pueda manifestarse.

En el panorama del periodismo deportivo nacional, la (no tan) fina línea entre la discrepancia y la falta de respeto responde al nombre de Roberto Gómez. Este informador es abiertamente hostil al sistema y no duda en despreciarlo cada vez que tiene ocasión. O más bien, cada vez que alguno de los peces gordos (particularmente el Real Madrid) ve la puerta de salida antes de lo que, a su juicio, sería deseable.

Anoche, tras el alcoyanazo, no se cortó a la hora de calificar de “vergüenza”, “desastre”, “impresentable”, “inadmisible” e “intolerable” lo sucedido... pero no se refería al pésimo desempeño del club blanco, sino a la propia organización de la Copa. “Lo único que me gusta es el nombre que lleva la competición”, añade.

No es que dé a entender, sino que afirma sin rodeos que sin equipos grandes no tiene el menor interés para el público. Que los clubes más modestos son irrelevantes, que están ahí simplemente como comparsa para que los de siempre se luzcan y engrosen su palmarés. Y no es, ni mucho menos, la primera vez que dice algo así.

El año pasado, en febrero, tras la eliminación del Real Madrid y el Barcelona en cuartos de final, se expresó en términos similares. “Un petardo. Sin los 10 primeros de la competición española. Ha sido muy bonito... vamos a ver los programas que hace Teledeporte con las semifinales del Mirandés... los especiales que vamos a hacer, la cantidad de periódicos que se van a vender...Yo lo que exijo aquí es pedir responsabilidades al que quitó el doble partido”.

Más grave que sus palabras de entonces, y peor que el error que cometió un periodista especializado (cuyo deber es estar documentado) al olvidar que, justo en aquel momento, la Real Sociedad era 8ª, el Athletic 9º y el Granada 10º, fue el tono de voz utilizado, de absoluto desprecio para los que a su juicio no son dignos siquiera de competir contra los todopoderosos. Este año no solo no ha rectificado, sino que se ha mantenido en la misma línea. Nadie podría quitarle una pizca de razón a esos equipos pequeños pero victoriosos que, tras oírle, se sintieran insultados.

Y hay que insistir en que la opinión es totalmente libre y discrepar es lícito, Gómez puede decir esas cosas si le apetece, aunque en este caso no parezca la opción más sensata...

...pero lo puede afirmar, si quiere, en sus propias cuentas en redes sociales, o en los programas y espacios de medios privados que estén dispuestos a comprarle el discurso, que allá cada una con sus criterios empresariales. Lo que no se puede tolerar es que lo haga en un programa de Radiotelevisión Española, porque la emisora pública se financia con los impuestos de todos los ciudadanos. El ente estatal da servicio por igual a merengues, culés, seguidores del Mirandés y del Alcoyano, y debe tratar a todos con la misma dignidad.

Porque sí, el debate es lícito y hasta deseable; precisamente una de las misiones de un medio de comunicación público debería ser dar voz a todos los puntos de vista posibles ante una determinada cuestión. Pero no es lo mismo, ni parecido, opinar que ofender. Las formas, siempre tan denostadas, son más importantes de lo que muchos creen. Lo malo no es que Roberto Gómez, pese a llevar varias décadas de carrera profesional a sus espaldas, no tenga claros los límites; lo realmente lamentable es que nadie, ningún directivo de la cadena nacional, se los haya fijado.

Y no será porque no lleve tiempo haciendo lo mismo. Es protagonista frecuente de las Libretas de nuestro compañero Van Gaal y, precisamente por llevar tanto tiempo en activo, su discurso y sus maneras de trabajar son de sobra conocidos. A nadie le pilla de nuevas. Pero en TVE parecen estar conformes, puesto que Estudio Estadio le mantiene en plantilla y, más allá de algún choque esporádico con el presentador Juan Carlos Rivero, no parece que nadie le haya dado ningún toque de atención, toda vez que su comportamiento se mantiene.

Precisamente Estudio Estadio, antaño referente de la prensa deportiva española, lleva tiempo causando indignación por su línea editorial, que muchos consideran demasiado tendenciosa para lo que debería ser un canal público. Sobre ese mal endémico habría muchísmo que hablar, y alguna vez ya lo hemos hecho. Sabiendo como sabemos, con certeza absoluta, que dentro de la casa hay profesionales valiosos capaces de llevar a cabo una labor decente tanto para la audiencia de todos los colores como para la ética periodista, no perdemos la esperanza de que vuelva a ser lo que fue.

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