Roberta Metsola, la mujer que sustituye a Sassoli en el Europarlamento y que aspira a quedarse

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Roberta Metsola, en diciembre de 2019, durante una rueda de prensa en Malta.  (Photo: Vincent Kessler via Reuters)
Roberta Metsola, en diciembre de 2019, durante una rueda de prensa en Malta. (Photo: Vincent Kessler via Reuters)

Ha muerto David Sassoli, el presidente el Parlamento Europeo. Es la primera vez que fallece en ejercicio un mandatario de las principales instituciones comunitarias y a ello se suma lo inesperado de su enfermedad y su desenlace. El impacto de su pérdida es grande en Bruselas y Estrasburgo.

La maquinaria institucional, pese a ello, no se detiene, así que ha hecho falta recurrir al reglamento interno de la Eurocámara para conocer qué pasos dar. Y lo que explica es que quien ocupe el cargo de vicepresidente primero debe ejercer como presidente hasta la elección del sucesor.

En estos momentos, es vicepresidenta primera la maltesa Roberta Metsola, del Partido Popular Europeo (PPE), perteneciente al conservador Partido Nacionalista en su país. Metsola ya era la favorita para relevar al italiano dentro del proceso de renovación de la cúpula de la Eurocámara que justo está prevista para la próxima semana, una vez que se retome el periodo de sesiones tras las vacaciones de Navidad.

Sassoli no iba a repetir mandato. Ya cuando fue nombrado, hace dos años y medio, su nombre fue una sorpresa de última hora, impulsado por la socialista española Iratxe García, presidenta del Grupo de los Socialistas y Demócratas en el Europarlamento. La prensa comunitaria sostiene que tenía intenciones de seguir, pero su nombre no era el que más apoyos cosechaba porque, entre otras cosas, que un socialdemócrata pelease por el cargo otra vez hubiera roto el acuerdo político para repartirse la presidencia cerrado entre populares y socialistas.

Una tensión que el italiano no quiso imprimir, estando como estamos en una legislatura muy complicada, tanto por la carga legislativa que trae como por las complicaciones técnicas que añade la pandemia. El pasado 15 de diciembre, el fallecido presidente de la Eurocámara escribía en su Twitter particular: “Gracias por las numerosas solicitudes, pero he decidido no volver a postularme para la Presidencia del Parlamento Europeo. El frente proeuropeo correría el riesgo de dividirse e iría en contra de mi historia, nuestras creencias, nuestras batallas. No puedo permitirlo”.

Los socialistas no han presentado candidato alternativo ni tampoco lo han hecho los liberales; sí lo ha hecho La Izquierda, con la española Sira Rego (IU), que no contará con los apoyos necesarios para llegar al cargo, y el Grupo de Conservadores y Reformistas Europeos, con el ultra polaco Kosma Zlotowski, igualmente sin esperanza. Metsola no tiene todos los votos, pero la amplia base de los de su grupo -el principal, con 177 escaños- y algunos añadidos le da la mayoría, incluso sin el apoyo socialista. Está por ver si el PES, los socialistas europeos, se suman al final, tratando de sacar algo en claro también.

Antiabortista

La maltesa ha valorado con enorme tristeza la pérdida de su predecesor. Europa ha perdido a un “líder” y la democracia, a un “campeón”, dice. Confiesa tener “el corazón roto”. “Europa ha perdido un líder, yo he perdido un amigo, la democracia ha perdido un campeón”, ha escrito en Twitter. Sassoli, enfatiza, “dedicó su vida a hacer del mundo un lugar mejor y más justo”, añade.

Metsola es una abogada nacida en 1979, que formalmente se ha convertido ya en la tercera mujer presidenta de la Eurocámara tras Simone Veil (1979-1982) y Nicole Fontaine (1999-2002) y que lleva como eurodiputada desde 2013, esto es, dos legislaturas.

Especializada en Derecho comunitario, graduada en el Colegio de Europa de Brujas -considerada una de las mejores canteras de diplomáticos y altos funcionarios europeos-, tuvo su primera experiencia en Bruselas en distintas delegaciones del Gobierno de Malta y tiene una inclinación clara por la Política Exterior, desde que fue asesora de la Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Catherine Ashton.

Actualmente, trabaja en la comisión de libertades civiles, justicia y asuntos internos, en la comisión especial sobre el crimen organizado, corrupción y blanqueo de capitales y forma parte de la delegación para las relaciones con Albania, Bosnia-Herzegovina, Serbia, Montenegro y Kosovo. La ampliación de la UE al este es un asunto esencial en la agenda comunitaria. ​En noviembre de 2020 fue elegida vicepresidenta primera del Parlamento Europeo y el pasado noviembre se impuso en las primarias de los Populares.​

Su perfil es diferente al de Sassoli, un periodista de origen tremendamente progresista -no hay más que ver el vídeo que cierra esta noticia-. Metsola, digna conservadora, se muestra en su web personal como una defensora de la familia (está casada y tiene cuatro hijos) y promete dedicar su tiempo a hacerle la vida más fácil a los padres que no llegan a todo. Sus posicionamientos más polémicos tienen que ver con el aborto, que ha rechazado sistemáticamente en las votaciones planteadas en el pasado, y con la violencia machista, ya que se abstuvo en una votación para tipificar la violencia contra la mujer como un delito europeo, iniciativa que salió adelante y que es uno de los proyectos más sensibles que se han de abordar en el nuevo periodo de sesiones de 2022.

Por eso, ha sido muy criticada por los grupos más a la izquierda de la Cámara y, aún así, se puede decir que pertenece al ala más progresista del PPE, porque se ha mostrado abierta a negociar políticas migratorias que distan de las defendidas por ejemplo por el PP español -no digamos ya por Hungría o Polonia- y también es manifiesto su apoyo a las personas LGTBI. En su país también alzó la voz contra el entonces primer ministro, Joseph Muscat, tras el asesinato de la periodista de investigación Daphne Caruana Galizia.

Sobre los Veintisiete, afirma: “Europa importa. Nuestra democracia liberal, fundada en valores y en un estado de derecho, es importante, no sólo para todos nuestros ciudadanos, sino también para millones de personas en todo el mundo que buscan esperanza en nosotros”.

De cara a su nombramiento, a su favor tiene dos factores, además: que es mujer y no ha habido muchas comandando la Eurocámara, y que procede de un estado pequeño como Malta, que no suele tener tampoco mucha representación en las instancias del poder comunitario.

Más que la presidencia

Con la marcha de Sassoli del cargo -hace un día no era más que eso- no sólo toca cambiar la Presidencia, sino que corre la bancada y toca rellenar nuevos puestos. Entran en juego nuevos equilibrios de poder que prometen intensas negociaciones.

Es especialmente trascendente saber lo que va a pasar con Klaus Welle, quizá poco conocido pero indispensable en la Cámara desde su cargo de secretario general. Este alemán conservador, de la CDU de Angela Merkel, lleva 13 años en el cargo, en un puesto sin caducidad que se renueva cuando hay marchas o destituciones. La marcha de la canciller germana y la entrada de un Gobierno a tres comandado por los socialistas en Berlín suman una coyuntura favorable al cambio, algo muy deseado por los grupos más progresistas porque, si el presidente preside, el secretario general organiza, piensa, señala la estrategia. Manda mucho, en resumen.

En el llamado Bureau de la Eurocámara hay representación del presidente, de 14 vicepresidentes (hoy los populares tienen cuatro, frente a tres los socialistas y dos los liberales) y cinco cuestores (un cargo responsable de asuntos administrativos o económicos, en los que el PPE tiene tres, uno el PSE y uno los liberales). De ellos depende el nombramiento del nuevo secretario general.

Los socialistas, al perder a Sassoli de la presidencia, querían más presencia en la mesa y ese punto será uno de los que habrá que debatir. Y, por supuesto, quieren la secretaría: el socialdemócrata germano Markus Winkler es su apuesta, es el actual secretario general adjunto y antiguo jefe de gabinete del expresidente de la Eurocámara, Martin Schulz. Ahora mismo, no hay socialistas presidiendo ni la Comisión Europea ni el Consejo Europeo ni el Banco Central Europeo y su mayor representante es el español Josep Borrell, al frente de la diplomacia del club comunitario.

Los nuevos nombramientos deberían conocerse la semana próxima. Lo que nadie preveía es que se harían en pleno luto por la muerte de Sassoli.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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