Robert Lewandowski pone fin a la nostalgia y la agitación del Barcelona

·Periodista deportivo
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Robert Lewandowski marcó un hat-trick en su primer partido de Champions League con la camiseta del Barcelona. Foto: REUTERS/Pablo Morano
Robert Lewandowski marcó un hat-trick en su primer partido de Champions League con la camiseta del Barcelona. Foto: REUTERS/Pablo Morano

El primer hat-trick de Robert Lewandowski con la camiseta del Barça llegó en Champions y ante el Viktoria Plzen. Pero lo más importante, más allá de los tres goles, es la forma en la que se ha integrado en el equipo desde el primer día para marcar las diferencias. Llegó como el Mesías siendo un jugador mega contrastado y desde otro gigante del fútbol europeo como es el Bayern Múnich. Los únicos condicionantes a priori eran su edad y el alto precio que un Barça necesitado de nombres estaba dispuesto a pagar por una máxima estrella del fútbol mundial.

La calidad y madurez del polaco de momento ha hecho el resto. En el Bayern la presión es similar a la del Barça y eso ayuda, pero da la sensación que Lewandowski lleva jugando en Barça diez años. Le ayuda la cantidad de caras nuevas y la sensación de cambio de ciclo que de momento aparta de la titularidad a jugadores que le pueden igualar en jerarquía y le superan en la misma en el Barça, como pueden ser Piqué o Jordi Alba, ya que el perfil de Busquets es más de líder silencioso.

Con los nuevos, como él, Lewandowski ya ejerce de líder moral y futbolístico. Su lenguaje gestual es una guía para sus compañeros y él justifica ese liderazgo con goles y buen juego. Se mantiene en una forma envidiable a sus 34 años y a su catálogo eterno de remates con ambas piernas y de cabeza, añade un repertorio fuera del área que ha ido mejorando con los años. Juega muy bien de espaldas, descarga el balón hacia las bandas y es el primero que se implica sin balón en la salida desde atrás del rival.

Enseguida surgirán las comparaciones con Benzema, por esa necesidad eterna en la que vive el periodismo y la forma de entender la máxima rivalidad hoy día entre las aficiones, con el eterno lanzamiento de dardos. Pero no hay ninguna ley que obligue a ello. Se trata de dos delanteros geniales que tan solo se llevan un año y que con la treintena superada con creces siguen ofreciendo un rendimiento espectacular.

A Lewandowski como inversión se le medirá cuando llegue la hora de la verdad en la Champions y los partidos que decidan la Liga. El fútbol es muy ingrato y de nada valdrá este arranque de temporada si no es capaz de mantener un nivel similar llegado el momento. Lleva cinco goles en Liga y tres en Champions. De los cinco ligueros me quedó con el primero que firmó ante el Real Valladolid a pase de Raphinha. Salvando las distancias y por el escorzo que hizo, recordó al de Johan Cruyff a Miguel Reina en un Barça - Atleti liguero en diciembre de 1973.

Acaba de llegar pero Robert Lewandowski ya tiene el Camp Nou a sus pies. Foto: ADRIA PUIG/Anadolu Agency via Getty Images.
Acaba de llegar pero Robert Lewandowski ya tiene el Camp Nou a sus pies. Foto: ADRIA PUIG/Anadolu Agency via Getty Images.

Nostalgia y agitación

El Barça lleva años enrocado el histórico debate del estilo. La llegada del propio Cruyff en 1988, ya como entrenador, supuso un antes y un después respecto a la forma de jugar en el club. En los años 70, Laureano Ruiz y Rinus Michels ya pusieron la semilla, después llegaría Menotti a comienzos de la década de los 80, pero el punto de inflexión fue Cruyff como técnico y los cuatro años de Guardiola en los que el equipo alcanzó el periodo más glorioso de su historia.

En los últimos diez años esa nostalgia y una agitación constante en las diferentes cúpulas directivas que ha tenido el club, derivó en una profunda crisis económica y deportiva que terminó pudriendo todo, deformando el debate del estilo hasta la demagogia más profunda y perdiendo el nivel competitivo a nivel nacional e internacional.

El retorno de Laporta y su generador inagotable de ilusión, ayudado por las palancas y un fenómeno en los despachos como es Mateu Alemany, ha devuelto la esperanza a la afición blaugrana que vuelve a llenar el Camp Nou como antaño. Lewandowski en 2022 es el Ronaldinho de 2003 para Laporta. En aquel momento la llegada del brasileño supuso el empujón a un proyecto que recién comenzaba.

Vivimos una época de inmediatez absoluta y análisis global cada tres días, que cambia a los tres siguientes. Es difícil abstraerse y mantener una cordura que a largo plazo es la que suele triunfar en el fútbol si se tiene la paciencia adecuada. El fútbol es cada vez más un negocio, pero sigue siendo el negocio que menos se parece a los tradicionales. El componente ilusión-afición es lo más poderoso que existe. Por eso ya importan menos las palancas y la edad de Lewandowski. A ritmo de goles y liderazgo parece que la crisis no existió y de repente el Barça pasa a ser favorito a ganar todo.

Si no cometemos el error de cambiar de opinión dentro de tres días, nos daremos cuenta que aún es muy pronto para establecer ninguna teoría, la única certeza y de eso se alimenta el fútbol, es que la parroquia azulgrana despierta otra vez cada mañana con la ilusión por bandera, y en este caso el que la iza es polaco y se llama Robert Lewandowski.

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