Lapid, el experiodista y opositor israelí que aspira a desbancar a Netanyahu

Agencia EFE
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Jerusalén, 5 may (EFE).- El experiodista Yair Lapid, cara visible del centrismo liberal israelí con Yesh Atid (hay Futuro) y ferviente opositor al primer ministro Benjamín Netanyahu, consiguió aspirar hoy a la jefatura de Gobierno al obtener el mandato del presidente para intentar formar Ejecutivo, tras años perfilándose para ello.

Nacido en 1963, Lapid entró en política en 2012 para ofrecer una alternativa de centro, laica y con tintes progresistas en un país marcado por la polarización, los extremos ideológicos o el peso de la religión. Desde entonces, ya sea como ministro y los últimos años en la oposición, ha mantenido un perfil propio y representación institucional en el Parlamento.

Con una ideología favorable al liberalismo económico y la iniciativa empresarial, se significó defendiendo que las obligaciones nacionales debían ser repartidas por igual entre todos los ciudadanos para reforzar una debilitada clase media que consideraba clave para el desarrollo y futuro de Israel.

Antes de su salto a la política, fue un conocido presentador de noticias en el Canal 2, tuvo también un programa propio y fue columnista en uno de los principales diarios israelíes, Yediot Ahronot, en el que marcó la agenda pública y se erigió en uno de los articulistas más influyentes del país.

Su paso por los medios se palpa hoy con sus discursos, con una retórica expresiva y masticada ante oyentes y asistentes.

Hijo del periodista y político anticlerical Tomy Lapid -que llegó a ser jefe de la oposición y murió en 2008-, el líder de Yesh Atid siguió el camino de su padre y en 2012 fundó el partido con el que a inicios de 2013 se presentaría por primera vez a comicios generales.

Contra todo pronóstico, se hizo con 19 escaños, erigiéndose como segunda fuerza parlamentaria. Esto le dio la opción de convertirse en titular de Finanzas en una coalición con el primer ministro Netanyahu, que sigue ininterrumpidamente en el cargo desde 2009.

Pero las fricciones con el jefe de Gobierno no se hicieron esperar y este le destituyó del Ministerio a finales de 2014. Su paso por los cargos de poder pasó factura al centrista, su popularidad cayó en picado y en las elecciones de 2015 consiguió solo 11 diputados.

Sin embargo, a diferencia de otros partidos con inicios prometedores que en Israel se fundan con rapidez, llegan al poder, fracasan y desaparecen, Yesh Atid se ha mantenido.

Otra de sus líneas clave fue el impulso de una ley de reclutamiento militar igualitaria -en un país donde los religiosos ultraortodoxos están exentos del servicio obligatorio al Ejército- o la defensa de derechos de la comunidad homosexual y el movimiento LGTB del país.

En sus disputas con Netanyahu, Lapid denunció a menudo los modales personalistas o poco democráticos del primer ministro, y se convirtió en uno de los muchos líderes del arco político israelí que en los últimos años centró sus esfuerzos en desbancarle del poder.

En 2019, unió fuerzas con el exjefe de Estado Mayor del Ejército Beny Gantz, un popular general que dio el salto a la política para liderar una alianza centrista que se presentó en los tres comicios seguidos de entre 2019 y 2020 con la promesa de echar a Netanyahu.

Esta coalición, Azul y Blanco, donde Lapid era segundo en una lista acompañado por otros veteranos militares, superó la treintena de diputados en las tres elecciones y fue alternativa plausible a Netanyahu. Sin embargo, no logró mayorías para formar Gobierno y se desintegró en la primavera de 2020, cuando Gantz aceptó gobernar con el primer ministro, lo que dividió el grupo.

Esto hizo que Lapid se separara de Gantz con los diputados de Yesh Atid y pasara a ser líder de la oposición. Esto pareció dar fuerza al partido, que en las elecciones de marzo de 2021 quedó de nuevo como segunda organización más votada con 17 escaños, por detrás de los 30 del derechista Likud de Netanyahu.

El fracaso ayer del primer ministro en funciones para obtener una mayoría con la que gobernar hizo que hoy la pelota pasara a Lapid.

Este tendrá ahora la dura tarea de formar una coalición entre una amplia amalgama de partidos de ideologías muy diversas que van desde la izquierda hasta la extrema derecha, unidos solos en su firme oposición a Netanyahu.

"Necesitamos un Gobierno que refleje el hecho de que no nos odiamos unos a otros", en el que "izquierda, la derecha y el centro trabajen juntos para abordar los desafíos económicos y de seguridad que enfrentamos", reaccionó Lapid tras recibir hoy el encargo.

Y se comprometió a "hacer todo" para lograr un Ejecutivo que rompa con el bloqueo político y evite quintos comicios en dos años y miedo en Israel.

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