Necrosis pulpar, el daño irreversible del blanqueamiento dental

Mónica De Haro
·9 min de lectura

Ante el aumento de consultas para blanquearse los dientes y la proliferación de kits de domésticos que prometen conseguir unos dientes ‘blanco nuclear’ en tiempo récord, los dentistas advierten de los riesgos de utilizar sin control productos blanqueantes y de caer en la obsesión de un diente cada vez más blanco, una patología conocida como ‘blancorexia’

El marketing masivo nos empuja a buscar sonrisas blancas y brillantes con remedios caseros que no funcionan y métodos agresivos que pueden hacer más mal que bien. (Foto: Getty)
El marketing masivo nos empuja a buscar sonrisas blancas y brillantes con remedios caseros que no funcionan y métodos agresivos que pueden hacer más mal que bien. (Foto: Getty)

Hace años el blanqueamiento dental era una técnica exclusiva al alcance de unos pocos. Actores, modelos y deportistas deslumbraban al mundo con sus brillantes sonrisas. Ahora, se ha convertido en algo muy común, un tratamiento similar a la depilación o el microblading recomendados por influencers y youtubers. Y para imitarlas, muchos jóvenes abusan de tratamientos de farmacia, parafarmacia, supermercado e incluso trucos caseros como prácticas holísticas con aceite de coco sin ningún control ni supervisión por parte de un profesional.

Tener una dentadura blanco neon se ha convertido en una obsesión que ha dado lugar a una nuevo trastorno conocido como ‘blancorexia’, y que consiste en hacer de todo por conseguir unos dientes extremadamente blancos. Todos los expertos coinciden en que están aumentando las consultas para blanquearse los dientes y en que la gente los quiere más blancos de lo que se considera normal.

Incluso recurren a tratamientos de blanqueamiento dental ‘profesional’ a precios low cost y en centros no autorizados. Es un trastorno que se da más entre mujeres (de entre 20 y 40 años) que en hombres.

Los blanqueantes pueden tener consecuencias negativas tanto para nuestros dientes como para las encías. (Foto: Getty)
Los blanqueantes pueden tener consecuencias negativas tanto para nuestros dientes como para las encías. (Foto: Getty)

Y es que la boca es una de las partes más llamativas de nuestra cara, algo en lo que todos nos fijamos al ver a una persona por primera vez. Una sonrisa bonita se asocia a unos dientes blancos siempre nos atraen más que unos dientes desarreglados o demasiado oscuros.

Sin embargo, ir al dentista sigue generando cierta angustia y aunque -según datos de la Asociación de Clínicas Dentales BQDC- hay un 44 por ciento de los pacientes a los que ya no les produce esa sensación, todavía hay un 20 por ciento a los que les sigue provocando “mucha o bastante” angustia acudir a su odontólogo.

Por otro lado, con la crisis, la profesionalidad y la seguridad han pasado a un segundo plano y cada vez más personas se decantan por métodos caseros alternativos y se aplican agentes blanqueadores por su cuenta, con kits de blanqueamiento domésticos.

Los expertos alertan de los peligros asociados a algunos de sus componentes y recomiendan no adquirir productos milagro que prometan resultados milagrosos tipo "Dientes más blancos en 7 días" o "Resultados en un mes".

El Consejo General de Colegios de Odontólogos y Estomatólogos de España considera “imprescindible” que antes del blanqueamiento dental se realice un examen clínico previo de la salud oral y general del paciente para descartar la existencia de una posible patología previa, como es el caso de las caries y enfermedades periodontales, que en sus primeras fases son asintomáticas y solo se manifiestan cuando se encuentran en un estado avanzado.

Además, en el caso de que no exista ninguna patología, el dentista deberá establecer el protocolo a seguir en el tratamiento mediante dichos productos blanqueadores. Y concreta que este procedimiento debe llevarse a cabo, necesariamente, en una “consulta dental” (no en un gimnasio, en una peluquería, en un spa o centros similares).

Hay que sospechar de las ofertas que se ofrecen en centros comerciales y peluquerías que no incluyen un diagnóstico previo de salud bucodental ni están realizados por personal cualificado.

Componentes y dosis

Según la legislación vigente, los productos blanqueantes con una concentración de agente blanqueante (directas o liberadas en reacción) superiores a 0,3 por ciento de peróxido de carbamida ó 0,1 por ciento de peróxido de hidrógeno, solo pueden ser distribuidos de forma exclusiva a dentistas. Asimismo, este producto únicamente puede ser utilizado y aplicado por odontólogos y estomatólogos en una clínica dental.

El peróxido de hidrógeno (en concentraciones entre el 0,1 y el 12%) y el peróxido de carbamida (entre el 16 y 32%) son las moléculas más utilizadas por los laboratorios y en ambos casos el oxígeno que desprenden es el que blanquea el diente. (Foto: Getty)
El peróxido de hidrógeno (en concentraciones entre el 0,1 y el 12%) y el peróxido de carbamida (entre el 16 y 32%) son las moléculas más utilizadas por los laboratorios y en ambos casos el oxígeno que desprenden es el que blanquea el diente. (Foto: Getty)

Cuidado con los ‘abrasivos’

Los expertos también desaconsejan usar carbón activado para blanquear los dientes al considerarlo “tremendamente agresivo”. Los efectos secundarios del carbón activado son sumamente peligrosos para la estructura dentaria por sus propiedades corrosivas. De hecho, la aplicación continuada en las boca de este producto, que se comercializa en forma de pasta, polvos o pastillas, termina desgastando el esmalte (la pieza comenzará a verse más oscura y obtendremos como resultado unos dientes amarillos), provocando a su vez la retracción de las encías y aumentando considerablemente la sensibilidad dental.

El uso de agua oxigenada o el bicarbonato (un recurso utilizado por algunos tiktokers) tampoco es recomendable, ni para intentar blanquear los dientes ni para realizar enjuagues bucales, uno de los errores más frecuentes al lavarse los dientes.

El blanqueamiento prolongado con altas concentraciones de peróxido de hidrógeno, especialmente cuando se usa muchos días seguidos, pueden provocar encías irritadas y dientes sensibles. Pero puede causar daños más graves si se realiza cuando las encías están irritadas. La sensibilidad dental puede ser temporal, pero con el uso constante, el blanqueamiento puede provocar sensibilidad permanente.

Efectos indeseables

Este tipo de productos blanqueantes no son inocuos por lo que un tratamiento de blanqueamiento dental que no sea realizado por un dentista o bajo su supervisión directa podría tener efectos negativos en la salud del paciente.

El dentista es el único facultativo que puede garantizar la seguridad del paciente mediante una adecuada exposición a dichos productos de forma limitada, y según la frecuencia y duración previstas.

Debido al mal uso de los blanqueantes, el Consejo General ya avisó de que la Unión Europea -de acuerdo a lo contemplado en la normativa europea de productos cosméticos (Cosmetic Regulation 1223/2009)- ha prohibido sin excepción el uso de productos de la familia del borato tales como el perborato de sodio y el ácido perbórico, utilizados con frecuencia en salones de belleza con el fin de blanquear los dientes. Dichas sustancias están clasificadas como carcinógenas, mutágenas o tóxicas para reproducción según la Regulation EC 790/2009.

Por otro lado advierten de que aunque los tratamientos de venta sin receta son más económicos, pueden requerir un periodo de tratamiento más largo y los riesgos de irritación de las encías o de daños al trabajo dental previo pueden aumentar.

Síntomas que te avisan

La sensibilidad dental, las reacciones alérgicas o las quemaduras están entre los posibles efectos secundarios del blanqueamiento dental debido a la utilización de productos en mal estado o con una concentración superior a la recomendada.

Algunos componentes de los blanqueamientos dentales pueden producir sensibilidad dental ya que algunos atraviesan el esmalte y la dentina, la parte interna de los dientes (más blanda) que se encuentra baja el esmalte y la encía. Al introducirse en la centro de la pulpa del diente estos componentes ‘agresivos’ pueden causar inflamación y sensibilidad temporal. Por eso, si compras pasta, geles o colutorios blanqueante es importante asegurarte de que están fabricados con productos autorizados.

“Pueden aparecer grietas y fisuras, además de abrasiones en los dientes, daño e irritación en las encías, y en casos muy avanzados hipersensibilidad dental que puede llegar a provocar la pérdida de la pieza”, asegura Daniela Carranza, odontóloga y experta en implantología dental del Instituto Profesor Sada.

Menos común pero también posible es la necrosis pulpar, que afecta a la parte interior del diente y puede llegar a ser bastante dolorosa. Esta afección produce la muerte parcial o total de la pulpa debido a la extensión de la infección a través de un agujero que llega hasta los tejidos periodontales ocasionando un absceso. En las primeras etapas de afectación pulpar, el diente es especialmente sensible a los alimentos o bebidas frías. Los dulces también pueden molestar al diente afectado si el problema se debe a la presencia de caries.Una vez que se desarrolla la necrosis pulpar, el diente no percibe estímulos al frío o al calor. Sin embargo, puede sentir una presión elevada en el diente afectado al comer o rechinar los dientes.

Si no se trata, pueden aparecer complicaciones como:

  • infección

  • flemón

  • abscesos

  • sinusitis

  • periodontitis

  • pérdida de hueso

Por otro lado, la necrosis pulpar puede deberse a caries no tratadas, traumatismos o empastes grandes. Si tienes algunos de los síntomas que hemos señalado antes, te convendría someterte a un examen dental. Es la única forma de descubrir si tienes necrosis pulpar. Las radiografías dentales también son útiles para detectar la presencia de caries o abscesos que pueden haber provocado necrosis pulpar.

¿De verdad se puede cambiar el color de los dientes?

Aunque lo parezca, el color de tu sonrisa no lo da el esmalte, la capa más externa del diente que es casi transparente, sino la capa que está justo debajo llamada ‘dentina’. Las pastas dentífricas actúan sobre el esmalte, lo limpian, le dan brillo pero no tiene capacidad de penetrar más allá y mucho menos llegar a la dentina entre otras cosas porque el lavado dental es breve. Sin embargo, la acción de los blanqueantes, como te hemos contado, va más allá y por eso debes tener cuidado con los productos que utilizas ya que pueden provocar daños irreversibles en tu dentadura.

El color de tu pelo o de tus ojos está determinado genéticamente e igual le pasa a tus dientes. Y aunque hay factores como envejecer, fumar, beber vino tinto, café o té… que pueden alterar tu tono de blancura inicial, la realidad es que a veces no puedes hacer nada por cambiarlo. Utilizando blanqueantes sin control (en lugar de las pastas dentífricas) lo único que consigues es dañar el esmalte y la dentina, al ser productos que penetran en las capas internas de los dientes, debilitando los tejidos.

Por tanto, si deseas resultados más rápidos y seguros, consulta a tu dentista acerca del blanqueamiento dental y recuerda que lo barato sale caro. Los tratamientos que prometen mucho y cuestan poco no son seguros. “Los blanqueamientos dentales a bajo coste pueden llegar a originar llagas, problemas dentales irreversibles e incluso quemaduras, ya que no utilizan productos de primera calidad y por ello su precio es mucho menor”, concluye la Dra. Carranza,

Más historias que podrían interesarte:

Llevas toda la vida lavándote mal los dientes

La explicación médica a la epidemia de dientes rotos por coronavirus, no es solo estrés

Así debes cuidar tu boca, según los odontólogos, para evitar que la mascarilla afecte a tu salud oral