Puro ridículo

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Soccer Football - Champions League Final - Liverpool v Real Madrid - Stade de France, Saint-Denis near Paris, France - May 28, 2022 Real Madrid's Ferland Mendy, Eden Hazard, Vinicius Junior, Federico Valverde, Marco Asensio, Eder Militao, coach Carlo Ancelotti and Dani Ceballos celebrate after winning the Champions League REUTERS/Lee Smith
Carlo Ancelotti celebra la Champions con los jugadores del Real Madrid. (Foto: Reuters/Lee Smith)

Aunque ya no sean tan frecuentes como hace años, las ruedas de prensa se han convertido en el último reducto del periodista para obtener información. Eso, en el caso de que quiera obtener información. Son también el clavo ardiendo al que se agarra el que se propone extraer un titular que le solucione el día, aunque sea a costa de compartirlo con el resto de medios presentes. Las entrevistas individuales no sólo son mejores por la mayor cercanía con el protagonista, sino porque, si le da por contar algo interesante, nos permite presumir por los siglos de los siglos de que lo contó en nuestro medio, en ningún otro.

Si todos comparten la misma información, ¿dónde están las exclusivas? Los profesionales se resisten a ver languidecer esa palabra que tan especiales les hace sentir, así que se ven obligados a reinventar conceptos. Ayer mismo, el diario ‘Sport’ clasificó como eso, exclusiva, una pregunta que su redactor Iván San Antonio pudo formular en inglés a Robert Lewandowski: “¿Eres optimista sobre tu fichaje por el FC Barcelona?” Decenas de medios más la escucharon, grabaron la respuesta y —si lo consideraron oportuno— la reprodujeron, quizá incluso antes que el propio ‘Sport’. Pero oye: EXCLUSIVA. La de periodistas que se enteraron ayer de la cantidad de primicias que han firmado a lo largo de sus carreras.

Pero, como dijimos al principio, ir a las ruedas de prensa en busca de información es limitar el disfrute. A veces se trata de provocar al personaje de turno o, simplemente, de hacer el ganso. El pasado sábado, tras la final de la Champions League, dio la nota de nuevo Sergio Quirante, reportero de Gol. En su turno de pregunta a Carlo Ancelotti, preguntó si se podía saltar el protocolo —que, como todo el mundo sabe, está justo para eso— para acercarse al entrenador del Real Madrid y entregarle un puro. Por algún extraño motivo, al responsable de la UEFA no le conmovió un ápice esta idea genial. A Ancelotti, una de las personas más felices del planeta en ese momento, tampoco. Le dijo que luego. Y luego, en las entrañas del Stade de France, Quirante le hizo entrega del obsequio. Para dejar constancia de la proeza, grabó un vídeo que fue publicado por Gol en Twitter, y posteriormente borrado. Una lástima.

Si asistes como periodista acreditado al gran partido de la temporada, tienes la oportunidad de preguntar al técnico campeón y se te ocurre este numerito, hay pocas dudas de que tienes un afán de protagonismo desmedido. Y por supuesto, un concepto bajísimo de tus propios espectadores, a los que consideras más tontos que una piedra.

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