La ridícula campaña contra el 5G

"El 5G no causa coronavirus. #Lucha contra la estupidez" Campaña informativa en Australia | imagen William West/AFP

Permítanme comenzar con una pequeña anécdota histórica que se ajusta perfectamente a las circunstancias actuales. En 1619, en la región francesa de Borgoña, se prohibió el consumo de patatas haciéndolas responsables de los múltiples casos de lepra, que por aquel entonces azotaban la comarca. Las inocentes patatas que habían llegado a Europa procedentes de América, se habían extendido por numerosos países consiguiendo desconcertar a gran parte de la sociedad. Un tubérculo que parecía una piedra y que, para muchos, era un alimento diabólico causante de enfermedades y epidemias. Hace casi una década que escribí un breve artículo titulado “Nuevos medios, viejos miedos” y, aún sigo convencido de que la mayor causa de miedos ridículos es la ignorancia. El desconocimiento es el principal motivo para sentir temor, y muchos de nuestros actuales problemas llegan de personas que no saben de casi nada, pero le tienen miedo a casi todo. Echarle la culpa de las epidemias a un elemento novedoso y poco conocido, como las patatas, se ha repetido docenas de veces durante la historia del ser humano, y ahora parece que es el turno de culpar de los males del mundo a la tecnología 5G.

La confusión está llegando a extremos tan surrealistas que, animados por el bulo que relaciona las redes 5G y la epidemia de coronavirus, grupos de vándalos están quemando torres de telefonía en Bolivia… sin que ese país tenga 5G. Colectivos posmodernistas, grupos de pensamiento new age, asociaciones ecologistas pseudocientíficas y hasta famosos cantantes neoluditas se han sumado a concentraciones y protestas contra una tecnología que, con mucha probabilidad, ni siquiera se han molestado en conocer.

¿Qué es el 5G? El nombre ya da una buena pista, quinta generación, y se refiere a un nuevo paso en las redes de comunicación inalámbrica. El 1G nos permitió hablar, con el 2G pudimos enviar mensajes, el 3G consiguió traer internet a nuestros móviles y el 4G aumentó la velocidad. Todas estas innovaciones han logrado conectar y acercar el mundo en el que vivimos, nadie tomaría en serio actualmente a quien dijera que la tecnología 2G, o la 3G o la 4G causa epidemias… y sin embargo, muchos se llevan la mano a la cabeza con el 5G, sin entender que, de hecho, requiere antenas con niveles de energía menores que en el 4G. Es muy difícil entender el revuelo y miedo que causa el próximo 5G cuando lo cierto es que se sitúa en el mismo espectro de otras ondas electromagnéticas utilizadas por los GPS o el teletexto. ¿Tienes miedo a tu teletexto?, ¿Dónde están las manifestaciones contra los mandos a distancia de la televisión?...

Corremos el riesgo de que los más ignorantes tengan demasiado peso en las decisiones que nos afectan a todos | imagen Marcos del Mazo/LightRocket

La gran ventaja que trae el 5G es un aumento considerable de la velocidad de transmisión de datos y una menor latencia. Esto quizá no sea tan importante para los usuarios, hay que reconocer que el 4G ya es bastante rápido y nos permite ver vídeos, leer artículos, enviar imágenes, en definitiva añadir más velocidad no va a cambiar demasiado nuestra manera de conectarnos. Sin embargo, ese concepto de “latencia”, o dicho en palabras sencillas, el tiempo de respuesta, sí que es fundamental para muchas tecnologías que ya están a nuestro alrededor. La velocidad en transmitir datos es imprescindible para aplicaciones que ya estamos utilizando y que necesitan ser lo más precisas posibles.

Piensa en los coches que se conducen solos. Funcionan con redes inalámbricas y de esa velocidad de datos dependen que frenen a tiempo y no atropellen a alguien que cruza inesperadamente un paso de cebra. Piensa en los airbags: estos dispositivos de seguridad tardan en desplegarse entre 60 y 80 milisegundos después del impacto, necesitamos que el tiempo de reacción sea el menor posible… si los datos no llegan con la velocidad necesaria, la cabeza del conductor ya habrá impactado contra el salpicadero antes de que salte el Airbag. Piensa ahora en las importantes aplicaciones biotecnológicas, en las tecnologías de medicina a distancia o en los avances en diagnóstico y tratamiento de la telemedicina. El 5G beneficiará a ese campo que se ha denominado “internet de las cosas”, cientos de tecnologías, objetos y aplicaciones que necesitan una correcta transmisión de datos.

A principios de esta década, allá por el año 2010, grupos similares de neoluditas se manifestaron en contra del 4G achacándole todo tipo de males. En 2013 ya asistimos a concentraciones y panfletos alegando que la tecnología 4G iba a causar cáncer y otros tantos males terribles… Los mismos que hoy suben fotos a Instagram, discuten en twitter y escriben comentarios absurdos por internet, decían en aquellos años que “el 4G era una agresión a la salud pública”. No nos quedemos ahí, a mediados de los años ’90, también vivimos manifestaciones y protestas contra la tecnología 3G, avisando que causaría docenas de enfermedades diferentes.

Seguimos igual, el mismo miedo a las patatas del siglo XVI, la misma ignorancia como justificación.