Se retira del fútbol para cuidar a su futuro marido enfermo de cáncer

Luis Tejo
·5 min de lectura
(Photo by Darrian Traynor/Getty Images)
(Photo by Darrian Traynor/Getty Images)

Cualquiera lo diría viendo el repertorio de agresiones, insultos, polémicas y, en general, noticias desagradables que nos encontramos semana tras semana. Pero sin embargo, en el fútbol también hay sitio para el amor y el romanticismo más clásicos, de esos que parecen sacados directamente de una película. Y si no, que se lo digan a Rhali Dobson, hasta ahora delantera del Melbourne City, equipo de la W-League, el campeonato femenino australiano

Hasta ahora, porque Dobson, pese a sus solo 28 años y a tener todavía buena parte de su carrera por delante, ha decidido colgar las botas antes de lo habitual. Su retirada se debe a su deseo de pasar más tiempo con su pareja, Matt Stonham, también antiguo futbolista que tuvo que dejar el deporte hace seis años porque, tras sufrir convulsiones durante un partido, se le diagnosticó un tumor cerebral. Tras dos cirugías, la última el pasado 10 de marzo, ahora le espera más de un año de radioterapia y quimioterapia.

Su último partido, ayer mismo, fue contra el Perth Glory, en la última jornada de la fase regular del campeonato. Ella metió uno de los goles con los que su equipo ganó por 2-1, marcador insuficiente para clasificarse entre las cuatro primeras y disputarse el título, así que tras el pitido final se acercó a las tribunas para agradecer al público (allí sí que hay; el coronavirus está algo más controlado) el apoyo durante una temporada tan difícil. Entre los espectadores, por supuesto, estaba Matt, a quien rápidamente fue a abrazar.

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Lo que nadie esperaba es lo que Stonham iba a hacer justo a continuación. Se arrodilló, sacó un anillo y le pidió matrimonio a Rhali; la futbolista se echó a llorar y aceptó. Como cabía esperar, porque, según contó más tarde, ella misma le había propuesto a él casarse varias veces durante las últimas semanas, a lo que Matt (probablemente pensando en preparar este numerito) se había negado. "Se lo pedí por videoconferencia vestida con un pijama de unicornio, no entiendo cómo pudo decir que no", reía Rhali en declaraciones a ESPN.

"Esto es más grande que el deporte. Él es todo mi mundo", dijo Dobson tras el partido, tal como recoge The Guardian. A la fiesta, por supuesto, se unieron todas las compañeras del Melbourne City. "Ellas sabían que Matt se había operado; durante este tiempo han sido un gran apoyo, mandándonos mensajes de ánimo y haciéndonos saber que estaban ahí para nosotros. Han sido perfectas".

Y eso que Dobson no comunicó a sus compañeras y al equipo la decisión de dejar el fútbol hasta la misma víspera del partido, porque no quería ni desconcentrarlas ni recibir ningún trato especial. "No creo que esté lista para retirarme, pero a veces la vida toma decisiones por ti", declaró anteayer. Porque, aunque durante los últimos años todo había ido bien en la cabeza de Matt, una revisión oncológica en febrero detectó actividad anormal, lo que desencadenó los acontecimientos.

Fuera de la temporada de liga, la pareja vive en Newcastle, en Nueva Gales del Sur, donde Rhali trabaja en terapia ocupacional. Cinco días después de la operación, él le pidió a ella que volviera a Melbourne, unos mil kilómetros al suroeste,, para terminar la temporada. Estando ya allí, recibieron la noticia de que el tumor que habían conseguido extirpar había evolucionado a grado 3, considerado alto, por lo que era necesario un tratamiento más agresivo para evitar que se replicara.

Permanecer al lado de Matt y seguir jugando a tanta distancia es inviable por los costes que supone tanto de alojamiento como de transporte. "No podemos disfrutar del lujo de mudarnos con nuestras parejas. Económicamente no puedo mantenernos a ambos con el dinero que gano con el fútbol. Es una de las grandes diferencias entre el juego de hombres y el de mujeres", lamenta Rhali.

La futbolista Rhali Dobson controla el balón ante la presión de una rival en un partido de la liga australiana
Rhali Dobson (delante) durante un partido con Melbourne City. Foto: Mike Owen/Getty Images.

De ahí su decisión de dejar de jugar: "Van a ser 18 meses muy duros, pero todo sea por conseguir un bien superior. Quiero que pasemos tiempo juntos, con nuestros amigos y familia, e incluso crear nuestra propia familia juntos. Todo eso vale más que el fútbol. Tener que parar es un momento realmente triste para mí, pero al mismo tiempo es un paso más en nuestra aventura juntos".

Por suerte, las noticias que dan los médicos son alentadoras. "Lo detectaron excepcionalmente pronto, en la última operación pudieron quitar el tumor entero, y además, por su edad y por no tener ningún otro síntoma, está en el punto más bajo del espectro de riesgo. Pero no deja de ser un cáncer cerebral", insiste la deportista.

El fútbol de Australia pierde a una jugadora importante en los últimos años. Con las celestes fue dos veces campeona de la gran final de la liga australiana, en 2018 y 2020. Llegó a debutar con la selección nacional, aunque las Matildas no le dieron muchas oportunidades: solo pudo ponerse la camiseta amarilla y verde en un partido amistoso contra Brasil en 2014, en el que salió como suplente en el segundo tiempo y, aunque ganaron, no llegó a marcar.

Ahora, aparte de a preparar la boda, Dobson va a continuar con su trabajo habitual, y además tiene algún proyecto en mente. Por ejemplo, está planificando un recorrido a pie entre Sídney y Newcastle, con 150 kilómetros de distancia, con el que pretende recaudar fondos para la Mark Hughes Foundation, una ONG local especializada precisamente en la investigación contra el cáncer cerebral. "En realidad lo había planeado antes de que pasara todo esto, porque queremos concienciar a la gente. Será una gran oportunidad para conocer a muchas personas involucradas en este asunto y ayudar a concienciar al público", asegura.

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