El emérito ha venido a ajustar cuentas, pero no con los españoles

El rey emérito durante la regata de este fin de semana en Sanxenxo. (Photo By Alvaro Ballesteros/Europa Press via Getty Images)
El rey emérito durante la regata de este fin de semana en Sanxenxo. (Photo By Alvaro Ballesteros/Europa Press via Getty Images)

Cuando el emisario de la Casa Real negoció con el rey emérito su vuelta a España, hubo varias cláusulas a pie de página. Condiciones que se habían incluido para velar por la discreción y el perfil bajo del monarca que, no olvidemos, se fue del país hace casi dos años para no dar más problemas al actual rey, Felipe VI.

El documento, que se hizo público, hablaba de que las visitas que hiciese a España serían para estar "con amigos y familia" y que su "vida personal" y su "lugar de residencia" se producirían en "ámbitos privados" porque deseaba disfrutar de la "mayor privacidad posible".

Sin embargo, y eso que el viaje aún no ha acabado, el Rey se ha pasado por el forro el preacuerdo:

  • Llegada en avión privado, sin dejar claro quién lo paga cuando el código de conducta de Zarzuela le impide aceptar este tipo de regalos y prebendas.

  • Baños de multitudes, en plural.

  • Promoción del Club Náutico de Sanxenxo del que es presidente su anfitrión en tierras gallegas, Pedro Campos. Lo que le ha reportado más de un patrocinio.

  • Escapada a Pontevedra para ver jugar a su nieto un partido de balonmano de ascenso a la Liga Asobal entre el Cisne y el Barça B.

  • Cenas con amigos en establecimientos públicos.

  • Vacile generalizado cuando, a preguntas de la prensa sobre la reunión que ha mantenido hoy con su hijo, el Rey Felipe VI, el emérito contestó "Pregunta tú, yo estoy aquí, en Sanxenxo".

El citado Pedro Campos ha sido señalado por Zarzuela en todo esto. Todo porque el club Náutico que preside anunció las respectivas visitas al centro, así como la participación en una regata. Mientras que Zarzuela aún no había informado de ello a la prensa acreditada. Dejando en entredicho a la Casa del Rey y buscando restañar la imagen del Rey al margen de Zarzuela y Moncloa.

GUÍA | Los pasos que tienes que seguir para poder ver un tuit no disponible por tus preferencias de privacidad

Al malestar de la Corona, que ya ha dejado claro José Antonio Zarzalejos, uno de los periodistas que mejor conoce lo que se mueve en Palacio, se ha sumado el del Gobierno. Que ya ha dejado claro su opinión advirtiendo al emérito de que "ha perdido una oportunidad de pedir perdón".

Pero, visto lo visto, a él le importa poco ya su imagen y el daño que le pueda hacer a su hijo. A quien ha dejado para el final de su viaje, justo antes de volver a los Emiratos. Como si fuera lo que menos le importa.

Con estos desaires, y sin pedir perdón ni dar explicaciones, queda claro que el emérito ha venido a ajustar cuentas, pero no con los españoles, sino con Zarzuela y, en especial, con su hijo, quien le dejó fuera de la Familia Real. Como si no hubiera hecho nada ni se mereciera el trato que le está dispensando la Corona.

En vídeo | El emérito se despide de Galicia con premios y ganas del reencuentro familiar

Más historias que te pueden interesar: