El rey Carlos III visitó la larga fila de personas que esperan para ver el ataúd de la reina

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El Rey Carlos III y su hijo el Príncipe William realizaron el sábado una visita sorpresa para reunirse con la gente que hacía cola para presentar sus respetos a la difunta Reina Isabel, mientras el gobierno británico instaba a la gente a evitar sumarse. La masiva afluencia de público ha hecho que la gente tenga que hacer fila durante al menos 24 horas para llegar al recinto.

Entre cantos de "hip, hip, hurra" y gritos de "Dios salve al Rey", Carlos III caminó junto a una parte de la fila que esperaba para ver a la reina, preguntándole a varios de ellos cuánto tiempo llevaban allí y si estaban suficientemente abrigados.

Su hijo y heredero, el príncipe William, también charló con la multitud que quería honrar a la reina, fallecida a los 96 años el pasado jueves.

Decenas de miles de personas han pasado ya por delante del féretro en un flujo constante y solemne, haciendo cola durante horas en medio de la oscuridad y el frío para presentar sus respetos a la monarca que más tiempo ha reinado en Reino Unido, un testimonio del afecto que le tenían.

Este sábado 17 de septiembre, el Departamento de Cultura afirmó que suspendería la entrada a la fila si la demanda era demasiado alta, añadiendo a la 1 de la madrugada (0000 GMT): "Por favor, no viajen".

La muerte de la reina el 8 de septiembre en su finca de verano en las tierras altas de Escocia ha provocado una avalancha de emociones en todo el país y diez días de actos muy coreografiados.

Tras permanecer 24 horas en la capital escocesa, el féretro fue trasladado en avión a Londres, donde decenas de miles de personas se agolparon en una carretera normalmente concurrida, bajo una lluvia torrencial, para observar cómo el féretro, envuelto en una bandera, era conducido al Palacio de Buckingham.

El viernes por la noche, el rey Carlos III se unió a sus tres hermanos, la princesa Ana y los príncipes Andrés y Eduardo, en una vigilia silenciosa junto al féretro,mientras que sus ocho hijos, incluidos William y Harry, organizaron su propia guardia ceremonial para este sábado.

Como muchos, Sarah Boniface, una agente inmobiliaria de 60 años, abandonó emocionada y con lágrimas en los ojos, el gran Westminster Hall el viernes por la noche, después de haber permanecido de pie durante 14 horas, tras haber visto al nuevo rey hacer la vigilia al pasar junto al féretro.

"Ha valido la pena cada minuto. Cada minuto", señaló, conteniendo visiblemente las lágrimas. "Soy muy afortunada por haber presentado mis respetos a la reina y haber visto a nuestro nuevo rey".

En deuda con la reina

Para el jubilado Hasmukh Vara, de 62 años, su decisión de permanecer de pie durante 13 horas para observar el velatorio reflejaba su deseo de dar las gracias a la difunta monarca, y a Reino Unido, después de haberse trasladado al país desde Kenia en la década de 1970.

Al salir de la amplia y luminosa sala en la fresca oscuridad de la noche del viernes junto al río Támesis, describió un sentimiento "muy, muy elevado".

"Vinimos como refugiados a este país", explicó a la agencia de noticias Reuters. "Durante toda mi vida, estoy en deuda con ella porque nos dio un hogar. Es algo que nunca, nunca podremos olvidar. Es algo muy importante para mí y mi familia".

Los hijos de la reina se han mostrado abrumados por la reacción a la muerte de su madre.

El funeral de Estado del próximo lunes, al que asistirán cerca de 100 presidentes y jefes de gobierno, entre ellos los de Estados Unidos, Francia, Australia, Japón, Jamaica y Canadá, será probablemente uno de los mayores actos ceremoniales jamás celebrados en Reino Unido.

El viernes, la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, pasó junto al féretro, siendo una de las primeros líderes en llegar. El primer ministro de la provincia canadiense de Alberta, Jason Kenney, describió la aglomeración en el centro de Londres como una "enorme y diversa reunión de gente de todo el mundo".

Este sábado, el rey Carlos II mantuvo una reunión con los primeros ministros de los otros 14 países en los que es jefe de Estado. También se encontró con trabajadores de los servicios de emergencia que están ayudando a organizar el funeral.

Por la noche, la atención se centran en los miembros más jóvenes de la realeza y en su vigilia.

El heredero del trono, William, y su hermano Harry, que se han distanciado en los últimos años después de que Harry se trasladara a Estados Unidos, montan guardia ante el féretro con uniforme militar.

Harry sirvió dos veces en el Ejército británico en Afganistán, pero hasta ahora ha aparecido en las procesiones con trajes de mañana después de que perdiera sus títulos militares honoríficos cuando se apartó de los deberes públicos de la realeza.

La vigilia tiene lugar junto al féretro de roble, que se encuentra sobre un catafalco revestido de color púrpura, envuelto en el Estandarte Real y con la Corona Imperial de Estado enjoyada colocada en la parte superior.

Los dos hermanos están acompañados por sus primos Peter Phillips y Zara Tindall, hijos de la princesa Ana; las princesas Beatriz y Eugenia, hijos del príncipe Andrés; y Luisa y Jaime, hijos del príncipe Eduardo.

La policía explicó que un hombre había sido arrestado tras un disturbio cerca del ataúd el viernes por la noche, siendo implicado en un delito bajo la ley de orden público.

Con AFP y Reuters, adaptado su original en inglés