El rey de Bélgica lamenta abusos coloniales en RD del Congo pero no pide perdón

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Este miércoles 8 de junio en Kinshasa, República Democrática del Congo (RD del Congo), el rey Felipe de Bélgica, una vez más, expresó su "más profundo pesar por las heridas" y abusos cometidos por su país durante el dominio colonial en el Congo, pero no pidió perdón ni habló de reparaciones.

Un segundo día de viaje bajo el signo de la memoria y la reconciliación. El rey Felipe de Bélgica reiteró, el miércoles 8 de junio, su "más profundo pesar por las heridas" infligidas durante el dominio colonial belga.

El régimen colonial, "basado en la explotación y la dominación", era "el de una relación desigual, en sí injustificable, marcada por el paternalismo, las discriminaciones y el racismo. Ha dado lugar a exacciones y humillaciones", declaró el monarca en un discurso pronunciado en Kinshasa, ante el Palacio del Pueblo, sede del Parlamento de la RD del Congo.

"Con ocasión de mi primer viaje al Congo (...), deseo reafirmar mi más profundo pesar por estas heridas del pasado", añadió.

Lamentaciones que ya formuló, por escrito, en una carta al presidente Félix Tshisekedi hace dos años, con ocasión de los 60 años de la independencia. Era entonces una primera historia.

Algunos congoleños quieren ver en este examen del pasado colonial el comienzo de una "nueva asociación", mientras que otros siguen reclamando excusas y reparaciones por los sufrimientos ocasionados y los "saqueos" de las riquezas de la República Democrática del Congo.

El rey de los belgas y su esposa, la reina Matilde, realizan desde este una visita de gran alcance simbólico. El segundo día de su viaje comenzó en el Memorial a los Veteranos de Guerra, donde el soberano otorgó una condecoración al último excombatiente congoleño vivo de la "Fuerza Pública Belga" que participó en la Segunda Guerra Mundial.

El cabo Albert Kunyuku, que acaba de cumplir 100 años, fue reclutado en 1940 y formó parte del contingente militar de apoyo médico enviado a Myamar en 1945. Sentado en una silla, el anciano estrechó la mano e intercambió algunas palabras con el rey.

"Las promesas"

"El rey acaba de hacerme promesas. Está muy bien. Hay que materializarlas", declaró a la prensa el cabo Kunyuku. "Decorar es bueno. Pero también hay que indemnizar a las familias de estos veteranos que perdieron la vida en una guerra que no les concernía", comentaba en la calle Madeleine Yowa, una enfermera de 43 años.

Posteriormente, el rey visitó el Museo Nacional de la República Democrática del Congo (MNRDC), donde se abordó la cuestión de la restitución de los objetos de arte a la antigua colonia, para la cual el Gobierno belga definió una hoja de ruta en 2021.

El Rey entregó al Museo una máscara gigante "kakuungu", que se utilizaba para ritos de iniciación de la etnia Suku. El Museo Real del África Central de Tervuren, cerca de Bruselas, presta este objeto al MNRDC por una duración "ilimitada".

Se trata de uno de los más de 80.000 objetos saqueados durante el dominio colonial y que Bélgica ha devuelto como símbolo de la colaboración para reconstruir el patrimonio cultural congoleño.

"Nuestras obras han sido tomadas por el colonizador, es legítimo que nos las devuelvan", declaró a la AFP Louis Karhebwa, empresario de 63 años, "contento" por la llegada del rey a la RD del Congo.

La historia tenía también una cita en una ceremonia en el "Palacio de la Nación" -residencia oficial del jefe del Estado congoleño- donde se había proclamado la independencia el 30 de junio de 1960.

Fue allí donde Patrice Lumumba, héroe de la independencia -que iba a convertirse en primer ministro-, había marcado su violenta retórica contra la colonización belga, en presencia del rey Baudouin, tío del actual rey de los belgas, que, por su parte, había elogiado la obra civilizadora de su país.

La pareja real todavía tiene que pasar el día del jueves en Kinshasa, antes de ir a Lubumbashi (sureste), la segunda ciudad del país, y luego a Bukavu, en el este, donde visitará, el domingo, la clínica del ginecólogo Denis Mukwege, Premio Nobel de la Paz en 2018 por su labor en favor de las mujeres víctimas de violaciones.

La región oriental del país ha sido víctima de la violencia de los grupos armados durante casi 30 años, y esta visita se produce en medio de un recrudecimiento de la tensión entre República Democrática del Congo y su vecino Ruanda, acusado por Kinshasa de apoyar a los rebeldes.

El rey mencionó en su discurso "la integridad territorial del Congo" y la inestabilidad en el este, "donde reina con demasiada frecuencia una violencia inhumana y la impunidad". " Esta situación no puede continuar", dijo.

Entre los ámbitos de cooperación que desearía ver reforzados, el presidente congoleño ha mencionado, por su parte, ante la prensa, la "cooperación militar". La formación se reanudó, pero, dijo, "corresponde a Bélgica ver lo que puede aportar de más".

Felipe, que permanecerá en suelo congoleño hasta el 13 de junio, abogó por andar ese camino "sin olvidar el pasado, pero asumiéndolo plenamente, para transmitir a las nuevas generaciones una memoria reflexiva y serena de nuestra historia común", concluyó.

Adaptado del original en francés de France 24 con AFP y EFE.

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