Revueltos, pero no juntos

El presidente de VOX, Santiago Abascal (2i), el líder del PP, Pablo Casado (4i), y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera (d), han posado junto a otras personalidades asistentes a la concentración convocada por su partido, Ciudadanos y el PP este domingo en la plaza de Colón de Madrid, en protesta por el diálogo de Pedro Sánchez con los independentistas catalanes y en demanda de elecciones generales. EFE

Madrid, 10 feb (EFE).- Había expectación, o más bien morbo, por ver la foto final de la concentración proelecciones de la plaza de Colón de Madrid. Y no ha defraudado. El escenario ha sido el monumento al Descubrimiento y los protagonistas los líderes del PP, Ciudadanos y Vox. Revueltos, pero no juntos.

Porque como nada ni nadie podía impedir que Santiago Abascal subiera a ese escenario, Alberto Rivera y Pablo Casado se han cuidado muy mucho de no situarse al lado del líder de Vox, pero también de colocarse juntos a pasar de haber convocado ambos la concentración.

Y es que más pronto o más tarde, habrá elecciones. A una parte de los asistentes le gustaría que las ganara Abascal, a otra Casado y a otra Rivera. Porque los tres han sido acogidos por su público con gritos de "presidente, presidente".

Se ha respetado, y mucho, la simbología que los organizadores querían que dominara la convocatoria y no ha habido manifestante que no llevara en la mano su bandera española, por la que algunos han pagado 10 euros si es que la han comprado en el puesto que la asociación de familiares de la Guardia Civil ha desplegado en la calle.

Hoy, la gran enseña que ondea en Colón y que llegó a entrar en el Guinness por su dimensiones (50 metros de altura. Solo el paño pesa 25 kilos) no ha estado sola, sino acompañada de miles de pequeñas ráplicas y de muchas banderas de la Unión Europea, bastantes senyeras y alguna del colectivo LGTBI, de la Guardia Civil, de la Legión...

La foto que una conocida periodista ha colgado en su cuenta de Twitter del amanecer en Madrid, con el sol asomándose en un cielo rojo, adelantaba la imagen de horas después en una plaza sobre la que se ha tendido un manto de banderas ondeadas al ritmo del "Viva España", de Manolo Escobar, que ha sonado bastante más que el tímido "Hoy puede ser un gran día", de Joan Manuel Serrat.

Esa sería la perspectiva que la enorme estatua de doce metros de altura de la niña Julia, del escultor barcelonés Jaume Plensa, hubiera visto si no fuera porque tiene los ojos cerrados para introducir en el ruidoso Madrid "ternura, armonía y silencio". Lo dijo su autor el día de su colocación.

La escultura totalmente blanca que invita a la serenidad, la que hace falta en el actual momento político, como tan atinadamente expresó también Plensa.

Desde primeras horas de la mañana han ido llegando a la plaza familias enteras, muchas procedentes de otras provincias en autobuses que han circulado toda la noche para llegar a Madrid. Como el que ha traído hasta la capital a David. "A ver si cambiamos las cosas, que ya está bien", ha resumido a Efe sus motivos para tan largo viaje.

Un viaje, pero algo más corto, que esta mañana hacía también el portavoz del PP en el Senado, Ignacio Cosidó, asimismo en autobús, como podía verse en el selfie que ha colgado en su twitter, por supuesto con la bandera.

Y muchas familias con niños porque "desde pequeños hay que hacer patria", ha opinado Gema, una votante de Ciudadanos que ha acudido sola a la concentración y que lamenta que en España "no tenemos un sentimiento de patria, que es de todos, independientemente del color político".

Entre los 45.000 o los 200.000 asistentes, según quien los haya contado, algunas caras más famosas, como la del escritor Mario Vargas Llosa, o la de Carmen Iglesias, ahora directora de la real Academia de Historia, que han acompañado a políticos de un amplio elenco de partidos próximos a los convocantes.

Algunos de esos políticos se han atrevido a expresarse con su propia ropa, como la secretaria de Estudios y Programas del PP, Andrea Levy, que en su camiseta ha estampado: "No somos fachas, somos españoles".

Otros personajes han estado presentes, pero para arremeter contra ellos, como el propio presidente del Gobierno, cuyo nombre aparecía, por ejemplo, en señales de tráfico con la leyenda: "Stop Sánchez, Elecciones Ya", y al que una pequeña pancarta llamaba "okupa" y le pedía que se fuera en "cohete".

También los nombre del expresidente catalán Carles Puigdemont y su sucesor, Quim Torra, tildados de "golpistas", han estado en boca de muchos. Golpistas, según sus detractores, que merecen prisión, como decía la pancarta que alguien ha pegado en la peana de la estatua de Blas de Lezo.

Poco a poco, la plaza se ha sido desalojando, pacíficamente. Una frente a otra, la bandera española y la niña Julia siguen pidiendo serenidad.