Restricciones a Rusia dejan a los 'niños de la guerra' sin pensión: "No imaginaba que sufriría esto"

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Restricciones a Rusia dejan a los 'niños de la guerra' sin pensión: "No imaginaba que sufriría esto"

Honorina Fernández llegó a la URSS con tan solo 12 años de la mano de sus dos hermanos pequeños. Era septiembre de 1937 cuando desembarcó en Leningrado -actual San Petersburgo- , junto con otros “niños de la guerra” que huían de la Guerra Civil española.

Tal fue el shock de la evacuación y el cansancio tras las horas de navegación que, en la escala que hizo el barco en Burdeos, su hermano -de tan solo cinco años- intentó escaparse y tuvo que buscarle la Gendarmería francesa.

Los primeros cuatro años tras su llegada a la URSS los recuerda como “los más felices”, pero esto terminó con la ofensiva lanzada por Alemania. Para volver a huir de los bombardeos, a los niños les trasladaron a casas en la retaguardia, sin embargo, la retaguardia siempre se acababa convirtiendo en la primera línea de batalla.

Fue así como Honorina trabajó de enfermera en la batalla de Stalingrado y más tarde fue médico tanto en Rusia como en Cuba. En el año 91 llegó “su salvación”, tal y como lo describe, cuando se aprobó el convenio entre la URSS y España que reconocía el pago de pensiones en este país.

Fotografía del archivo familiar
Honorina Fernández junto a su hijo Miguel, junio de 1960 - Fotografía del archivo familiar

Ahora, con 97 años, Honorina y otros muchos “niños de la guerra” han dejado de recibir su pensión. No la perciben desde que estalló la guerra en Ucrania. Un dinero que “supone todo para ella”, tal y como cuenta Miguel, su hijo. “Quiere seguir viviendo sola con el dinero que se ha ganado tras una vida de bastante sacrificio”, asegura.

El total de su escasa pensión ha salido de Moscú, pero se ha quedado retenido por varias entidades españolas, entre ellas CaixaBank. “Llevamos un mes de batalla y ni siquiera nos han dicho dónde está el dinero”, cuenta Miguel. “En el caso de que fuese devuelto a Moscú, mi madre no vería ese dinero hasta septiembre, cuando se realiza el siguiente pago trimestral de la pensión. Lo que le dejaría nueve meses seguidos sin cobrar”, añade.

Según datos del Fondo de Pensiones de Moscú, Rusia está transfiriendo pensiones a 91 países, el total de personas que se benefician de este sistema asciende a 124.500. En junio solo fueron rechazadas 37 transferencias.

Las entidades bancarias justifican su decisión asegurando que no pueden efectuar el pago al entrar dentro de las sanciones europeas contra Vladímir Putin. Sin embargo, desde el Ministerio de Economía español han aclarado que el pago puede seguir realizándose. La respuesta de CaixaBank fue que solucionarían el problema, aunque a día de hoy, los afectados no han recibido ninguna solución.

“Ellos mismos han decidido que, al ser una entidad del estado de Rusia, los pagos deben estar sometidos a sanciones, pero las sanciones no las impone un banco”, sostiene. “Están dejando a personas durante meses sin los medios que necesitan para vivir”, añade el hijo de Honorina.

También existe disparidad de criterio entre las distintas entidades bancarias, mientras algunas sí interpretan estos pagos como algo contrario a las órdenes europeas, otras como Banco Santander o BBVA aceptan y transfieren ese dinero a los pensionistas.

“No me podía imaginar que sufriríamos esto”

Los “niños de la guerra” no han sido los únicos afectados por la decisión de estas entidades. “Conozco a personas que están trabajando desde España y no pueden cobrar su salario, otras que viven en este país gracias al alquiler de su casa en Moscú y tampoco pueden cobrar este dinero”, comenta Miguel.

A esto se le suma los ciudadanos rusos retirados en España que no pueden cobrar su pensión. Ludmila Romanóvskaya vive desde hace 12 años en Madrid, rusa de nacimiento, cuenta con la nacionalidad española. La última vez que cobró su pensión fue el pasado 24 de febrero, el mismo día que estalló la guerra de Ucrania.

Cuenta a Euronews que es la primera vez en los veinte años que lleva cobrando la pensión que le sucede algo así. Alguna vez había algún retraso puntual, que tan solo duraba un par de días, pero nunca había dejado de cobrarla. “No me podía imaginar que personas como yo sufrirían esto y menos en un país como España”, asegura.

“Ha pasado una semana desde que empezamos a protestar y no ha cambiado nada. Yo ahora mismo puedo vivir porque mi marido recibe la pensión española, pero para mí es muy importante volver a cobrar mi pensión rusa”, sostiene Ludmila.

Como Honorina, Ludmila también es cliente de CaixaBank y dice que desde el banco le han comunicado que el dinero fue transferido de vuelta a Rusia el pasado uno de junio. “Los problemas de Rusia son una cosa, pero yo llevo 12 años fuera del país, no entiendo por qué nos afecta”, zanja.

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