¿Qué hacen el resto de países para ahorrar energía?

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La fachada de la iglesia de Nuestra Señora en Dresden (Alemania), con la iluminación ornamental apagada tras la entrada en vigor de las medidas de ahorro energético. (Photo: MATTHIAS RIETSCHEL via REUTERS)
La fachada de la iglesia de Nuestra Señora en Dresden (Alemania), con la iluminación ornamental apagada tras la entrada en vigor de las medidas de ahorro energético. (Photo: MATTHIAS RIETSCHEL via REUTERS)

La fachada de la iglesia de Nuestra Señora en Dresden (Alemania), con la iluminación ornamental apagada tras la entrada en vigor de las medidas de ahorro energético. (Photo: MATTHIAS RIETSCHEL via REUTERS)

Después de semanas de feroces críticas de fuerzas políticas como PP, Vox o Ciudadanos, el Gobierno logró el jueves convalidar el real decreto-ley que contiene las medidas de ahorro energético para cumplir con el compromiso suscrito con la Unión Europea. Pese a que en dos semanas se ha conseguido reducir el consumo eléctrico en un 9,5% -8,5% respecto al año pasado en mismas fechas- gracias al primer paquete de medidas, la derecha votó en contra con un PP a la ofensiva repitiendo el argumento de que varias iniciativas son “frivolidades”.

No obstante, desde que España anunció medidas como como la limitación de temperaturas en edificios públicos y establecimientos o el apagado de la iluminación de escaparates en comercios a partir de las 22.00 horas, distintos países de la Unión Europea han seguido esa estela. Con matices y diferencias, pero con el mismo firme objetivo: lograr un ahorro energético del 15% ante la amenaza de una eventual interrupción del suministro de gas natural ruso (7% en los casos de España y Portugal, por sus características que convierten a la península ibérica en una ‘isla energética’).

No es casualidad que la ministra de Transportes, haya calificado a los populares de representar “la derecha más rancia de Europa” por su oposición al decreto. Hasta el momento, estos son los pasos más significativos que se han dado o se estudian por los respectivos Ejecutivos a escala europea en este ámbito. Algunas de ellas son más laxas, pero en otros casos incluso plantean actuar en los hogares de los ciudadanos.

El espejo alemán

El Gobierno de Alemania ha acordado que la calefacción en los edificios públicos esté a un máximo de 19 grados a partir de septiembre, dentro de una batería de medidas con las que aspira a reducir el consumo energético. El cambio referente a la calefacción, que implica una caída de un grado con respecto a la temperatura que se recomendaba hasta ahora, contempla que no se calienten zonas comunes como pasillos, cuartos de máquinas o vestíbulos.

Además, prohíbe la iluminación nocturna de instalaciones publicitarias, así como la de aquellos edificios y monumentos que únicamente requieran luces por motivos estéticos o de imagen corporativa.

El Gobierno de Olaf Scholz señala igualmente a los particulares, que no podrán calentar sus piscinas con gas y electricidad. Las empresas proveedoras de gas y los propietarios de viviendas deberán también informar a sus clientes o inquilinos sobre el consumo de energía previsto y posibles medidas de ahorro.

El ministro de Economía, Robert Habeck, ha subrayado la necesidad de avanzar en “la independencia del suministro energético ruso”, ante el temor a que la situación se complique de cara al próximo invierno. Las medidas se aplicarán en principio durante seis meses. “Cada contribución cuenta”, ha añadido Habeck, que ha abogado por un “esfuerzo nacional” y la implicación de todos los actores sociales y políticos de Alemania.

Francia estudia limitar los jets privados

La limitación de la calefacción y de la iluminación nocturna también será la pauta en las medidas de ahorro energético propuestas por el Gobierno de Emmanuel Macron. La iluminación publicitaria deberá apagarse a partir de la 1 de la madrugada, así como las señales luminosas que no sean estrictamente necesarias (como la señalización en lugares públicos abiertos por la noche).

Los comercios deberán implementar el cierre automático de puertas para preservar la temperatura interior, ya que la calefacción no podrá
superar los 19 grados este invierno, ni el aire acondicionado los 26 en verano, bajo multas de hasta 750 o 1500 euros dependiendo de la
infracción. El país galo aspira a reducir un 10% de su consumo energético en los próximos dos años.

Además, el país galo está estudiando limitar el uso de aviones privados por parte de particulares y empresas en distancias cortas (menos de dos
horas) o cuando existan alternativas ferroviarias. Se estima que alrededor del 10% del tráfico aéreo en Francia procede de este tipo de vuelos
privados.

Italia valora limitar el termostato de los hogares

El incierto clima político que atraviesa Italia no ha impedido que el gobierno en funciones prepare una serie de medidas de ahorro energético en
la misma línea que otros países europeos. El objetivo es reducir hasta un 20% el consumo de gas en un país que importa un 40% de su gas desde Rusia.

Pese a que la renuncia de Mario Draghi ha ralentizado la acción del ejecutivo italiano, medios como el Corriere della Sera adelantan algunas de
las posibles medidas, que incluyen limitaciones energéticas para los hogares (calefacción limitada a 19ºC, aire acondicionado a 27ºC, franjas
horarias de consumo e incluso limitaciones al alumbrado) y para los espacios públicos (cierre de comercios a las 7 de la tarde y de la hostelería
a las 11 de la noche).

La vecina Portugal prepara su siguiente movimiento

Aunque en el país luso aún no hay medidas con carácter oficial, la prensa portuguesa recoge estos días el encargo del Ministerio de Medio Ambiente de realizar un estudio de las medidas que se están tomando en el resto de Europa para planificar un paquete de medidas adaptado a las necesidades del país.

Suiza recoge el guante de la UE

El Gobierno de Suiza ha seguido la línea marcada por la Comisión Europea y ha llamado al ahorro voluntario de energía para que el país pueda reducir en un 15 por ciento el consumo de gas de cara a los meses de invierno, ante la previsión de posibles recortes del suministro si la situación empeora en Europa.

El Gobierno ha recordado que Suiza importa todo el gas que consume, que representa alrededor del 15 por ciento de todo el mix energético, por lo que ve necesario comenzar a actuar ya con medidas voluntarias que no descarta se transformen en obligatorias.

Aspira a que el consumo nacional entre octubre y marzo sea un 15 por ciento inferior a la media de los últimos cinco años y, para ello, anticipa que las instituciones públicas intentarán en la medida de lo posible ahorrar energía, por ejemplo bajando la temperatura de los edificios.

Las autoridades iniciarán también una campaña de concienciación para advertir a los ciudadanos de la necesidad de tomar medidas, recordando por ejemplo que bajar un grado la calefacción reduce el consumo entre un 5 y un 6 por ciento, según un comunicado difundido este miércoles por el Ejecutivo suizo.

El Gobierno no descarta que si fracasan estas medidas, que prevé debatir con autoridades regionales antes de aprobarlas, se vea obligado a cerrar instalaciones no esenciales, como podrían ser las deportivas.

República Checa o Eslovenia

El objetivo de Europa, y especialmente de los países más dependientes del gas ruso es lograr reducir su consumo y su dependencia de las importaciones de Rusia. Países como República Checa y Eslovenia avanzan en medidas de limitación de temperaturas en interiores, en la misma dirección que España, en un movimiento aplaudido hace unos días por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Bélgica y Países Bajos miran a Noruega

Mientras, Bélgica y Países Bajos planifican acuerdos comerciales con Noruega para importar gas desde Escandinavia. Noruega es uno de los mayores productores de gas del mundo, sin embargo, el país ha anunciado planes para limitar las exportaciones de electricidad y ha señalado que no puede aumentar el suministro actual de gas natural al resto de Europa.

Grecia opta por la línea española

Grecia también se ha sumado a una de las medidas estrella implantadas en España limitando la temperatura a 27ºC en verano y 19ºC en invierno en una serie de propuestas que incluyen reforzar la eficiencia energética de los edificios. Se trata de la misma ‘horquilla’ elegida en nuestro país para los termostatos.

La inacción británica y la subida de la energía hasta el 80%

En la otra cara de la moneda también está la situación de Reino Unido, donde el precio de la energía ha experimentado una escalada de hasta el 80%. Lo que se estima que subirá una inflación ahora fijada en el 10,1%, pero que podría llegar al 13% o más a finales de año. En este caso, el precio máximo de la energía que las compañías del sector podrán cobrar a los hogares del Reino Unido al año a partir del 1 de octubre ha sido fijado en 3.549 libras (4.202 euros).

El exponencial incremento energético coincide con la ausencia de medidas concretas por parte del Gobierno, que ha recalcado que cualquier decisión estará en manos del nuevo primer ministro que sustituirá a Boris Johnson el próximo 6 de septiembre.

El consejero delegado de Ofgem, Jonathan Brearley, urgió al próximo primer ministro -Lis Truss o Rishi Sunak- que adopte “una respuesta urgente ante el continuo aumento de los precios”.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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