Reportero del caso Florence Cassez: Todavía hay montajes policiales en México

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Ciudad de México, 25 nov (EFE).- Sin saberlo, el reportero Pablo Reinah formó parte del montaje policial más sonado de México al cubrir en 2005 la falsa detención de la francesa Florence Cassez. Casi dos décadas después del escándalo que le costó el trabajo, lamenta que las autoridades mexicanas sigan orquestando montajes mediáticos.

"La autoridad mintió, pero más que mentir a los medios, lo que hizo fue mentir a la opinión pública y eso no se puede repetir, aunque se ha repetido. No podemos quedarnos callados", expresa este jueves en entrevista con Efe Reinah, quien acaba de publicar "El caso Florence Cassez. Mi testimonio" (Aguilar) para dejar por escrito su versión de lo sucedido hace 16 años.

Este reportero era una de las caras más reconocidas del informativo matinal de Televisa cuando la madrugada del 9 de diciembre de 2005 recibió el chivatazo de Luis Cárdenas Palomino, alto mando de Agencia Federal de Investigación (AFI) - hoy preso por torturas-, para que acudiera a la desarticulación de una banda de secuestradores.

Le dijo que había una francesa implicada. "Eso es noticia", defiende el periodista. Por eso, acordó con sus jefes ir a cubrir la redada.

Para la posteridad quedó la grabación en la que el reportero entra junto a policías altamente armados en un rancho, donde arrestan a Florence Cassez y a su pareja, Israel Vallarta, presuntos integrantes de la banda Los Zodíaco, a los que Reinah entrevista en vivo, y liberan a tres presuntos secuestrados.

Lo que debía ser una cobertura y un "día normal", no lo fueron.

SE DESTAPA EL MONTAJE

Y es que dos meses después, el director de la AFI, Genaro García Luna -actualmente preso por narcotráfico en Estados Unidos-, confesó en una entrevista que Cassez y Vallarta habían sido capturados otro día en un lugar diferente, y afirmó que el operativo se simuló a petición de la prensa.

La cadena decidió que debían rodar cabezas y despidió a Reinah, con 10 años de experiencia en Televisa, por haber puesto "en riesgo la credibilidad de la empresa".

"Por supuesto me sentí desamparado porque una empresa que me debió haber respaldado, una empresa por la que trabajé siempre honestamente, prefirió apoyar al poder", reprocha el periodista.

Reinah, actual presentador de Uno TV, emprendió una batalla legal apoyado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), con la que logró que la Fiscalía reconociera en 2007 que se había mentido a la prensa en el caso Florence Cassez.

"Todos fuimos parte de ese engaño y todos debíamos haber levantado la voz, no solo yo", dedica a sus compañeros de profesión.

A día de hoy, Reinah mantiene que no sabía nada del rocambolesco montaje y que no vio nada raro en la pintoresca redada que le permitió entrevistar a los arrestados incluso antes que los policías los interrogaran.

Sostiene que no "podía haber hecho algo diferente", pues se limitó a narrar lo que estaba ocurriendo.

"Al lugar llegaron decenas de periodistas y ninguno reportó al día siguiente un montaje. No había manera. Ni somos peritos ni es nuestro trabajo ni lo usual que la autoridad te engañe. La autoridad debe dar datos fidedignos", reivindica.

LOS MONTAJES NO ACABAN

Sospecha que García Luna orquestó ese teatro para limpiar la imagen de una AFI dañada por un caso anterior de torturas, y lamenta que esos montajes siguen sucediendo.

Por ejemplo, cuando el año pasado fue extraditado el exdirector de Petróleos Mexicanos (Pemex) Emilio Lozoya, la Fiscalía usó un doble para hacer creer a la prensa que lo llevaron a la cárcel pero en realidad lo trasladaron a un hospital.

"Queriendo engañar a los medios engañaron a la opinión pública y a la opinión pública no se la debe engañar", afirma.

La Suprema Corte liberó a Florence Cassez en 2013 por violaciones a sus derechos procesales y tras un conflicto diplomático entre el México de Felipe Calderón y la Francia de Nicolas Sarkozy.

Reinah recuerda que, durante los pocos minutos que conoció a Cassez, le dio "la impresión que te da cualquier persona acusada de algo: estaba asustada".

Casi dos décadas después, rehúsa dar su opinión sobre si la francesa era inocente o culpable. "No se regresó a su país por su culpabilidad ni por su inocencia. Se regresó a su país porque el debido proceso fue violado", recuerda.

Su pareja de aquel entonces, el mexicano Israel Vallarta, no corrió la misma suerte y lleva 16 años encarcelado en prisión preventiva y sin ningún tipo de sentencia.

"Esto no puede ser. Tiene que haber una explicación de por qué no se ha dado sentencia y por qué no se le ha encontrado totalmente culpable o totalmente inocente", condena.

Y sobre los tres presuntos secuestrados, incluido un niño, a los que muchos consideran actores de la farsa, prefiere mantener la presunción de inocencia: "Si fueron secuestrados, son víctimas. Tienes que haber una investigación de fondo".

(c) Agencia EFE

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