Si viste a Remco Evenepoel caer por ese puente, sabes de qué va esta Vuelta a España

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Belgian Remco Evenepoel of Quick-Step Alpha Vinyl celebrates on the podium in the red jersey for leader in the overall ranking after stage 9 of the 2022 edition of the 'Vuelta a Espana', Tour of Spain cycling race, from Villaviciosa to Les Praeres, Nava (171,4 km), Spain, Sunday 28 August 2022. BELGA PHOTO DAVID STOCKMAN (Photo by DAVID STOCKMAN / BELGA MAG / Belga via AFP) (Photo by DAVID STOCKMAN/BELGA MAG/AFP via Getty Images)
Remco Evenepoel se viste un día más el jersey rojo de líder de la Vuelta a España tras su exhibición en Les Praeres (Photo by DAVID STOCKMAN/BELGA MAG/AFP via Getty Images)

Para entender lo que está pasando en esta Vuelta a España, para saber exactamente de qué va el dominio absoluto de Remco Evenepoel, en qué se basa, por qué nadie lo esperaba y sin embargo de alguna manera íntima lo deseaba, hay que retroceder dos años casi exactos en el tiempo. El 15 de agosto de 2020, Evenepoel, apodado "el nuevo Merckx" se plantaba a sus 20 añitos en Il Lombardía como uno de los grandes favoritos. Después de una temporada truncada por el Covid y sus confinamientos, el joven genio belga había confirmado su triunfo en San Sebastián del año anterior con sendas victorias en Burgos y Polonia. Antes de la pandemia, ya había ganado la Vuelta a San Juan y la Vuelta al Algarve.

Potente en el llano, valiente como pocos y resistente en la montaña, Remco se postulaba como el gran campeón de la siguiente década. Pogacar aún no había ganado su primer Tour. Vingegaard era un desconocido que venía de un Tour del Porvenir pésimo. Van Aert y Van der Poel eran aún promesas venidas del ciclocross, su habitat natural. El futuro era de Evenepoel y así pareció demostrarse cuando se coló en la fuga de siete hombres que iban a jugarse el triunfo en Como. Uno de los más prestigiosos del año, de los que le cambian la carrera a cualquiera

Sin embargo, el que podía ser el primer "monumento" acabó en desgracia. A unos cuarenta kilómetros de meta, Evenepoel tomó mal una curva en pleno descenso, no consiguió enderezar la bicicleta y se estampó contra un puente, cayendo unos tres o cuatro metros y aterrizando en medio de un terreno boscoso. Se rompió la pelvis por varios lados y sufrió una contusión en el pulmón derecho. Salvó la vida, pero no pudo competir en los siguientes nueve meses.

Así, el "nuevo Merckx" tuvo que reinventarse. Poco a poco. Todos los demás teníamos prisas y sobre todo teníamos dudas. Muchas dudas. En cuanto la carretera se empinaba, Evenepoel sufría. Debutó en el Giro de Italia, pero tuvo que retirarse cuando se quedó sin opciones. ¿Sería Remco un hombre de grandes vueltas? Su final de temporada fue muy bueno. Tal vez no extraordinario, pero bueno: cuatro triunfos en pruebas menores, un bronce en el mundial contrarreloj y un pique con Van Aert demasiado público en las vísperas del Campeonato del Mundo en Flandes. Algo había cambiado ya ahí y no nos habíamos dado cuenta.

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Porque Evenepoel, el soberbio Evenepoel, el crecido Evenepoel, debió de aprender algo de aquellos días de ambiente irrespirable en la selección belga. Algo como que no bastaba con el nombre, y menos tras la caída, no bastaba con la comparación con el futuro y menos ahora que hasta Merckx se ponía en su contra. Había que ser el mejor sobre la bicicleta y entonces se acabarían las polémicas. El respeto no se ganaba con la actitud sino con los resultados. Eso es lo que ha conseguido en 2022.

Ese primer "monumento" que iba a ganar en agosto de 2020 lo acabó ganando en abril de 2022, en Lieja, en una exhibición en solitario que ya nos recordaba a las de antes de la lesión. Ganó en el Algarve y ganó en Noruega. Llegó líder a la última etapa de la Vuelta al País Vasco... pero acabó estrellándose en Arrate. Siguieron, por tanto, las dudas: ¿puede Remco con las carreras por etapas? Me refiero a las de verdad: Tirreno, Cataluña, Suiza, País Vasco, etc. Muchos decían que no. Otros decían que era cuestión de tiempo.

Y de esta manera, Evenepoel se plantó en la Vuelta a España y decidió afrontarla, a sus 22 años, como un veterano de guerra. Hay algo de la "mirada de los mil metros" en el belga cuando decide poner su ritmo y parece que nada alrededor le afectara. Ha sufrido como un perro. Ha visto el fin de su carrera de cerca, postrado en una cama de hospital durante semanas. Ha recibido críticas durísimas cuando debería estar recibiendo elogios por su recuperación. Se le ha exigido a él, a un campeonísimo, que aceptara ser un vulgar gregario.

¿Cómo acabar con todo eso? Haciendo lo que está haciendo en la Vuelta. Poner su ritmo, sentarse en la bicicleta y que aguante el que pueda. Si Evenepoel tiene problemas para seguir los ataques en montaña, lo mejor será que ataque él. Ni siquiera. Que, como Induráin, ponga un ritmo imposible. Una contrarreloj de diez kilómetros como en el Pico Jano o de tres como en Praeres. Le dan igual los porcentajes, le dan igual los rivales. No mira para atrás nunca. No parece agitarse. Eleva el torso como si estuviera en una bicicleta estática y deja que la gravedad haga el resto.

Por supuesto, todo esto puede cambiar, porque es ciclismo y porque las dudas siguen. ¿Serán muchas tres semanas? ¿Se recuperará Roglic? ¿Podrá el tridente español -Mas, Ayuso, Rodríguez- dejarle atrás en la alta montaña? Esta Vuelta va precisamente de eso: de medir cuál es la estatura de Evenepoel en la historia de ciclismo. Ni más ni menos. De saber si será el corredor apuntaba antes de estamparse contra el puente y salir volando o será un enorme corredor "y punto". Lo averiguaremos pronto. De momento, lo que estamos disfrutando todos los que sufrimos aquel día de agosto ya no nos lo quita nadie.

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