Las relaciones entre la OMS y China son más complicadas de lo que parecen

Robin MILLARD
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Las relaciones entre la Organización Mundial de la Salud (OMS) y China se encuentran bajo la lupa desde el primer día de la pandemia de covid-19, pero la atención se ha multiplicado con la publicación del informe sobre los orígenes de la enfermedad.

Los críticos estiman que Pekín, muy preocupado en combatir cualquier reproche a su gestión de la pandemia, dio largas a la agencia de la ONU durante toda la crisis y se mostró reticente a compartir los datos que permitirían aclarar los orígenes de una enfermedad que mató a más de 2,7 millones de personas en el mundo desde diciembre de 2019.

La OMS vio cómo se la acusaba de mostrarse demasiado indulgente con China casi desde los primeros días de lo que iba a convertirse en la peor pandemia en un siglo.

Pero la situación de la OMS no es simple. Para poder investigar en un país, la organización está obligada a contar con su cooperación.

Fue recién en enero de 2021, más de un año después del inicio de la crisis, que los expertos internacionales nombrados por la OMS pudieron investigar en la ciudad de Wuhan, considerada como el epicentro de la crisis.

Si muchos se preguntan por la falta de transparencia de las autoridades chinas, otros subrayan que la investigación sobre el modo en el que el virus pasó del animal al hombre se hizo en plena colaboración con los científicos chinos.

El informe, del que la AFP pudo obtener una copia el lunes, considera "entre probable y muy probable" que la transmisión del virus a los humanos se hiciera vía un animal intermediario, infectado previamente por un murciélago.

Al contrario el informe considera "muy improbable" que el virus saliera de un laboratorio, una hipótesis planteada sobre todo por Estados Unidos, mientras que la transmisión a través de carne congelada se considera "posible".

- "Complicidad institucional" -

Entre los críticos se encuentra Kenneth Roth, el director de la oenegé de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch, que acusa a la OMS de "complicidad institucional".

"La OMS rechazó por completo, como institución, pronunciar cualquier tipo de crítica sobre la forma en que China ocultó la transmisión de persona a persona, o sobre el hecho de que continúa negándose a brindar pruebas", declaró Roth a la prensa el mes pasado.

"Lo que necesitamos es una investigación honesta y vigorosa, más bien que continuar cediendo a los esfuerzos de China de ocultar la realidad", subrayó.

Por su parte, una persona acostumbrada a frecuentar los círculos diplomáticos en Ginebra destacó que la OMS dejó a los chinos la tarea de realizar solos las labores preparatorias, así como el control de la forma en que se llevó a cabo la investigación en el terreno.

Pero nadie ha sido tan crítico como Donald Trump, cuando era aún presidente de Estados Unidos y acusó sin vueltas ni matices a la OMS de ser una "marioneta de China".

Apenas asumió, su sucesor Joe Biden decidió que su país regresara a la organización con sede en Ginebra, aunque no sin críticas.

- Muy buena cooperación -

Mark Cassayre, el diplomático estadounidense de más alto rango en Ginebra, explicó la semana pasada que Washington estaba "consternado" por el largo plazo que se necesitó hasta que los expertos pudieron ir a Wuhan.

Cassayre manifestó sus dudas sobre la libertad que tuvieron para trabajar una vez que se encontraron en el terreno.

"Será la vara con la que juzgaremos la relación" entre la OMS y China, estima.

Pero al cerrar la puerta de la OMS --de la cual Estados Unidos era el principal contribuyente--, Washington creó un vacío que Pekín se apresuró a llenar.

Chen Xu, el embajador de China ante la ONU en Ginebra, calificó de "infundadas" esas acusaciones.

"La cooperación entre China y la OMS fue muy buena estos últimos años", declaró, juzgando que las relaciones con la agencia de la ONU durante la pandemia no tuvieron "incidentes" y fueron "exhaustivas".

Por su lado, David Heymann, que preside el comité científico y técnico de la OMS sobre los riesgos infecciosos, saludó la cooperación con China.

La información "brindada de manera voluntaria por China" temprano cuando surgió la crisis permitió "entender rápidamente el mecanismo de transmisión", explicó a la AFP.

- Cuestión de peso -

El embajador de la Unión Europea ante la ONU en Ginebra, Walter Stevens, subraya que cuando China se siente "presionada", "no facilita forzosamente las cosas".

Pero, a su entender, se trata de un problema de peso en la OMS, más bien que de actitud china. "No estoy para nada de acuerdo con la idea de que China controla la OMS", dice.

Si nadie ve en la lentitud de la misión de investigación sobre los orígenes un golpe a la credibilidad de la OMS, Peter Ben Embarek, que la dirigió en el terreno, estima que no hubiese servido de gran cosa ir antes, especialmente porque los trabajos preparatorios realizados por los chinos no habrían estado listos.

Otro miembro del equipo, Marion Koopmans, recomienda por su parte que ese tipo de misiones sean automática, para evitar que se las perciba como una búsqueda de culpables.

"Si queremos superar esas sensibilidades, hagamos [de esas investigaciones] una rutina, una norma", propone.

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