Relación entre Japón y Corea del Sur está a prueba (Corrección)

Isabel Reynolds y Jihye Lee

(Bloomberg) -- El aniversario de la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial planteó el más reciente desafío a las relaciones entre Seúl y Tokio, y se pronostica que los líderes de ambos lados harán declaraciones que podrían agravar su feudo.

En la programación, Corea del Sur conmemoraría el 74vo aniversario de la rendición de Japón con un discurso del presidente Moon Jae-in y protestas planeadas en Seúl contra el primer ministro japonés, Shinzo Abe. Entretanto, Abe haría sus propios comentarios en la ocasión, que algunos legisladores de Tokio conmemoran con una visita a un controvertido santuario de guerra.

Se observará de cerca a ambas capitales en busca de pistas, para identificar si los dos aliados clave de Estados Unidos aumentarán o calmarán la tensión que ha estallado en los últimos meses. Las disputas giran en torno a Japón y si ha expiado lo suficiente su culpa en la ocupación de la península coreana entre 1910 y 1945; además, Corea del Sur hace todo lo posible por asegurar una mayor compensación para las víctimas individuales, lo que enfurece a Tokio.

El aniversario, con gran carga política, tiene lugar menos de dos semanas después de que el gabinete de Abe aprobó una medida sin precedentes: eliminar a Corea del Sur de una lista de destinos de exportación confiables. Por su parte, Seúl dijo que respondería del mismo modo. Si bien Japón dice que la decisión se basó en preocupaciones de seguridad nacional, Moon lo denunció como represalia económica por fallos judiciales a favor de declaraciones de trabajo forzoso.

El desacuerdo tiene consecuencias para los esfuerzos de EE.UU. por fortalecer su red de seguridad asiática contra las amenazas de China y Corea del Norte, y los funcionarios surcoreanos dicen que podrían retirarse de un acuerdo bilateral con Japón sobre el intercambio de información militar. El presidente estadounidense, Donald Trump, expresó su frustración con la disputa, diciendo que la semana pasada las dos partes "se llevaron bien porque nos pone en una muy mala posición".

En Tokio también se esperaba que el emperador Naruhito pronunciara su primer discurso de fin de guerra desde que ascendió al trono en mayo después de la abdicación de su padre. El antiguo emperador Akihito incluía una mención de "remordimiento profundo" en su discurso todos los años desde el 70vo aniversario de la aceptación de su propio padre Hirohito de los términos de rendición de los Aliados el 15 de agosto de 1945.

Por el contrario, Abe ha tratado de dejar las viejas disputas en el pasado, y dijo en 2015 que no se podía esperar disculpas de las generaciones futuras. Ha eliminado de su propio discurso anual referencias a la destrucción causada por Japón durante la guerra, y el año pasado omitió una referencia habitual a que Japón es un país que "aborrece la guerra".

El día también se conmemora en el santuario Yasukuni de Tokio, que está dedicado a la memoria de los muertos de guerra de Japón y se considera en China y Corea del Sur como un símbolo de su militarismo pasado porque 14 criminales de guerra Clase A están inmortalizados allí. Abe no ha presentado sus respetos en persona desde 2013, sino que opta por enviar ofrendas, pero un grupo de legisladores hace una peregrinación regular.

En una posible señal positiva para las relaciones, Japón otorgó la primera licencia de exportación a Corea del Sur la semana pasada bajo un nuevo sistema de monitoreo más estricto. La medida disminuyó los temores de que la represión podría detener el suministro de materiales esenciales para algunas de las empresas de tecnología más grandes del mundo.

En Corea del Sur, donde el 15 de agosto se celebra el Día de la Liberación, se esperaba que Moon abordara los problemas de guerra en un discurso. Una coalición de más de 750 grupos cívicos dijo que también esperaba reunir a decenas de miles de manifestantes para una protesta con el lema "No Abe Action” (cero medidas de Abe) en el centro de Seúl.

El miércoles, Moon no asistió a la presentación de una nueva estatua en honor a las llamadas mujeres de consuelo, que fueron traficadas a burdeles del Ejército Imperial japonés en Asia antes y durante la guerra. "El gobierno de Corea del Sur hará todo lo posible para restaurar la dignidad y el respeto de las víctimas de los crímenes de guerra del ejército japonés", dijo Moon en un mensaje entregado a los organizadores de la ceremonia.

Otro comodín es Corea del Norte, donde el líder, Kim Jong Un, ha reanudado el lanzamiento de misiles en las últimas semanas. El régimen tiende a marcar el final de la guerra con declaraciones que celebran las contribuciones del fundador Kim Il Sung a la derrota de los japoneses, en lugar de las demonstraciones de poder militar moderno.

Nota original:Japan-South Korea Ties Tested Again as Region Marks War’s End

(Corrección en antepenúltimo párrafo para aclarar que Moon no asistió al evento de las mujeres de consuelo.)

Reporteros en la nota original: Isabel Reynolds en Tokyo, ireynolds1@bloomberg.net;Jihye Lee en Seoul, jlee2352@bloomberg.net

Editores responsables de la nota original: Brendan Scott, bscott66@bloomberg.net, Ruth Pollard

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