La relación amor-odio de los tenistas con las ruedas de prensa

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Ir a una rueda de prensa es a veces "un momento difícil", admiten algunos jugadores en referencia a explicar sus sentimientos justo después de una derrota, responder a asuntos no siempre pertinentes o simplemente atender a los periodistas

Momentos de confesión, idas de olla o estallidos en lágrimas: las conferencias de prensa han dado lugar a episodios antológicos... Hasta la decisión de Naomi Osaka de boicotearlas, sacando a la luz el impacto de estas comparecencias en la "salud mental" de los jugadores.

"Es como seguir pegando a una persona que ya está en el suelo". Así comparó la número 2 del tenis mundial sus encuentros con la prensa y la angustia que ello le produce.

"A menudo, nos preguntan cosas a las que ya hemos respondido o que nos hacen dudar. No me voy a someter a las cuestiones de personas que dudan de mí", añadió la semana pasada para justificar su negativa a comparecer ante la prensa en Roland Garros, una medida que acabó provocando su retirada el lunes después de ser amenazada con graves sanciones por la organización del torneo parisino.

El caso de Osaka no es aislado, sino que es ejemplo de la tensión latente en las relaciones entre los periodistas y los tenistas.

- "¿Es una broma?" -

Ir a una conferencia de prensa es a veces "un momento difícil", admiten algunos jugadores. Explicar sus sentimientos justo después de una derrota, responde a preguntas más o menos pertinentes o simplemente atender a los periodistas cuando les apetecería más ir a descansar para el siguiente partido, no es siempre un momento agradable de pasar.

Algunas como Venus Williams no se han escondido en mostrar esta incomodidad, respondiendo con monosílabos y otros no han dudado en criticar directamente al reportero de turno.

"¿Es la pregunta más estúpida que he escuchado nunca?", declaró el australiano Nick Kyrgios en enero de 2020 al ser preguntado si su joven compatriota Alex de Miñaur podía ganar a Rafael Nadal.

Incluso el rey de Roland Garros, conocido por su profesionalismo, se ha molestado a veces por algunas preguntas, como cuando un periodista italiano relacionó una derrota con su reciente matrimonio: "¿Es una pregunta de verdad o una broma? ¡Vaya mierda (de pregunta)!", espetó el mallorquín.

Algunos han demostrado un gran estoicismo frente a preguntas inapropiadas, como cuando le preguntaron a la rumana Simona Halep si la reducción mamaria a la que se sometió "te ayudó en la pista o fuera de ella".

Otras cuestiones son surrealistas. Al suizo Stan Wawrinka le preguntaron una vez "¿A qué se parecería Martin Luther King en Twitter?".

- Como ante un tribunal -

En ocasiones, una conferencia de prensa puede derivar en una pesadilla. La prueba: las lágrimas del francés Gaël Monfils en febrero pasado en el Abierto de Australia.

"Cada vez que vengo aquí me siento juzgado. Me dicen: "Has perdido otra vez, ¿por qué? Ya estoy hundido y ustedes siguen tirando hacia abajo", declaró el parisino tras perder en primera ronda.

"Los deportistas no son robots, tienen sus debilidades como todo el mundo. Cuando no te encuentras bien, no tienes ganas de ver gente y hablar. En ese caso, la conferencia de prensa puede ser revelador de su malestar y acaban explotando", explica Christophe Bernelle, psiquiatra y exresponsable de este campo en la Federación Francesa de Tenis (FFT).

"Hay que ponerse en su lugar: salen de la pista, han sido derrotados, los sentimientos están a flor de piel en ese momento. Llegar así, sin transición ni tiempo siquiera para tomar una ducha, puede vivirse como estar en un tribunal", agrega ese exjugador de tenis.

Incluso Serena Williams, ganadora de 23 títulos del Grand Slam, explicó recientemente que a comienzos de su carrera, encontrarse con la prensa la provocaba "inquietud y preocupación". "

Me pasaba con frecuencia. A veces, es difícil entrar en la sala" de prensa. Aunque ello también me permitió ser más fuerte".

- Encontrar el equilibrio -

La polaca Iga Swiatek, última ganadora en París, también ha tenido que "aprender cómo tener una buena relación con los medios y hacerlo de manera que no me perturbe".

Al contrario, para el ruso Daniil Medevedev (N.2), la conferencia de prensa puede tener incluso un efecto catártico. "Cuando estoy de mal humor, a veces, me pongo de buen humor después de haber hablado" ante los periodistas.

Para la mayor parte de los tenistas, hablar ante la prensa es "parte del trabajo", como dijo la número 1 mundial Ashley Barty.

dep/mcd/pm

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