Reino Unido ratifica el primer vuelo de deportación de inmigrantes a Ruanda

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El primer vuelo programado por el Gobierno británico para enviar a solicitantes de asilo a Ruanda partiría este 14 de junio, pese a las críticas. El primer ministro, Boris Johnson, aseguró que su Administración no se dejará "intimidar ni avergonzar" y seguirá adelante con su plan de enviar a esa nación africana a los migrantes que lleguen al Reino Unido por rutas irregulares. Es posible que solo unas pocas personas aborden en medio de una serie de desafíos legales de último minuto.

Reino Unido desafía las acciones legales y sigue adelante con su polémico plan de deportar hacia Ruanda a los inmigrantes que han llegado a su territorio de forma irregular.

El Gobierno británico mantiene para este martes 14 de junio el primer vuelo de expulsión, pese a que el número de extranjeros a bordo se vería reducido drásticamente.

El primer ministro Boris Johnson ratificó la decisión justo horas después de que la Corte de Apelaciones rechazara frenar las deportaciones, tras la querella interpuesta por los abogados de grupos de derechos humanos y activistas que llevan el caso.

Pero luego de que algunos afectados lograran demandar y argumentar con éxito que no deberían ser enviados a la nación africana por motivos de salud o de derechos humanos, el número de personas con orden para partir del país este martes se redujo de 37 a solo 7.

Aun así, Londres advirtió que cualquiera que evite su salida ahora mediante acciones legales de último minuto sería embarcado en vuelos posteriores.

"No vamos a sentirnos disuadidos o avergonzados de ninguna manera por algunas de las críticas que se han dirigido a esta política, algunas de ellas desde sectores ligeramente inesperados, vamos a seguir adelante y cumplir", sostuvo el primer ministro Boris Johnson este martes durante una reunión con su gabinete.

Un plan “catastrófico”

El plan de las autoridades británicas ha horrorizado a opositores políticos, organizaciones benéficas y líderes religiosos que aseguran que es inhumano.

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi, lo calificó de "catastrófico" y los líderes de la Iglesia de Inglaterra lo denunciaron como “inmoral y vergonzoso”. Además, reportes de la prensa británica señalan que el príncipe Carlos describió en privado esta iniciativa como "espantosa".

La Administración de Johnson alcanzó un acuerdo por 120 millones de libras esterlinas, alrededor de 148 millones de dólares, con Ruanda para enviar a algunos inmigrantes, que llegaron a suelo británico de forma irregular, al cruzar el Canal de la Mancha en pequeños botes desde otros puntos de Europa y tras partir de naciones de África y Oriente Medio.

Más de 130 personas han recibido avisos de deportación. De ellos 37 fueron inicialmente programadas para ser deportadas este 14 de junio. Las organizaciones civiles destacan que la lista incluye a ciudadanos que huyeron de países con una cruda situación en materia de derechos humanos como Afganistán, Siria, Irán e Irak.

Johnson se defiende y sugiere eventual retiro de Convención Europea de Derechos Humanos

El Gobierno de Reino Unido justifica que su estrategia es necesaria para aplastar las redes de contrabando de personas y detener el flujo de migrantes que arriesgan sus vidas en los cruces del Canal.

"Habrá personas en este vuelo y si no están en este vuelo, estarán en el próximo vuelo porque estamos decididos a romper el modelo de los terribles traficantes de personas”, señaló a la cadena local ‘Sky News’ la secretaria de Relaciones Exteriores, Liz Truss.

Boris Johnson afirma que las demandas contra su medida socavan los intentos del Gobierno de apoyar rutas seguras y legales para llegar a su país.

Pero Johnson fue más allá y en una entrevista con la cadena local 'ITV NEWS' sugirió que su país podría retirarse de la Convención Europea de Derechos Humanos para impulsar las deportaciones a Ruanda

"¿Será necesario cambiar algunas leyes para ayudarnos (evitar desafíos legales) a medida que avanzamos? Puede ser " afirmó el premier.

"Los inmigrantes serán libres. Esto no es una prisión. Es como un hogar", dijo Ismail Bakina, el administrador de Hope Hostel, el albergue cerca de la capital de Ruanda a donde está acordado que sea transferido el primer grupo de expulsados desde el Reino Unido, con una capacidad para acoger 100 personas.

La iniciativa de Londres no detendría las rutas de migrantes hacia Europa

Esta no es la primera vez que Ruanda acoge a solicitantes de asilo de un tercer país y muchos de los afectados afirman que no desisten de volver a intentar una ruta hacia algún país de Europa, Estados Unidos o Canadá.

Ruanda, la Unión Africana y la agencia de las Naciones Unidas para los refugiados acordaron en 2019 que los migrantes detenidos en miserables centros de detención libios podrían ser evacuados voluntariamente a Ruanda en vuelos operados por Naciones Unidas.

Peter Nyuon es uno de ellos. El hombre huyó de su natal Sudán del Sur después de que su padre y su abuelo murieran en combate. Al tratar de llegar a Europa, quedó atrapado en un centro de detención de Libia durante un año antes de que Naciones Unidas lo trasladaran al campamento de Gashora, en el este de Ruanda.

Nyuon afirmó que las condiciones en Ruanda son mucho mejores que en Libia, pero que él y muchos otros inmigrantes enviados allí están decididos a llegar a Europa. “Ese es mi objetivo”, aseguró.

Con Nyuon coincidieron varios más de los refugiados allí entrevistados por Reuters.

"Me fui de Eritrea porque hay una dictadura. Quiero ir a Europa porque hay libertad", dijo Teame Goitom.

Experiencias previas demostraron que acciones como la de Reino Unido no acabarían con las rutas migratorias irregulares, sobre todo porque en el trasfondo hay un grave riesgo para la vida de las personas que huyen de sus países de origen, por lo que están dispuestas a intentarlo cuantas veces sea posible.

Según las autoridades, más de 600 personas de un total de 1.000 se han reasentado desde Gashora, Ruanda en otros países como Canadá, Suecia, Noruega, Francia, Finlandia y Bélgica.

Israel intentó un programa de transferencia de inmigrantes similar al de Londres desde 2014, enviando principalmente solicitantes de asilo sudaneses y eritreos a Ruanda y Uganda. Pero la mayoría se fue poco después y se dirigió de nuevo al norte, a veces utilizando contrabandistas, según descubrió la Iniciativa Internacional de Derechos de los Refugiados en 2015.

La ONU señaló que la decisión del Gobierno británico es "totalmente incorrecta" y no puede compararse con la medida que tomó la organización hace tres años. Explicó que el acuerdo con el que transfirió a los afectados de Libia a Ruanda fue razonable porque protegió a los migrantes de la tortura, la violencia sexual y la detención indefinida.

Según cifras de la Administración de Johnson, en 2021 se detectaron más de 28.500 personas que llegaron a Reino Unido en pequeñas embarcaciones y docenas más siguen llegando.

En julio está prevista una audiencia completa para determinar la legalidad de la póliza en su conjunto.

Con Reuters y medios locales

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