Antoine Griezmann regresa feliz pero sin disculparse

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Fichado a última hora del último día del mercado de fichajes, el martes 31 de enero al borde de la medianoche, Antoine Griezmann estrenó este miércoles su segunda parte en el Atlético de Madrid; otra era que lo expone ante el aficionado y lo reafirma frente a Diego Simeone, el técnico que más iluminó al 'Principito' francés, que reapareció como rojiblanco sin disculpa pública ni referencia a su marcha al Barcelona en 2019.

En los cuatro minutos y diez segundos que duró el vídeo con sus declaraciones difundido por el club rojiblanco, no hubo ni una sola palabra del atacante sobre aquel hecho: cuando el Barça pagó su cláusula de rescisión de 120 millones de euros en julio de 2019 con la polémica latente de cuándo cerró su fichaje, que el Atlético fija entre febrero y marzo de 2019 sin su conocimiento.

"Sabiendo que el Atleti me quería de vuelta, yo quería volver sí o sí. Es el mejor lugar para mí, para que esté feliz", proclamó este miércoles el atacante, con "un objetivo principal": "Creo que tenemos una muy bonita relación entre el aficionado y yo, y es algo que quiero volver a encontrar. Eso pasa por mí, por lo que voy a dar y hacer. Más que palabras es demostrar que estoy aquí de nuevo para dejarlo todo. Ojalá podamos volver a disfrutar todos juntos".

No ha sido él en el conjunto azulgrana. Ni tan determinante ni tan goleador ni tan asistente ni tan transcendente ni tan sonriente como lo fue un lustro en el Atlético, cuando cada una de esos rasgos los trasladó al terreno de juego, elevado como uno de los mejores jugadores entonces del mundo, a la estela de Lionel Messi y Cristiano Ronaldo en los premios individuales, como Balón de Bronce.

De vuelta al conjunto rojiblanco, después de sus tres encuentros internacionales con la selección francesa (75 minutos en el 1-1 contra Bosnia, con gol suyo y los partidos enteros en el 1-1 en Ucrania y el 2-0 a Finlandia, con dos tantos suyos), disfrutó su vuelta al Atlético de hace una semana desde la distancia, desde la concentración de Clairefontaine con Francia, hasta este miércoles, cuando fue el día efectivo de su regreso real al Atlético.

"Muy contento. Muy feliz. Sonrisa de oreja a oreja. Llevo, creo, diez días sin poder dormir, porque estaba esperando este momento. Lo estoy disfrutando y aprovechando con mi familia", aseguró Griezmann.

Este miércoles regresó a Majadahonda, dos años y cuatro meses después. A las instalaciones, al entrenamiento y al reencuentro con su entrenador, Diego Simeone, la persona que lo reubicó en la delantera para dispararlo hacia sus cotas más altas, en goles, en fútbol y en asistencias, y con compañeros que ya tuvo en su día, como Stefan Savic, Thomas Lemar, Sime Vrsaljko o Luis Suárez, a la espera de que se unan Koke Resurrección, José María Giménez o Ángel Correa, aún concentrados con sus selecciones nacionales.

El abrazo de Simeone

"Le debo muchísimo (a Simeone). Ya sea en mi vida profesional, porque es aquí, con él, con el Atleti, donde viví mis mejores momentos a nivel profesional, y también en mi vida privada, porque siempre ha sido un apoyo enorme para mí y para mi familia. Estoy muy feliz. Es un gran honor para mí poder jugar para él", valoró.

En su reestreno, el Atlético visibilizó en sus redes sociales el abrazo de Griezmann con Simeone; el gesto más evidente del reinicio que supone para el delantero -reencontrado con quién más brillo le ha dado- su vuelta al conjunto rojiblanco, con el que este miércoles sólo tuvo sesión de recuperación entre el gimnasio y los ejercicios al margen sobre el césped, tras jugar 90 minutos la noche del martes con Francia.

Después, se cortó el pelo -en los días pasados algunos aficionados se lo habían pedido en las redes sociales y esta mañana aún lucía melena y coleta- y acudió al Wanda Metropolitano para continuar con la agenda: se fotografió en el terreno de juego con su nueva camiseta con el número '8', junto a Enrique Cerezo, el presidente del club, y también sentado con Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado, y Andrea Berta, director deportivo, en las oficinas del estadio rojiblanco, del que él es su primer goleador -el día de su inauguración en 2017- y también el mejor: 29 tantos.

Es el regreso a su refugio, a su fortaleza, aunque ha variado la perspectiva. Hay semejanzas, pero también diferencias respecto a su marcha en 2019. Simeone sigue al mando, el atacante francés forma parte de su once tipo aún sin haber debutado -con el papel importantísimo que tuvo en el pasado- y continúan Jan Oblak, Koke Resurrección, Stefan Savic, José María Giménez, Ángel Correa...

Ya no están, en cambio, ni Diego Godín ni Lucas Hernández ni Filipe Luis ni Juanfran Torres ni Thomas Partey ni Saúl Ñíguez ni Álvaro Morata ni Diego Costa, compañeros suyos en su último curso en el Atlético; como lo fue y lo será de nuevo Yannick Carrasco o Thomas Lemar, cuyo presente no se parece en nada al pasado del extremo galo cuando compartió equipo rojiblanco con Griezmann.

Y se han sumado Marcos Llorente, Joao Félix, Kieran Trippier, Geoffrey Kondogbia, Matheus Cunha o Luis Suárez, compañero en el Barcelona y ahora, de nuevo, en el Atlético, donde Griezmann tiene competencia para la titularidad en un futbolista del talento del atacante portugués o Correa, aunque él, aparentemente, parte desde el once previsible, tan indiscutible como lo fue durante un lustro, cuando marcó 133 goles en 257 partidos entre los años 2014 y 2019.

El desafío de la afición

Pero el mejor goleador en 47 años del Atlético de Madrid, también el quinto mejor de la historia (sólo tiene por delante a Luis Aragonés, el mejor de todos los tiempos, con 172; Adrián Escudero, con 169, Francisco Campos, con 146, y José Eulogio Gárate, con 136), es un jugador que ha perdido la aprobación -al menos una parte importante- de la grada, que se sintió traicionada entonces, dolida aún, por la marcha del atacante vía cláusula de rescisión al Barcelona en el verano de 2019.

El entonces '7' e ídolo atlético -ahora lucirá el '8'- está bajo sospecha para la afición del Atlético desde que decidió irse al club azulgrana, con el que anotó 35 tantos en 102 partidos en dos cursos, más aún con la forma como lo hizo: en una negociación a espaldas de la entidad rojiblanca, según relató ella misma entonces, que comenzó en febrero de 2019, cuando el equipo se jugaba todo en la Liga y en Europa, en los octavos de final contra el Juventus en Turín.

"En los días posteriores a dicho encuentro (del 14 de mayo de 2019 cuando comunicó su salida a Simeone, Gil Marín y Berta), el Atlético de Madrid tuvo conocimiento de que el Fútbol Club Barcelona y el jugador habían alcanzado un acuerdo el pasado mes de marzo, en concreto en los días posteriores al partido de vuelta de nuestra eliminatoria de la Liga de Campeones contra la Juventus, así como que habían estado negociando las condiciones del acuerdo desde mediados de febrero", aseguró el Atlético de Madrid, que también expresó "su más enérgica repulsa por el comportamiento de ambos".

¿Cómo será su recibimiento en el Wanda Metropolitano? Es una duda que perdurará al menos durante una semana y media más, hasta el reencuentro de Griezmann con la afición en el siguiente partido del Atlético en su casa, el 18 de septiembre contra el Athletic. Quiere marcar. "Y volver a sentir ese grito de la afición, que para mí es increíble, con ese estadio lleno", dijo. Antes tiene otra cita, el reestreno ante el Espanyol en el RCDE Stadium el próximo domingo.

Luis Suárez, Joao Félix y Herrera, disponibles: Savic, en duda

Para ese partido, Diego Simeone ya tendrá a su disposición a Luis Suárez, que ya ultima su recuperación del edema en la rodilla que lo apartó del tramo final del encuentro más reciente contra el Villarreal; un 2-2 del que debe rehacerse el conjunto rojiblanco de inmediato. Uno de los goles fue del '9', que reestrenó titularidad.

La duda es si la mantendrá contra el Espanyol, más por una cuestión de su reciente recuperación o mera precaución, porque su condición de titular en el once tipo es indudable, aunque haya la competencia que hay en la actualidad, con la incorporación de Antoine Griezmann, con el espectacular momento de Ángel Correa, con el fichaje de Matheus Cunha y con la recuperación de Joao Félix.

Intervenido por las molestias en su tobillo derecho el pasado 2 de julio, el atacante portugués se entrena con el grupo desde la pasada semana, ya preparado para entrar en juego, al igual que Héctor Herrera, que ya está restablecido de sus molestias musculares. Los dos fueron baja en las tres primeras jornadas.

En cambio, Stefan Savic está en duda para el partido contra el Espanyol por un traumatismo directo en el tobillo sufrido en el duelo con su selección del pasado viernes ante Holanda, en el que fue sustituido al descanso. Está en tratamiento de fisioterapia, no se entrenará tampoco este jueves y está pendiente de evolución. Es el único junto a Jan Oblak que lo ha jugado todo en esta temporada. 

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