El regreso de Meghan y Harry: con papel secundario y un espejismo en medio de la tensión

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Meghan y Harry, en la misa en la Catedral de San Pablo. (Photo: WPA Pool via Getty Images)
Meghan y Harry, en la misa en la Catedral de San Pablo. (Photo: WPA Pool via Getty Images)

Meghan y Harry, en la misa en la Catedral de San Pablo. (Photo: WPA Pool via Getty Images)

Acusaciones de racismo, críticas feroces, entrevistas televisadas para millones de espectadores, desplantes y ligeros atisbos de reconciliación. En los últimos dos años, los duques de Sussex y la familia real británica han vivido en tensión permanente desde que Meghan y Harry decidieran abandonar la institución y airear en público la tensión entre ellos. Una cosa ha quedado clara, las relaciones eran gélidas.

El regreso de la pareja a Reino Unido para celebrar el Jubileo de Platino de Isabel II ha causado una expectación desmesurada ya que muchos expertos lo ven como una oportunidad para que los duques puedan limar asperezas con el resto de la familia.

Antes de las festividades de esta semana, la última vez que habíamos visto a Meghan y Harry con otros royals fue en marzo de 2020, en una misa por el Día de la Commonwealth en la que ya se conocía su decisión de dejar el país y la tensión podía cortarse con un cuchillo, especialmente entre el matrimonio y los duques de Cambdrige.

Los Sussex, en marzo de 2020. (Photo: WPA Pool via Getty Images)
Los Sussex, en marzo de 2020. (Photo: WPA Pool via Getty Images)

Los Sussex, en marzo de 2020. (Photo: WPA Pool via Getty Images)

El príncipe Harry volvió en abril del año pasado para despedir a Felipe de Edimburgo en su funeral, pero fue un visto y no visto ya que regresó a California ante el inminente nacimiento de su hija Lilibet. Este viernes, la pareja ha participado en su primer acto público en más de dos años, la misa en honor de Isabel II que se celebró en la catedral de San Pablo.

Los duques estuvieron viendo el desfile militar Trooping the Colour junto a otros miembros de la familia, pero no salieron a saludar al balcón porque no son royals en activo. Apenas se dejaron ver, evitando robarle el protagonismo a la reina, y solo el Daily Mail logró captar imágenes de la pareja bromeando con las nietas de la princesa Ana.

Sin embargo, en la Catedral de San Pablo, la pareja no se escondió y subió la escalinata principal del templo entre vítores y abucheos del público. Una vez dentro, Meghan y Harry se sentaron al lado izquierdo y en segunda fila, lejos del lugar reservado al príncipe Carlos, Camilla Parker y los duques de Cambridge. La colocación dejaba claro que los duques de Sussex tienen ahora un papel secundario dentro de la familia y evitaba la interacción entre Harry y su hermano.

Separados por el pasillo central, ha sido imposible inmortalizar a los hijos de Diana de Gales juntos, como sí ocurrió en el funeral de su abuelo. A la salida del templo, el nieto de Isabel II charló de manera animada con sus primos Peter Phillips y Zara Tindall, pero él y Markle abandonaron el lugar sin acudir al almuerzo organizado en Guildhall para los asistentes a la misa.

En todo este tiempo lejos de Reino Unido, Meghan y Harry solo han tenido buenas palabras para uno de los miembros de la familia, Isabel II. De hecho, el matrimonio hizo una escala en Londres para visitarla en abril antes de presidir los Juegos Invictus en La Haya (Países Bajos). El propio Harry reveló días después que les había encantado volver a ver a su abuela en un ambiente “privado” y que estaba contento de poder compartir con ella su sentido del humor y “protegerla”.

Los duques de Sussex aterrizaron este miércoles en Reino Unido y a pie de pista les esperaba un coche y un dispositivo de seguridad proporcionado por la reina, un gesto que quiere decir que la monarca guarda una buena relación con su nieto y Markle. La seguridad, además, es una de las razones que presentaba Harry para no volver a Londres, ya que cuando abandonaron la familia real se quedaron sin seguridad pagada por la Corona. El Jubileo de Isabel II coincide con otra celebración en el familia, el primer cumpleaños de la pequeña Lilibet este sábado.

En los últimos días se ha rumoreado que la reina se perdería el Epsom Derby este sábado para conocer a la segunda hija de los Sussex el día de su cumpleaños, pero este viernes se ha sabido que la reina conoció a la pequeña el jueves después del desfile militar, en un almuerzo privado en el que estaban otros miembros de la familia real, entre ellos el príncipe Carlos, que tampoco había tenido oportunidad de conocer a su nieta.

Sobre los planes que tiene la pareja con sus hijos Archie y Lilibet para celebrar el cumpleaños de la benjamina de la familia no se sabe nada. Buckingham ha informado que Isabel II seguirá las carreras de caballos desde el Castillo de Windsor, mientras que Guillermo y Kate viajarán a Cardiff (Gales) para presidir un evento en el calendario del Jubileo.

No queda claro después de esta visita si las relaciones entre los Sussex y el resto de la familia han mejorado o su presencia en la Catedral de San Pablo es un espejismo de cordialidad para respetar a Isabel II. Los expertos en Casa Real de Reino Unido insisten en que es complicado que las cosas vuelvan a ser como antes, especialmente entre los hermanos Guillermo y Harry.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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