Refugiada afgana en España: Me duele mucho no poder ayudar a mi familia

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Madrid, 2 oct (EFE).- Después de seis años en España, Safura Jwarafmin, refugiada afgana, pensó que se abría una posibilidad para su familia cuando hace un mes todos las televisiones abrían sus informativos con imágenes de afganos que llegaban al aeropuerto de Torrejón (Madrid) huyendo del Gobierno talibán en Afganistán.

Pero duró solo un instante porque en seguida se dio cuenta de que las familias eran trabajadores de las instituciones españolas, explica en una entrevista con Efe.

"Me duele mucho estar aquí y no poder ayudar a la gente de mi pueblo, siguen allí encerradas en sus casas y sufriendo mucho; no hay manera de venir a España, ojalá pudiera traerlos aquí porque su vida corre mucho riesgo".

Safura no sabe la edad que tiene, calcula que unos 30 años. "Las mujeres no tenemos fecha de nacimiento, no tenemos nada".

Llegó a España con su marido y tres de sus hijos -de 5, 4 y un año-. "Ante el acoso de los talibanes, vendimos todo y salimos del país con los tres niños pequeños". Empezó el viaje que se prolongó durante meses.

De Afganistán a Irán, luego a Turquía, a donde llegaron tras varios días andando y sin comida. "Mi hija se puso enferma por el frío". En Turquía se quedaron un mes "esperando" y de allí a Bulgaria, donde les ingresaron "en la cárcel".

Hasta que llegaron a Barcelona y tras dormir una noche en la calle decidieron trasladarse a Madrid donde estaba su hermano, aunque no tenían ni su número de teléfono.

De la mano de Cruz Roja, entraron en el sistema de acogida, donde hicieron cursos de español, y recibieron alojamiento y apoyo económico durante año y medio.

En este tiempo no ha trabajado mucho, pero en dos semanas empieza un contrato como limpiadora. El principal obstáculo ha sido el idioma y la falta de formación, le pasa lo mismo a su marido. "Somos como niños, empezamos de nuevo; dura mucho aprender español cuando no has estudiado ni sabes coger un bolígrafo, algo tan natural para los niños".

Además, Safura ha tenido que cuidar a sus cuatro hijos (ha nacido el cuarto en España), que van al colegio, en Leganés (Madrid). Se ve viviendo en España muchos años, quizá ya siempre, pero quiere estudiar un poco para aspirar a mejores trabajos.

Su infancia transcurrió en un pueblo dominado por los talibanes, situado a una hora de Kabul, la capital. "Siempre vivimos con mucho miedo, he visto morir niños mientras jugaban en la calle por la explosión de bombas y a las niñas con 11 años las casaban con un hombre y las hacía trabajar duro, como a mi hermana".

"Me gustaría ayudar a las mujeres de mi país, traerlas a España para que estudien y evitar que las casen a la fuerza; hay muchas mujeres en Afganistán también con estudios y que podían hacer de todo, pero ahora no les dejan, es una pena".

Otro deseo: "Que España me deje invitar a mi familia aquí y hacer algo por ellos, si queremos, creo que todos podemos hacer algo".

A ella le ayudan "sus amigas españolas". Son de la Red Solidaria de Acogida. Le han invitado a participar en el debate "Voces de mujer para Afganistán", donde ha podido contar su historia, la de una mujer afgana. Se ha sentando en el escenario del Auditorio del Museo Reina Sofía junto expertas, como la escritora iraní Nazanin Armania, la directora de campañas de CEAR, Paloma Favieres, o la periodista Olga Rodríguez.

Ana Rodrigo

(c) Agencia EFE

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