Sin azúcar pero con riesgo, la trampa de las bebidas con edulcorantes

Mónica De Haro
·7 min de lectura

Quizás piensas que le estás haciendo un favor a tu cuerpo al optar por las bebidas sin o zero, pero en realidad lo que ocurre es que tendrás más ganas de dulce después de tomarlas

Existe la creencia de que al tomar refrescos sin azúcar (es más adecuado decir "bebidas con edulcorantes bajos en calorías") nos estamos cuidando pero en realidad su consumo habitual se ha asociado con las muertes por enfermedades no transmisibles más comunes. diabetes, cáncer, enfermedades pulmonares cronicas y enfermedades cardiovasculates. (Foto: Getty)
Existe la creencia de que al tomar refrescos sin azúcar (es más adecuado decir "bebidas con edulcorantes bajos en calorías") nos estamos cuidando pero, en realidad, su consumo habitual se asocia con las muertes por enfermedades no transmisibles. (Foto: Getty)

A día de hoy muchas personas asocian el término ‘refrescante’ con las bebidas gaseosas o espirituosas (con o sin alcohol) y, cuando el calor y la sed aprietan, les resulta difícil decidir qué tomar. Tras unos segundos de incertidumbre optan por pedir un refresco sin azúcar. Lamentablemente este tipo de bebidas no son tan sanas como nos las pintan, y por supuesto, no quitan la sed.

La ciencia ha ido poniendo los puntos sobre las íes en las últimas décadas. Esta investigación encontró una asociación entre las bebidas sin azúcar, el derrame cerebral y la enfermedad coronaria. Tras un seguimiento de 12 años, los resultados mostraron que beber dos o más bebidas edulcoradas al día aumentaba el riesgo de accidente cerebrovascular (en un 23 por ciento) y el de enfermedad cardíaca (en un 29 por ciento) comparado con quienes rara vez o nunca tomaban bebidas dietéticas. Aunque se trata de un estudio importante (80.000 mujeres posmenopáusicas de entre 50 y 79 años) tiene algunas limitaciones.

El problema no es que este tipo de bebidas generen de por sí problemas cardiovasculares, sino que al tomarlas con frecuencia se estimula el gusto por lo dulce, empujando a los consumidores habituales a la búsqueda del azúcar en otros alimentos, y haciendo que sus elecciones de comida sean menos saludables. Todo esto se convierte en un círculo vicioso: como este tipo de bebidas abren el apetito, se come más y peor. La consecuencia evidente es que nos pueden hacer engordar; y la obesidad se considera un factor de riesgo cardiovascular.

Así lo explican los autores, quienes matizan que no son muy partidarios de los refrescos light, zero o sin azúcar “no porque sean tóxicos o cancerígenos sino porque es probable su implicación a largo plazo en el riesgo de obesidad”, y porque sus consumidores habituales pueden generar una preferencia por alimentos muy dulces, “algo especialmente preocupante en niños ya que si se acostumbran al sabor intenso de estos edulcorantes, en un futuro descartarán otros sabores menos potentes pero más saludables como el de las frutas y hortalizas”.

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Es muy difícil resistirse a los productos 'insanos' como los refrescos, tengan o no azúcar, porque están concebidos para gustar: son dulces y refrescantes, generan placer y adicción, y sus fabricantes crean asociaciones positivas con nombres, símbolos, personas y consignas que ayudan a identificarlos. (Foto: Getty)

Hay que tener en cuenta porque "hay una clara relación entre el consumo elevado de refrescos light o sin calorías y el aumento de eventos vasculares indeseables, como el infarto cardiaco o cerebral" , explica la endocrinóloga Paloma Gil.

"Y cada vez hay más trabajos que relacionan el consumo regular de alimentos o bebidas con edulcorantes con alteraciones metabólicas como aumento de la adiposidad (incremento de la grasa corporal), intolerancia a la glucosa y prediabetes", añade la experta.

No quitan la sed y dan hambre

Estas bebidas son refrescos en los que se elimina el azúcar y se sustituye por edulcorantes acalóricos (aspartamo, sacarina o ciclamato) o alternativas naturales como la stevia. Aunque la mayoría de los los endulzantes de origen natural como sorbitol, xilitol, maltitol, manitol, isomalt, eritritol y esteviósidos tienen menos calorías que el azúcar, se metabolizan más lentamente y no se les conocen riesgos importantes para la salud, aunque no están libres de la objeción común realizada a los edulcorantes: se usan para dar gato por libre al organismo.

Es decir, que a pesar de que los refrescos sin azúcar no contienen calorías, los edulcorantes favorecerían la absorción de azúcar en el intestino, según señalan diferentes investigaciones, como esta de Indian Heart Journal.

"Hasta ahora no se habían hecho muchas investigaciones sobre los 'light', pero otros dos estudios importantes, además de este, han señalado una asociación con su consumo y la mortalidad prematura", afirma Dora Romaguera, investigadora de la red CIBERobn, quien remarca que "la única alternativa saludable es el agua”.

En verdad, como todos sabemos, el agua debe ser siempre la bebida de preferencia y, en ningún caso, los refrescos deberían sustituir el agua como bebida de hidratación para el buen funcionamiento del organismo. Una teoría refrendada con argumentos sólidos por Carlos Casabona, médico pediatra en el Hospital Clínico Universitario de La Laguna (Tenerife) y el dietista-nutricionista Julio Basulto, en Beber sin sed (editorial Paidos).

Empujan a comer peor

"Sabemos que, en consumidores habituales, los refrescos sin azúcar podrían generar una preferencia por alimentos muy dulces empeorando la calidad del patrón alimentario y acostumbrando al paladar a un sabor determinado que hará que a la larga se renuncie a alimentos saludables", apuntan.

Y es que los edulcorantes modifican el ‘umbral del dulzor’, haciendo que cada vez dependamos más de ellos y que nuestro apetito se estimule ante otros productos menos sanos como los snacks y la comida rápida. Esto quiere decir que el cuerpo reaccionaría a los refrescos sin azúcar de la misma manera que si la tuvieran, pero sin que llegue el azúcar al organismo.

Esta confusión hace que el organismo se ralentice y queme menos energía. Es decir, se incita al cuerpo a tomar más azúcar para suplir la dosis que no ha recibido.

“Las bebidas con edulcorantes bajos en calorías hacen que sigamos ‘enganchados’ al sabor dulce”, añaden los autores, y podrían tener relación con la obesidad y otras enfermedades no transmisibles como diabetes, cáncer, enfermedades pulmonares crónicas y enfermedades cardiovasculares”.

Por tanto, la estrategia más interesante sería reducir la importancia que hemos concedido al sabor dulce tradicionalmente en la dieta. Desde niños nos han enseñado a sobrevalorarlo. Ha sido el sabor de la alegría y el premio, pero conforme pasan los años puede convertirse en una auténtica amenaza para la salud.

Así que cuando algún iluminado te suelte eso de “tu cerebro necesita azúcar”, puedes responder que, en realidad, el cerebro se beneficia más de la glucosa presente naturalmente en frutas, verduras, hortalizas, legumbres, cereales, frutos secos y tubérculos.

La correlación entre consumo de refrescos edulcorados y los problemas en la salud no es nueva, pero los expertos concluyen que el hecho de que periódicamente se vayan destapando estudios con resultados parecidos debería ponernos en alerta, y aseguran que “no queremos parecer cenizos, negativos, tristes o aguafiestas”, y que “aunque no pasa nada por consumir alguna vez bebidas azucaradas o con edulcorantes bajos en calorías”, consideran que lo mejor sería tomar agua, y no arriesgarte con bebidas de las que todavía sabemos poco. Además proponen que exploremos otras alternativas para preparar en casa refrescos saludables sin azúcares ni edulcorantes.

Cómo preparar tus propios refrescos sin azúcar

  1. Introduce trozos de fruta en una jarra o botella y métela en la nevera entre 10 y 14 horas para que el agua vaya recogiendo el sabor y los aromas de las frutas.

  2. Puedes utilizar hierbas aromáticas como romero, hierbabuena, salvia o albahaca.

Si quieres más ideas puedes investigar en este ebook gratuito de la dietista-nutricionista Griselda Navarro. Y ya que te pones, puedes inspirarte en este plan (realista) para desengancharte del azúcar de manera sana y natural

Para terminar, cito al nutricionista y biólogo Juan Revenga (El comidista), “la inclusión de refrescos en tu dieta habitual, sean con o sin azúcar, no ayuda en nada a adoptar un patrón de alimentación adecuado, algo que decididamente sí afectará tanto a tu peso como a tu salud”. Y recuerda, la dieta sana es aquella que mantiene el equilibrio entre los distintos sabores que podemos percibir, pues cada uno está relacionado con un sistema energético del organismo.

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