La reflexión y la relación del artista con su entorno, premios Pintura Joven

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Vista de la exposición "Premio Ibercaja de Pintura Joven 2019", fruto del certamen de carácter nacional que Fundación Ibercaja convoca para apoyar a jóvenes artistas y que se ha presentado este jueves en la sala de exposiciones del Pattio de la Infanta de Zaragoza. EFE/Javier Cebollada

Zaragoza, 28 nov (EFE).- En el arte, innovar es complicado, pero sí existe renovación de los códigos, de los materiales o de la forma de mirar de los artistas a la sociedad actual y al entorno que les rodea, y es esta reflexión plasmada en arte lo que reflejan los dos cuadros galardonados en el IX Premio Ibercaja de Pintura Joven 2019.

Las dos obras, "The Morandi's Art Lovers o Los músicos", obra del tinerfeño Federico García Trujillo, que se ha alzado con el primer premio, y "Objeto encontrado; Lat.:41.6121, Long.:-0.8598", del zaragozano Alejandro Azón, que ha quedado en segundo lugar, forman parte de la exposición que se inaugura este jueves con los 28 cuadros seleccionados en este concurso, entre ellos los cinco accésit, y que se ha presentado en rueda de prensa.

Al concurso, para artistas menores de 35 años, se han presentado 266 obras procedentes de todas las Comunidades autónomas, cinco de ellas de Aragón, lo que refleja que se trata de un premio consolidado y "uno de los más importantes de España, por su calidad y número", ha destacado el director de la Fundación Ibercaja, José Luis Rodrigo.

Obras de las que se han seleccionado 28, según Rodrigo, de una calidad pictórica "impresionante" además de "preciosas y fantásticas" y que podrán contemplarse en el Patio de la Infanta de Ibercaja en Zaragoza hasta el 16 de febrero.

Son obras de pintura contemporánea detrás de las que hay "un proyecto, una reflexión, un trabajo y cómo se expresa", ha resaltado la crítica de arte y miembro del jurado Desirée Orús.

"Podemos trabajar con materiales tradicionales, óleo, acrílico... pero también introducir nuevos códigos, materiales, lenguaje..." señala Orús quien pone como ejemplo el cuadro de un paisaje en el que además de naturaleza, lo que se busca son "volúmenes a través del dibujo y el color".

Y es que, apunta, "hay paisaje pero todo es distinto, los ojos cambian, los artistas miran a la sociedad, son testigos de su tiempo". "Si cambias los factores cambias el contenido", resume la crítica.

Por ello, a la hora de elegir la obra premiada, que Orús reconoce que ha sido "muy difícil", se valora "la realización del trabajo, qué es lo que quiere conectar el artista, qué tipo de lenguaje; muchos aspectos".

Como el propio García Trujillo ha explicado, con la obra premiada ha pasado de una pintura de investigación universitaria (teórica) a trabajar "a partir de intuiciones intimistas y construir una cosmogonía propia". Para ello ha recopilado imágenes de fotografías que le gustaban y de una banda de músicos de Alemania que salen a tocar con mantas térmicas de pet, las que se utilizan para cubrir cadáveres o abrigar a los inmigrantes que se rescatan de pateras, logrando al pintarlas una "exaltación de la vida".

Por su parte, Alejandro Azón ha creado un díptico en el que en un lado ha pintado una vieja lata de cerveza encontrada en la calle y en el otro el mapa cartográfico del camino que le llevó hasta el objeto, incluidas las coordenadas del punto exacto.

Con ello, Azón trata de explicar cómo se ha creado un paisaje artificial que aporta mucha información "hecha por y a la medida del ser humano, que pertenece a un tiempo, a una realidad social y a un modelo productivo y económico".