Referéndum constitucional en Argelia, movimiento de protesta llama al boicot

Abdellah CHEBALLAH
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Un joven argelino vende cuadernos en el barrio popular de Bab El Oued, en Argel, Argelia, el 26 de octubre de 2020

Referéndum constitucional en Argelia, movimiento de protesta llama al boicot

Un joven argelino vende cuadernos en el barrio popular de Bab El Oued, en Argel, Argelia, el 26 de octubre de 2020

Los argelinos votan el domingo en un referéndum constitucional que según el gobierno fundará una "nueva Argelia", pero el movimiento de protesta popular Hirak lo rechaza por considerarlo sólo "un cambio de fachada".

La campaña electoral no ha entusiasmado a los argelinos y el presidente Abdelmadjid Tebboune se expone a que la iniciativa de la nueva Ley Fundamental acabe truncada por una baja participación en el referéndum.

El presidente de 74 años fue trasladado a Alemania el miércoles por la noche para someterse a "exámenes médicos" tras la aparición de casos sospechosos de covid-19 en personas de su entorno.

Desde su investidura en diciembre de 2019, Tebboune se comprometió a reformar la Constitución de 1996, tendiendo la mano a los manifestantes de Hirak.

Pero estos últimos rechazaron "en el fondo y la forma" un texto que ven como un "cambio de fachada" cuando ellos lo que reclaman es un "cambio de régimen" y llaman al boicot de la consulta.

"Mal elegido, el presidente Tebboune se encuentra en una situación delicada", analiza el politólogo Hasni Abidi, refiriéndose a que las elecciones registraron una abstención récord.

"Su margen de maniobra es limitado", estima Abidi, porque el ejército "aprendió las lecciones" de la presidencia de Abdelaziz Buteflika (1999- 2019), quien se había liberado de su tutela. Volvió a ser el "que verdaderamente tiene" el poder, subraya.

La fecha del referéndum no se eligió al azar: el 1 de noviembre marca el aniversario del comienzo de la Guerra de Independencia contra la potencia colonial francesa (1954-1962).

"1954: liberación, noviembre 2020: el cambio", promete el lema oficial de la campaña.

Los argelinos responderán a la pregunta: "¿Está de acuerdo con el proyecto de revisión de la Constitución que se le propone?"

Entre los partidarios del sí figuran: los medios de comunicación públicos, los miembros del gobierno y los partidos de la antigua coalición gobernante como el Frente de Liberación Nacional (FLN), que apoyaba al presidente Buteflika, expulsado del poder en abril de 2019 por la presión de Hirak y del ejército.

Ellos insisten en que el proyecto sienta las bases de una "nueva República".

El pueblo se dirigirá "en masa" a las urnas para colocar "una nueva piedra en el proceso de construcción nacional y hacer fracasar las maniobras de los enemigos de Argelia", estimó el ministro de Comunicación y portavoz del gobierno, Ammar Belhimer.

La nueva Ley Fundamental hace hincapié en una serie de derechos y libertades para satisfacer las aspiraciones de los "hirakistas", pero mantiene lo esencial de un régimen presidencial.

- Índice de participación -

Entre los opositores figuran los islamistas, la extrema izquierda y los defensores de derechos humanos. Denuncian un proyecto destinado a enterrar el Hirak --según algunos-- y a constitucionalizar el laicismo, según otros.

"Las autoridades son conscientes de que el vínculo con el pueblo se ha roto definitivamente", observa Abidi.

Casi veinte meses después del estallido de las protestas, el referéndum constituye un test para un Hirak debilitado por la represión diaria y la interrupción de las manifestaciones debido a la crisis de sanitaria.

Para Louisa Aït-Hamadouche, profesora de Ciencias Políticas en la universidad de Argel, la fuerza de Hirak será juzgada por la tasa de abstención y la continuación de su carácter pacífico y cívico.

"En el referéndum no está en juego una alternativa política ni un cambio del tipo de gobierno", señala.

Pero es importante para "la consolidación del poder, que dependerá principalmente de la tasa de participación", explica.

El Movimiento de la Sociedad por la Paz, el principal partido islamista, ha decidido participar en el referéndum pero llama a votar no.

"La tasa de participación es un indicador de adhesión de los votantes. Pero es necesario que las cifras no sufran el lifting habitual (de los partidarios del régimen) en tales circunstancias", advierte el politólogo Hasni Abidi.

abh-agr/sc/on/bfi/erl/es