Una red de solidaridad ciudadana al servicio de los solicitantes de asilo

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Comida, ropa, agua, paraguas, alojamiento, dinero... Los solicitantes de asilo que esperan un recurso de acogida frente a las puertas del  Samur   Social  de Madrid han encontrado entre el "colapso" administrativo a un grupo de "ángeles": los vecinos y miembros de parroquias unidos en una red de solidaridad. EFE/Javier Lizón

Comida, ropa, agua, paraguas, alojamiento, dinero... Los solicitantes de asilo que esperan un recurso de acogida frente a las puertas del Samur Social de Madrid han encontrado entre el "colapso" administrativo a un grupo de "ángeles": los vecinos y miembros de parroquias unidos en una red de solidaridad. EFE/Javier Lizón

Madrid, 29 nov (EFE).- Comida, ropa, agua, paraguas, alojamiento, dinero... Los solicitantes de asilo que esperan un recurso de acogida frente a las puertas del Samur Social de Madrid han encontrado entre el "colapso" administrativo a un grupo de "ángeles": los vecinos y miembros de parroquias unidos en una red de solidaridad.

Un hombre que deja el recado por la mañana en un bar cercano de llevar a las cinco de la tarde cincuenta 'cola caos' a las puertas del Samur Social o una joven que ofrece a primera hora paraguas a una decena de personas que esperan bajo la lluvia son escenas ya habituales en los alrededores del Samur Social.

Ahí, entre mantas, cartones y garrafas de agua, dos niños madrileños juegan con un pequeño venezolano en la fría calle de noviembre para hacer recordar que la infancia no debería entender de estatus, mientras una mujer va explicando altruistamente a los adultos el proceso de solicitud de asilo.

Dicen que una vez llegan al aeropuerto de Barajas la Policía les encomienda a la sede de Samur Social, donde el largo y complejo proceso de solicitud de asilo se topa con el "colapso" del servicio de atención del Ayuntamiento de Madrid a las emergencias sociales.

Sin plazas para todos para pasar la noche, son los vecinos y los miembros de algunas parroquias quienes han creado una "red de solidaridad" parar llegar ahí donde la administración local y central discuten sobre sus competencias.

Y, se pregunte a quien se pregunte, el nombre para definir a estas personas altruista es "ángeles".

"Lo mejor es que los vecinos de este barrio, y no solo de este barrio, se han organizado, tienen su red, equipos que trabajan para traer comida, otros alojamiento, otros recursos económicos... Y ahí es donde estamos", explica a Efe uno de estos "ángeles", José Luis de la Rocha.

Con residencia en Torrelodones, su mujer y él estaban dispuestos a acoger en su casa a alguna de las familias que esperan en la carrera de San Francisco, aunque finalmente han optado por apalabrar con una pensión cercana financiar habitaciones para aquellos que lo necesiten.

"En principio, cuando vimos a una familia georgiana, pensamos ofrecerles a ellos venir a casa, pero luego vimos que era más práctico (ir a una pensión)", argumenta.

Esa familia, explica, llegó al aeropuerto de Madrid pensando que "tenían documentación suficiente" para iniciar el proceso de solicitud de asilo y que "en siete u ocho días lo tendrían más o menos resuelto".

"Han tenido la bendición de que el martes le dieron plaza en el Samur y por lo menos ya tienen un lugar donde estar. Les contamos cuál era el procedimiento, no tenían ni idea de lo que tenían que hacer", agrega el vecino.

Rubén es de Venezuela. Llegó con Jesús, su pareja, el pasado 18 de noviembre a España. Como muchos otros solicitantes de asilo, agradece la respuesta de los madrileños, que se han ofrecido a pagarles un hostal y les han comprado una tarjeta de Metro con diez viajes.

“Los vecinos han estado súper atentos, nos llevan comida caliente”, comenta.

Beethoven, un compatriota que también está en proceso de solicitud de asilo, tiene la primera cita el día 12 de septiembre y augura que hasta entonces vivirá en situación de calle porque en el Samur le comunican que "están desbordados".

"El alojo de la comunidad y los vecinos de Madrid ha sido espléndido, en alimentos, en ropa, recomendaciones, asistencia... Tuve también la oportunidad de visitar la iglesia de San Antón, vi que hay para comunicarse por wifi, dan alimentos y dan ropa", relata a Efe el joven.

Allí pudo hablar con un psicólogo vinculado a la parroquia gestionada por el padre Ángel, de Mensajeros por la Paz.

"Hablé con el psicólogo porque creo que este proceso debe estar constantemente evaluado por profesionales, porque no es fácil tener la resistencia y fortaleza de sobrellevar todo el proceso migratorio para entrar a un nuevo tejido social que es diferente para nosotros", reconoce.

Los activistas de la Red Solidaria de Acogida de Madrid y la parroquia de San Carlos Borromeo son otras piezas claves en esta red solidaria hacia los solicitantes de asilo, que en muchas ocasiones dependen de la buena voluntad de los ciudadanos para sobrevivir en su día a día.

Pepi Cardenete