Los recortes presupuestarios llevan los centros públicos de salud al límite en regiones como Madrid

Los centros de salud gestionados por las regiones son el pulmón de la asistencia sanitaria universal gratuita en España.

Sin embargo, los recortes presupuestarios impuestos desde hace más una década, han llevado el sistema al borde del colapso, especialmente en la Comunidad de Madrid.

Esta región tiene la media de gasto por habitante en atención primaria más baja del país, con 150 euros frente a los 267 del País Vasco.

La media española es de 221 euros por habitante.

Muchos madrileños denuncian el intento de privatizar servicios por parte del Gobierno regional conservador.

"Si algo que nos igual a todas y a todos es precisamente la sanidad. Por aquí, tenemos que pasar todos, aquí no vale la billetera aunque ellos (el gobierno de la comunidad de Madrid) quieran que la sanidad acabe siendo algo donde el que influya sea el dinero y nada más. Quieren implantar un modelo estadounidense en Madrid donde las grandes empresas hagan negocio, y la gente sin recursos tenga que hipotecar toda su vida para hacerse una pequeña intervención", explica el presidente de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM), Enrique Villalobos.

Los médicos madrileños de atención primaria tras manifestarse en las calles y convocar una huelga, han conseguido que la mayoría de los centros de salud abiertos las 24 horas, dispongan de una dotación mínima con un médico, una enfermera y un celador.

Aunque la falta de profesionales hace que algunos facultativos tengan más de 1 500 pacientes asignados.

"Un 20% de las consultas de medicina familiar y comunitaria están sin cubrir, sin médico asignado repartiéndose entre el resto. Esto es absolutamente sintomático de algo tendría que afrentar el gobierno de la Comunidad", comenta la secretaria general de Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid, Ángela Hernández.

Muchos médicos exhaustos terminan por irse a la sanidad privada o al extranjero, con mejores condiciones salariales y laborales.

Mientras, los pacientes resignados saturan las urgencias de los hospitales.

"En el momento que yo tengo algo importante, me pasara como hace la gente, tendrá que ir a las urgencias de un hospital, aunque sea algo pequeño no porque es algo vital, sino porque no hay otra cosa. Y entonces, se colapsan las urgencias de los hospitales públicos en lugar de estar para casos muy urgentes o cosas muy graves", añade Iván Sáez, uno de los madrileños afectados.

La situación en la región de Madrid es sólo la punta del iceberg de un sistema santario público de atención primaria a punto de fundirse.