Reclama frente a un McDonald’s lleno que la gente pida comida para llevar en los restaurantes locales

El propietario de un restaurante de la localidad francesa de Pontivy ha hecho un llamamiento a la ciudadanía para que acuda a los bares y restaurantes locales que ofrecen comida para llevar con el fin de garantizar su supervivencia. Lo ha hecho frente a un McDonald’s lleno, ubicado en el municipio, para denunciar la situación extrema por la que pasan los pequeños empresarios del sector.

Laurent Gaurion regenta desde hace años el restaurante Men-Glaz de esta localidad bretona y es uno de los miles de restauradores afectados por las restricciones impuestas por el gobierno francés para evitar la expansión de la pandemia. Allí, bares, restaurantes y comercios no esenciales llevan 15 días cerrados y lo estarán al menos 15 días más.

En este vídeo de poco más de dos minutos, Gaurion describe su grave situación como empresario independiente del sector de la hostelería y los esfuerzos que tiene que hacer para salir adelante ofreciendo comida a domicilio. Pero este no es el único hándicap sino que además tiene que competir con las grandes cadenas de comida rápida como McDonald’s, que están copando el mercado en la situación actual.

“Nos encontramos en una situación terrible, me estoy viendo obligado a pedir créditos que más tarde tendré que devolver al Estado”, explica el hostelero ante la cámara de su móvil. “Ahora mismo me encuentro frente al McDonald’s de Pontivy y esto es lo que hay”, añade mostrando la cola de vehículos que esperan a las puertas del establecimiento.

El hombre acudió indignado al restaurante de comida rápida para explicar su situación y mostrar la gran cantidad de gente que acude a la ventanilla de este establecimiento tras una noche en la que únicamente tuvo cuatro pedidos: “Nosotros también tenemos que trabajar y no trabajamos lo suficiente. Pasamos viernes y sábados enteros a cien euros la noche”.

Según él, tres cuartas partes de los comerciantes tuvieron que pedir préstamos al Estado para poder mantener sus negocios. Un dinero, añade, que pudieron devolver, en parte, trabajando duro durante el verano.

Pero el cierre actual decretado por el gobierno francés ha sido la puntilla para muchos empresarios del sector y el propio Gaurion se está planteando acabar con el servicio de comida para llevar porque no le sale rentable.