Los recién nacidos, ¿el futuro de la vigilancia de la covid?

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Madrid, 22 jun (EFE).- Actualmente, el control y vigilancia de la covid-19 se focaliza en los mayores de 60, pero llegará un momento, cuando todos se hayan reinfectado varias veces, en que habrá que invertir el modelo y centrarse en los únicos que nunca han entrado en contacto con el virus: los recién nacidos.

Así lo ha planteado el Jefe del Servicio de Biotecnología, Departamento de Medicamentos de Uso Humano de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), Agustín Portela, durante su intervención en la VIII Jornada sobre Vigilancia de la Salud Pública de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE).

Portela ha recordado que existen tres niveles de protección frente a la covid-19: la mayor de todas es la que confiere la inmunidad híbrida -aquella que mezcla infección y vacuna-, seguida de la que da la propia infección. Por último, están las vacunas, de ahí que haya abogado por centrar las tareas de vigilancia en las personas que solo están vacunadas.

¿Y por qué? La protección que da la vacuna frente a la enfermedad leve se pierde con el tiempo -en el caso de ómicron a las 24 semanas- pero, ha querido dejar claro el biólogo, se mantiene frente a la grave. En todo caso, era lo esperable, puesto que, como se sabía desde un principio, las vacunas no evitan la infección.

La memoria inmunológica hace que, cada vez que una dosis hace al organismo entrar en contacto con el antígeno, se genere un amplio repertorio de anticuerpos diferentes, y eso es lo que explica por qué las vacunas siguen funcionando contra ómicron aunque solo contengan la cepa original de Wuhan.

"Al exponernos repetidamente al antígeno, generamos un amplio repertorio de anticuerpos diferentes y por eso, aunque no nos hayamos vacunado contra ómicron, tenemos anticuerpos contra ella", ha detallado el experto.

TRES ESCENARIOS, DOS MUY IMPROBABLES

El Sars-CoV-2 no deja de "sorprender por su plasticidad", con lo que Portela ha asumido que habrá nuevas mutaciones, ante las que ha dibujado tres escenarios posibles.

Uno, y es el que ha vaticinado como el más probable, es que mientras los vacunados sigan conservando títulos de anticuerpos neutralizantes que reconozcan una nueva variante, "podrá haber una amplia circulación del virus pero no un aumento de casos graves", que requieran ingresos hospitalarios o en UCI y muertes.

Otro más improbable es que la proteína S -que es la que hace posible la unión del virus con la célula y en la que se basan todas las vacunas actuales- encuentre un nuevo receptor al actual -el ACE2-, lo que provocaría que el virus pueda infectar otras células.

Y "muy muy muy improbable" es que otra proteína distinta a la S se una a un nuevo receptor celular. Aquí es donde los vacunados tendrían el problema más grave, puesto que su cuerpo "nunca ha visto esa proteína".

¿QUÉ PASARÁ CUANDO TODOS NOS REINFECTEMOS?

Ante este panorama de que la vacuna no evita la infección, ¿qué va a pasar cuando todos nos hayamos infectado varias veces? ¿Dónde habrá que hacer vigilancia epidemiológica? Pues, según Portela, en los recién nacidos.

"Los primeros años de vida son una pandemia detrás de otra: gripe, virus respiratorio sincitial", ha bromeado.

En el caso de la covid, "la tasa de hospitalización con delta y ómicron es igual en niños, pero no en adultos. El virus para infectar un adulto con inmunidad vacunal o por infección necesita una variante de escape inmunológico, pero los niños son igualmente infectables por Wuhan que por ómicron", ha detallado.

Es decir, para infectar a una persona que ya haya pasado una infección y esté vacunada, el virus debe escapar a un sistema inmune que ha generado un amplio abanico de anticuerpos, pero no ocurre así en los más pequeños, que solo tienen un nivel de protección en los primeros meses que les transmite la madre pero que desaparece.

Así, cabe preguntarse si "surgirá una nueva variante que solo circule en niños recién nacidos y que pueda causar una enfermedad grave". Por eso, es un grupo al que habrá que vigilar en el futuro, en su opinión.

En ello ha coincidido Tomás Vega, de la Consejería de Sanidad de Castilla y León, quien ha garantizado que las redes centinela están más que preparadas para ello. "La vigilancia en la población infantil es muy buena y tenemos hasta pediatras en lista de espera para entrar", sin contar con que los niños "son una fuente inagotable" de información sobre infecciones respiratorias.

NO TODO ES COVID

La covid ha centrado buena parte de la jornada, pero no toda; en ella se han reunido los principales expertos en vigilancia y salud pública para exponer los desafíos a los que están sometidos tras más de dos años monopolizados por el Sars-Cov-2.

Porque las alertas sanitarias siguen existiendo, y así lo demuestra el reciente brote de monkeypox o de la hepatitis infantil de origen desconocido que se detectó por Primera vez en Reino Unido.

Más recursos económicos y humanos, digitalización y captación automatizada de datos, nuevos perfiles profesionales y una carrera profesional son las principales exigencias que han lanzado expertos como María José Sierra, número dos del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), o Hermelinda Vanaclocha, de la Dirección General de Salud Pública de la Comunidad Valenciana.

(c) Agencia EFE

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