Rechazo, tristeza y señales de resignación en tierras pro-Trump de Pensilvania

Catherine TRIOMPHE
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En un feudo pro-Trump de Pensilvania, muchos se niegan aún a aceptar la victoria del demócrata Joe Biden y dicen que no creerán en el resultado de la elección presidencial estadounidense hasta que sea auditado. Pero comienzan a aparecer las primeras señales de resignación.

Al día siguiente del anuncio del triunfo de Biden, el domingo, una treintena de "Trumpistas" volvieron a congregarse frente al restaurante Jones Diner del condado rural de Bradford en el noreste de Pensilvania, como lo hicieron tantas veces durante la campaña, con grandes banderas estadounidenses o de la fórmula Trump-Pence y gorras de béisbol rojas con la leyenda "MAGA".

De los 30.000 electores del condado, cerca de 72% votaron este año por Donald Trump, un punto porcentual más que en 2016. 

Como dice Doug McLinko, un funcionario local electo, "aquí estamos en el corazón del país de los deplorables", en alusión a la infeliz expresión de Hillary Clinton, que hace cuatro años calificó así a los votantes de Trump.

La decepción se refleja en todos los rostros. La dueña del restaurante, Blythe Jones, dice estar "molesta", la jubilada Sue Wheeler se declara "devastada" por la victoria de un candidato que acepta "el aborto de bebés" y McLinko está "enojado" y ventila su desprecio por Biden. 

- "No lo escucharé" - 

Todos creen que conceder la derrota es prematuro: Trump aún no ha felicitado a Biden, como manda la tradición. 

Los republicanos también han presentado demandas legales que van desde una solicitud de reconteo de los votos a la anulación de algunos sufragios en estados bisagra donde ganó el demócrata, y aseguran que éstas deben ser resueltas antes de poder determinar quién es realmente el vencedor.

No quieren predecir nada antes de que se audite la contabilización de los votos en Pensilvania, que debe tener lugar antes del 23 de noviembre.

McLinko se negó a escuchar el discurso de Biden el sábado de noche. "No lo escuché y no lo escucharé, por la razón de que no lo acepto como presidente en tanto que los resultados no sean auditados", martilló.

A la espera, no quiere ni siquiera imaginar un mundo donde Trump reconocería la derrota y la de sus 70 millones de votantes, contra los 75 millones de Biden.

"Estoy orgulloso de ese hombre, tiene 70 millones de personas detrás. No quiero que conceda la derrota en tanto que todos los votos legales hayan sido contados, que podamos sentirnos cómodos con el resultado y saber que no hubo corrupción", señaló.

Jones solo miró el discurso de Biden unos minutos. "Si declaran que fue él quien ganó (Biden) y que todo se desarrolló de forma legal, ahí escucharé lo que tiene para decir", señaló. "Si tras las demandas judiciales deciden que todo fue legal, habrá que pasar a otra cosa".

- "Antes de que sea demasiado tarde" -

Algunos terminan la reunión rezando de rodillas. ¿Cómo reaccionan quienes se dicen muy creyentes a la mano tendida de Biden, que el sábado de noche dijo comprender su "decepción" y querer dialogar con ellos para "cicatrizar las heridas"?

McLinko cree que solo son palabras huecas, pero los demás son menos categóricos.   

"Si puede ser justo y nos escucha a nosotros, la clase trabajadora, la gente que está pagando los impuestos y pagando sus salarios, en vez de solo entregar" dinero a quienes no trabajan, "creo que todos podríamos entendernos, así como lo hicimos con Obama", dijo Jones, que rechaza toda oposición violenta. 

Aunque "obviamente desilusionado" por la derrota anunciada de Trump, Eamon Daley, de 28 años, que administra una empresa de asfalto con su hermano, dice querer ayudar a superar las divisiones del país.

"Hay que comenzar a hacerlo antes de que sea demasiado tarde", dijo.

Asegura que tratará de "tener la cabeza más abierta" y "hablar con la gente y quizás organizar cosas (como esta reunión), pero para gente de ambos bandos".

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