Ada Colau tiene las horas contadas en Barcelona

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La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. (Photo By David Zorrakino/Europa Press via Getty Images)
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. (Photo By David Zorrakino/Europa Press via Getty Images)

No sucede a diario, pero no es rara la ocasión en que dos noticias juntas se entienden mejor que cada una de ellas por separado. Y ese el caso de lo que en las últimas horas ha rodeado a la actividad política de la alcaldesa de Barcelona.

El pasado sábado, durante el pistoletazo de salida de las fiestas del barrio barcelonés de Gràcia, Ada Colau acabó entre lágrimas al verse incapaz de acabar su discurso ante la sonada pitada que, con no pocos abucheos, le dispendiaron los allí presentes. Y esta mañana El Confidencial ha publicado que la primera edil de la Ciudad Condal se está arrimando a la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, "para intentar dar el salto a la política nacional".

El orden de los factores, en esta ocasión sí que altera el producto. Porque la pitada a Colau no se debe a que sus conciudadanos le reprochen que esté meditando abandonarles a ellos y a la Alcaldía, sino más bien al revés. Que ante el creciente descontento y malestar ciudadano -especialmente por las restricciones, la inseguridad ciudadana y el pintoresco estilo para la señalética y/o las terrazas ampliadas por la pandemia- está empujando a la regidora a plantearse un cambio de escenario.

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Lo cierto es que en las últimas semanas Colau y Díaz no han disimulado su buena sintonía con motivo del tanteo que la ministra está realizando con ciertos dirigentes territoriales -también destaca el mantenido con Mònica Oltra en Valencia- para tratar de sumar apoyos para lanzar su proyecto de integración de la izquierda. Lo que nadie había adelantado, hasta ahora, es que la todavía alcaldesa estaría dispuesta a ponerse manos a la obra en el ecuador de su legislatura.

Tal y como apunta Marcos Lamelas, "la intención de la política catalana es que su coalición, En Comú-Podem, que en este momento controla ella, sea la pata catalana del nuevo espacio, como de alguna manera Compromís podría ser la pata valenciana". Saber si a Colau le sale bien la apuesta no está en su mano, pero designar a su sucesor para intentar que el liderazgo de En Comú-Podem en el Ayuntamiento barcelonés se renueve por una tercera legislatura, sí. Y parece que ya hay un nombre que sobresale por encima de los demás: Jordi Martí.

Para el público nacional, Martí es un perfecto desconocido, pero a nivel catalán no. Formado en la estructura del Partido Socialista Catalán, se unió al equipo de Colau al no compartir la postura del PSC ante el órdago soberanista de ERC y CiU. Y no ha parado de crecer hasta coronarse teniente de alcalde por delante de miembros fundacionales de En Comú-Podem que prometen plantarle cara.

¿Y qué haría Colau hasta las próximas elecciones generales? Cómo podría darse a conocer a nivel nacional sin la potentísima plataforma que supone la Alcaldía de Barcelona. Pues aquí viene la pirueta final. El pasado mes de julio, el PSOE renovó varios de sus ministros, pero Unidas Podemos no realizó ningún cambio. En caso de abordar una próxima crisis de gobierno morada, Díaz podría impulsar a Colau como ministra y empezar a trabajar de cara al público esa sintonía que parecen mostrar en el ámbito personal.

En vídeo | Podem se sumó a la confluencia de los 'comuns' de Colau

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