El recelo en Alemania con AstraZeneca por la mala comunicación

Javier Taeño
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El 27 de diciembre de 2020 arrancó la vacunación contra el coronavirus en Europa, una carrera en la que el continente pretende tener inmunizada al 70% de su población para los meses de verano.

A pesar de que el proceso avanza, lo cierto es que la escasez de dosis está dificultando la tarea. Ahora Alemania se está encontrando otro grave problema: el rechazo de sus habitantes a ponerse el compuesto de AstraZeneca.

Vacunación de AstraZeneca en el antiguo aeropuerto de Tegel, en Berlín. (Photo by KAY NIETFELD/POOL/AFP via Getty Images)
Vacunación de AstraZeneca en el antiguo aeropuerto de Tegel, en Berlín. (Photo by KAY NIETFELD/POOL/AFP via Getty Images)

Hasta el momento hay tres vacunas aprobadas en la UE: la de Pfizer, la de Moderna y la de la farmacéutica anglo-sueca y esta última es sin duda la que más dudas despierta. Y es que en los dos meses que se llevan de vacunación el nombre de AstraZeneca ha estado más relacionado con polémicas que con la efectividad de la vacuna.

En este tiempo, la compañía se ha enfrentado a la Comisión por los retrasos en los envíos y se ha certificado que su compuesto no se puede aplicar a mayores de 65 años (en España el corte ha bajado hasta los 55) por falta de pruebas en este rango de edad. Además, el hecho de que su efectividad (70%) sea más baja que la de sus competidoras (por encima del 90%) tampoco ha ayudado.

Esta combinación de factores no ha pasado desapercibida en Alemania y los recelos se han ejemplificado perfectamente con lo que está pasando en el antiguo aeropuerto de Tegel, en Berlín, que se ha convertido en un centro de vacunación del compuesto de AstraZeneca.

Actualmente el país está vacunando a personas con patologías previas y a grupos de mayor riesgo de infección debido a sus ocupaciones, pero apenas llegan personas al recinto aeroportuario para vacunarse. Según cuenta el personal de seguridad, hay entre tres y cinco individuos cada hora que acuden al lugar.

Los datos oficiales del Instituto Robert Koch, la agencia alemana de enfermedades, muestran que de las 736.800 dosis entregadas hasta la fecha de la vacuna de AstraZeneca solo se han administrado 87.000 (el 11,8%) en el país germano.

En lo que se refiere a Pfizer y Moderna, Alemania ha recibido aproximadamente 7,3 millones de vacunas hasta la fecha entre ambas, por lo que teniendo en cuenta la baja difusión del compuesto de AstraZeneca y que ya se han puesto más de 5,54 millones de dosis en el país sí se puede establecer que su difusión es muy superior, aunque también es cierto que fueron aprobadas antes.

El gran problema al que se está enfrentando el compuesto es su mala fama, que realmente no se corresponde con la realidad. “AstraZeneca es mucho mejor que su reputación”, corrobora el virólogo Christian Drosten. Él considera que ha habido muchos malentendidos y problemas de comunicación en torno a la vacuna.

El aeropuerto de Tegel se ha convertido en un centro de vacunación. (Photo by KAY NIETFELD/POOL/AFP via Getty Images)
El aeropuerto de Tegel se ha convertido en un centro de vacunación. (Photo by KAY NIETFELD/POOL/AFP via Getty Images)

Una opinión que comparte el inmunólogo Carsten Watzl que señala que “decir que la vacuna de AstraZeneca es de segunda categoría está completamente fuera de lugar, tanto en términos científicos como en efectos reales”.

Por tanto sería necesaria una labor pedagógica de políticos y autoridades para acabar con el escepticismo social y concienciar de los efectos positivos de la vacuna de la compañía anglo-sueca.

Sin AstraZeneca, el objetivo es imposible

Y es que Alemania no podrá cumplir con su objetivo de vacunación si la gente no acepta la vacuna de AstraZeneca. Dos de las principales ventajas de este compuesto son el precio (unos 3 euros, mientras que las de Pfizer y Moderna están entre los 15 y los 20) y la temperatura de conservación (entre 2 y 8 grados), que facilita su transporte y almacenamiento.

La Unión Europea firmó un acuerdo con la empresa para adquirir 300 millones de dosis, con la posibilidad de ampliarlo a 100 millones más. Esto significa que con este compuesto se podría inmunizar a al menos 150 millones de personas, por lo que es clave para el avance de la vacunación en todo el continente. La realidad es que prescindiendo de ella y optando solo por Pfizer y Moderna Alemania no podría llegar a inmunizar a toda su población, por lo que es fundamental que sea aceptada.

De momento Alemania ha vacunado con la primera dosis a más de 3,4 millones de personas, lo que representa al 4,1% de su población, mientras que las dos dosis ya la tiene un 2,2% del total. Para seguir avanzando rápidamente es necesario que las dosis de AstraZeneca se vayan poniendo, de lo contrario es inviable llegar a septiembre con todos los que quieran vacunarse habiendo recibido al menos la primera dosis.

Hasta ahora el estado de Berlín permitía que las personas pudieran elegir la vacuna, pero eso ha cambiado debido a que la mayor parte del personal sanitario estaba optando por los compuestos de Pfizer y Moderna, que son fundamentales para los mayores de 65 años, dejando de lado los de AstraZeneca.

Así pues, Alemania se encuentra con una dificultad añadida, mientras que el continente avanza contrarreloj para conseguir un objetivo que a día de hoy parece muy difícil. Está por ver si lo termina consiguiendo.

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