La rebelión silenciosa de Yolanda Díaz contra los planes de Pablo Iglesias

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El exvicepresidente segundo y la ministra de Trabajo en una foto de archivo. (Photo by Eduardo Parra/Europa Press via Getty Images)
El exvicepresidente segundo y la ministra de Trabajo en una foto de archivo. (Photo by Eduardo Parra/Europa Press via Getty Images)

Es el caso "más evidente" de los "nuevos liderazgos" que están surgiendo en Unidas Podemos debido a "su enorme potencial de futuro". "Es una negociadora dura" y una "brillante oradora". Pablo Iglesias no ahorró elogios a la hora de definir a la vicepresidenta tercera, Yolanda Díaz, como su sucesora. El exvicepresidente segundo decidió dejar en manos de la gallega el volante de Unidas Podemos dentro del Gobierno y la respaldó de cara a ser la candidata del partido morado en las próximas elecciones generales.

Una hoja de ruta que, teniendo el aval de Iglesias, parece que no tendrá contestación alguna dentro del partido morado. Salvo, claro está, que sea Díaz quien decida no seguir la ruta. Y en esas está la prensa nacional, tratando de averiguar si los primeros pasos disonantes dados por la vicepresidenta tercera son simplemente fruto de su estilo propio para afrontar los retos, o si efectivamente son movimientos alejados de los planes que habían trazado otros por ella.

El caso es que la también ministra de Trabajo ha mantenido en los últimos días sendas reuniones con la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y el alcalde de Valencia, Joan Ribó. La primera es la cabeza visible de Barcelona en Comú y el segundo es uno de los dirigentes más destacados de Compromís. Dos realidades políticas más cercanas a Más País que a Podemos. O si lo prefieren, más cercanas a los postulados de Íñigo Errejón que a los de Pablo Iglesias.

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Si a esto se le suma que Díaz sigue sin afiliarse a Podemos justo cuando el partido prepara su congreso Vistalegre IV para encumbrar a Ione Belarra, el resultado es un cierto clima de tensión en la formación morada por la clara intención de Díaz de ensanchar el espacio político que Iglesias estrechó con la salida de Errejón, la ruptura con Manuela Carmena y el portazo a Ada Colau, entre otros.

Como señalan los testimonios que recoge Luca Constantini en Voz Pópuli, "Este ya es otro nivel”. Y algunas voces de Podemos temen que una entente con la alcaldesa de Barcelona y el alcalde de Valencia puedan “debilitar a la nueva lideresa de Podemos”.

También hay que comprender la necesidad de la ministra de Trabajo de diferenciarse de la nueva ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, Ione Belarra. La otra heredera de Iglesias, a quien se supone que nadie disputará el liderazgo del partido. 

El caso es que la nueva red de contactos de Yolanda Díaz choca con la línea estratégica marcada hasta ahora por Pablo Iglesias. Y, sobre todo, que tienen mucho más peso mediático los contactos políticos de la ministra de Trabajo que la posible hoja de ruta que pueda salir de Vistalegre IV. Algo impensable cuando era Iglesias quien participaba en esos congresos, llegando a abrir todos los informativos de los días previos y posteriores.

De hecho, ¿alguien en la sala sabe cuándo se celebrará el cónclave del partido morado? Todo lo de Podemos parece haber pasado a un segundo plano. Con Iglesias en el Gobierno, era raro el día en que no hubiera una disputa dialéctica que reforzara el posicionamiento táctico del partido en el tablero político. Díaz, sin embargo, ha rebajado la crispación, y entona una forma menos arisca de proceder que está contribuyendo a diluir el peso de Podemos.

Si se diluye demasiado, Díaz tal vez decida presentarse a las elecciones generales bajo otras siglas que generen más ilusión. O si Díaz ensancha más el marco en el que se mueven sus aliados, Podemos verá reducido su liderazgo. Se trata de un dilema similar al del huevo o la gallina, pero el orden de los factores no altera el producto, que es que en Podemos hay cierto malestar por la rebelión silenciosa de Yolanda Díaz.

En vídeo | Vistalegre, la ruptura de Iglesias y Errejón

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